Incendio de El Mercurio (foto: redes)
Incendio de El Mercurio (foto: redes)

El diario El Mercurio fue uno de los medios clave para la dictadura de Augusto Pinochet. Desde sus páginas (en un paralelo que podríamos trazar con medios argentinos como La Nación, Clarín o La Prensa) el régimen disfrazaba matanzas militares de "enfrentamientos armados" y fue parte central del relato pinochetista hasta bien entrada la democracia, cuando finalmente aceptó que el carcamán en silla de ruedas ya no sería parte del futuro de Chile. Ese diario ardió en llamas este sábado a manos de los manifestantes que salieron a las calles de Santiago, Valparaíso y otras ciudades del país trasandino a hacer saber su descontento, ya no solo con los aumentos en los boletos del transporte sino con todo un sistema económico y social elogiado por toda la derecha continenteal.

En este contexto de crisis social y calles tomadas por las protestas populares, el gobierno de Piñera se muestra impotente y recurrió este sábado a decretar el toque de queda y redoblar la militarización en las calles de todo el país. 

La situación no solo se extremó en el edificio del diario pinochetista, sino que las llamas alcanzaron también a algunos puestos de peaje, símbolo del enclave neoliberal de estos tiempos en todo el continente, atestado de rutas en mal estado y cabinas de cobro en todas las direcciones.

Al mismo tiempo, y como un gesto que pone en evidencia la impotencia del Poder Ejecutivo, Piñera anunció que daba marcha atrás con los aumentos en el transporte, ignorando (o intentando ignorar) que las protestas se desataron como una olla a presión que no resiste más. Los chilenos vienen soportando desde hace décadas políticas de pobreza y precarización de las mayorías, un sistema que hace eclosión en el mismo momento en que la derecha latinoamericana sigue mencionando a ese país como modelo de lo que el resto del continente debería hacer.

En tanto, la noche de este también estuvo marcada no solo por el perfume de hierros y plásticos prendiéndose fuego sino también por el sonido de las cacerolas, que resuenen de norte a sur en todo Chile. Por su parte, los partidos de izquierda y algunos sindicatos combativos plantean la necesidad de llevar adelante una huelga general por tiempo indeterminado y que la medida comience este mismo lunes.