El cierre de la gira despedida, desde atrás
El cierre de la gira despedida, desde atrás

Mauricio Macri cerró su gira despedida con un acto en el Obelisco. Si bien distintos dirigentes de Cambiemos hicieron saber a lo largo de las últimas semanas que la intención era convocar un millón de personas y emular aquel histórico cierre de campaña de Raúl Alfonsín en 1983 (cuando reunió casi un millón de personas), la cifra estuvo más cerca de las 150 mil y ese número no pudo sumarse a ninguna concentración de peso en el interior del país. El "Sí se puede", finalmente, fue un "Vamos a ver" o, quizá, un "Peor es nada".

Si bien el presidente se encargó de arengar a sus fans y aseguró que el domingo 27 van a dar vuelta la elección, la sensación en el gobierno nacional es que todo este tour se trató solamente de una demostración de fuerza con miras al post 10 de diciembre, cuando todo indica que Alberto Fernández asumirá la primera magistratura y el hoy oficialismo será una desvencijada oposición (con la intriga latente sobre lo que hará la UCR).

El macrismo (o lo que quede de él luego de fin de este mes) intentará reconvertirse, reconfigurarse para ser oposición al PJ y solo Horacio Rodríguez Larreta (el único con chances de ganar) y María Eugenia Vidal (que se está despidiendo de su mandato bonaerense con sigilo) parecen ser quienes tienen copia de la llave con la que el ingeniero comandó hasta el momento al PRO.

Abajo del escenario, mientras Macri destilaba frases del tenor de "nunca hicimos política" o "llegar acá fue más difícil de lo que pensamos", los seguidores (y, sobre todo, seguidoras) del presidente ojos de cielo gritaban contra Cristina Fernández de Kirchner y los "planeros". También se escucharon proclamas por Alberto Nisman, en un compendio de lugares comunes de la derecha porteña que tuvieron su clímax cuando uno de los movileros de TN que cubrían el evento exclamó que la convocatoria fue "sin partidos políticos". Casi un sketch que tuvo como banda de sonido el himno macrista "no vuelven más", que a esta altura de las cifras electorales y con un panorama que promete una derrota oficialista por entre 17 y 20 puntos de diferencia se ubicó como lo más absurdo de la jornada.