¿Cuál es la madre del aula?
¿Cuál es la madre del aula?
Pienso mientras se me viene a la cabeza con su ritmo la clásica “Padre del aula Sarmiento inmortal”. A veces me resuenan himnos en clave patriarca cuando una palabra que no recordaba los atrae, también legado de la escolaridad. Domingo Faustino es quizás el que nos lleva a asimilar la institución que después de la conquista “del desierto”. Se pensó como un espacio de adoctrinamiento en pos de generar hegemonía para un país en construcción. En pleno siglo XXI y en medio de esta destrucción macrista al país que tanto amamos, a las escuelas que nos vieron crecer, hoy es un espacio de resistencia. 
 
Cada vez que digo escuela no me refiero a los edificios que apenas se mantienen sino quienes la habitan. Son las maestras y maestros que también enseñan luchando en las calles o simplemente siendo ese diferencial que le permite a un niñe repensarse. 
Fue el día de la maestra, o de lx maestrx mejor dicho, hace apenas unos días y homenajearles se me vuelve imprescindible no solo porque son los principales garantes y defensores de la educación pública sino también por ser quienes más han puesto el cuerpo a la profunda crisis que vivimos en Argentina, quienes la palpan todos los días. Lejos de la imagen de la colecta del curso para comprarle un presente a la señorita, hoy cuando pienso en el día de la maestra cierro los ojos y veo las imágenes llenas de tiros, camionetas y balas de lo que sucedió en Chubut una semana antes.
 
Quizás Sandra y Rubén son la tragedia y la metáfora más grande de lo que hizo el macrismo con la educación pública. De la desidia que asesina impunemente a nuestros maestros y maestras, pero también a aquelles niñes para quienes la escuela fue siempre refugio y promesa de un futuro mejor. 
 
La profunda feminización del oficio por un lado nos arrastra a la pauperización como si estas fueran condiciones indivisibles simplemente porque una sociedad patriarcal le llama amor, esfuerzo y ternura a aquello que paga mal. Sin embargo los estereotipos que lo rodean nos llevan a imágenes más propias de la familia Ingalls que a las realidades que habitamos. 
 
Ni flores, ni bombones, para la maestra del curso. Lo más sensato es que hoy acompañemos el coraje y la lucha que desde la Escuelita Itinerante que instalaron en el Congreso apenas asumido el macrismo hasta la represión de hace menos de una semana el colectivo docente vienen dando en pos del derecho más universal y necesario: educarnos. Educar los tuyos, los míos, los de todes sin distinción.
 
La escuela que deseamos la deseamos con trabajadorxs repletxs de derechos y dignidad, la imaginamos con presupuesto para alimentar además de educar pero sobre todo la soñamos ligada a la oportunidad de desarrollar en cada unx de nosotrxs capacidad de empatía, procesos cognitivos libertarios, pertenencia y dimensión de lo colectivo.
 
La escuela que soñamos es ESI, igualdad de oportunidades, maestras trans, y formación también en oficios técnicos. Es una escuela con vacantes y accesibilidad. Es sin dudas una escuela feminista que nos permita ampliar el horizonte de nuestros futuros. Una escuela que de fruto a la sociedad que si queremos. Porque como dice Susy shock, esta humanidad no queremos ser más. 
 
Que la madre de nuestra aula sea entonces la democracia, y el compromiso que conlleva, que es de lucha colectiva. Nuestro mejor homenaje, va a ser siempre acompañarlas. Feliz día maestras.
 
 
Andrea Conde es legisladora porteña y Presidenta de la Comisión de Mujer, Infancia, Adolescencia y Juventud.