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Violenta represión en Chile y "estado de excepción" por primera vez desde la dictadura de Pinochet

Se cuentan de a decenas los heridos tras la arremetida represiva ordenada por el presidente Sebastián Piñera. Los jóvenes protestan desde el lunes último por los aumentos en el transporte.

foto: redes
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Desde la época en que el tirano Augusto Pinochet gobernaba Chile que un gobierno no decretaba el "estado de excepción". Sebastián Piñera terminó de obtener este viernes el diploma que lo enclava en la historia del país trasandino como el heredero del mayor dictador que conoció su país.

Los carabineros chilenos ejecutaron en las últimas horas un nivel de represión que el país vecino no vivía desde hacía muchos años. ¿El motivo? Una masiva manifestación estudiantil contra los aumentos en el boleto del transporte que comenzó el último lunes y que con los días fue creciendo como bola de nieve, sumándose a las protestas sindicatos y vecinos que replicaron la costumbre argentina del "cacerolazo".

Santiago fue el epicentro de los reclamos pero las quejas se contagiaron en el interior del país. La mecha se encendió cuando los estudiantes irrumpieron en las estaciones del subte saltando molinetes para no pagar pasajes con aumento (desde el último incremento, ocurrido hace dos semanas, un pasaje cuesta unos 70 pesos argentinos).

foto: redes
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En tanto, el jueves Piñera decidió incrementar la presión policial y desplegó a los temibles carabineros que reprimieron con palos y gases, además de que realizaron numerosas detenciones a mansalva.

El viernes amaneció con toda la red del metro de Santiago militarizada, en un gesto que parecía anunciar lo que sucedió por la noche. La cara más visible de la represión pinochetista enclavada como postal nada menos que en el medio de transporte más usado de la ciudad.

Como las protestas no cesaron, comenzaron los palos, las bombas lacrimógenas y los gases sobre cualquier tumulto ruidoso que apareciera en las calles. La sensación de vivir bajo estado de sitio se apoderó de parte de la ciudad. Al mismo tiempo, otra parte de la sociedad saludó con vítores la decisión de Piñera de ir a sangre y fuego contra quienes reclaman. La grieta en Chile es realmente corta en dos al país y lo hace de una forma que la Argentina no está ni cerca de vivenciar.

Desde el Palacio de la Moneda, en tanto, el ministro del Interior y Seguridad, Andrés Chadwick, calificó a las protestas como "vandalismo" y culpó a "grupos organizados". A eso le siguió el decreto de Piñera que instaló el "estado de excepción" y el fin de las garantías de circulación por el país.  

Por su parte, la Confederación de Estudiantes de Chile convocó a una paralización total en todo el país para el próximo lunes en respaldo a "los actos de desobediencia que se han llevado a cabo estos días". Por su parte, los trabajadores portuarios convocaron a una huelga general en rechazo al tarifazo en el metro y por otras demandas populares.

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