"Cómo es posible que el señor Mesa, expresidente y exvicepresidente llame a la violencia, cuando antes de que termine el escrutinio de los votos ya se declara como ganador cuando sabemos que al final no había sido el ganador. Por eso precipitarse, sin fundamento, no vale la pena y a mi manera de ver, él es el culpable para toda esta violencia que se está viviendo", declaró una semana antes del golpe de Estado, el cardenal Toribio Ticona Porco, indígena quechua, nacido hace 83 años en la localidad de Potosí, que sobrevivió en la pobreza extrema sin padre, siendo lustrabotas y minero con una familia de un hermano, dos hermanas, y su madre. 
 
Las lapidarias palabras del primer cardenal indígena y obrero de la iglesia católica mundial fueron dichas una semana antes del golpe de Estado contra Evo Morales Ayma y su gobierno. La gran mayoría de los medios de comunicación masivos, como religiosos, hicieron caso omiso a los dichos del cardenal, y sólo vienen reproduciendo las definiciones de la Conferencia Episcopal local.
 

 
Sin embargo, no pasó desapercibido para uno de los diputados nacionales opositores al primer presidente indígena de Bolivia. Amilcar Barral fue quien amenazó al presidente Morales y al cardenal. Y esto una semana antes del golpe cívico-militar contra el gobierno del MAS.
 
"Yo soy católico y respeto mucho a la iglesia y la religión, pero creo que si se va Evo debe irse también el cardenal", aseveró Barral ante medios de prensa locales; dónde nadie repreguntó ante la amenaza de la caída del gobierno y la expulsión del propio Cardenal designado hace poco más de un año por el Papa Francisco.
 
El congresista del partido Nueva Alianza Boliviana conoce muy bien a Toribio Ticona por eso aseguró que "de mucho tiempo usa el mismo discurso de los fascistas, mejor que se vaya a su casa, esta tomando partido en favor del gobierno, que se vaya el cardenal y que la iglesia tome algunas medidas sobre eso", cerró Barral. Una declaración tan temeraria, que en un país como Italia, por ejemplo, hubiera generado un escándalo, que no ocurrió en un país periférico como es Bolivia.
 
Por su lado, el arzobispo de Sucre, monseñor Jesús Juárez, había dicho que pedir la renuncia del presidente Evo Morales es una "medida radical", e indicó que ese tipo de demandas no se pueden plantear a la "ligera si uno quiere una solución, quiere otro estilo de vida, de democracia, pero tiene que buscar los métodos, los medios y ofrecerlo al pueblo", señaló en entrevista con Bolivisión.
 

 
A su vez el arzobispo Juárez había condenado que algunos cívicos hablen a nombre de la fe, en referencia a la actitud de Luis Fernando Camacho Vaca empresario y presidente del Comité Cívico de Santa Cruz que encabezó el golpe. "Como Iglesia Católica y como arzobispo de Sucre yo condeno que se manipule la fe en estos momentos", aseguró el monseñor. 
 
Del cardenal Toribio Ticona no gusta su acompañamiento pastoral, por ejemplo en el marco del XIV Congreso de la Federación Departamental de las Mujeres Campesinas llamadas “Bartolinas". En el coliseo municipal Tiraque, en la localidad de Cochabamba, "gracias a mi hermano Evo Morales" inició su discurso ante las mujeres campesinas que lo aplaudieron ya con estas palabras. Me alegra conocerlas y que vean que soy como ustedes, de vuestra raza, soy también campesino" y en quechúa repitió su discurso ante la ovación de los presentes.
 
“Por fin la Iglesia católica, mediante el hermano papa Francisco, ha reconocido que también un indígena puede ser cardenal. Hermano cardenal Toribio, muchas gracias por acompañarme”, dijo entonces Evo en el congreso de las campesinas sin saber que diez días después estaría exiliado en México junto a su vicepresidente, Alvaro Linera García, entre otros funcionarios que resguardan su vida fuera de su país.
 
El cardenal se movió en el helicóptero del entonces presidente (el mismo que sufrió un desperfecto nunca aclarado pero sospechado de intencional) a quien conoce cuando era dirigente sindical y ayudó con alimentos y hospedaje. Evo y Toribio habían pasado por la localidad de Tarija donde inauguraron la restauración de la iglesia Nuestra Señora Inmaculada de la Concepción. Allí también estuvo el nuncio apostólico, el embajador del Papa, para Bolivia, monseñor Ángelo Accattini. Tras difundirse un vídeo de Morales tomando la hostia, salió a la luz la furia del diputado Amilcar Barral. "Es una vergüenza que comulgue".
 
En el último acto de las Fuerzas Armadas que vivió Morales Ayma como presidente fue el pasado 7 de agosto, allí también lo acompañó a quien llama el "hermano cardenal". Evo en su twitter sostuvo que "su presencia es testimonio vivo de que la Iglesia Católica camina junto al pueblo en la lucha por mejores días para nuestra querida Bolivia". El 23 de mayo, para el cumpleaños del cardenal indígena, Evo también le dedicó saludos.
 
La jerarquía de la Conferencia Episcopal Boliviana (CEB) ha sido cuestionada hasta por estos días por su rol en el golpe. Una de esas voces públicas fue el sacerdote argentino Juan Carlos Molina, salesiano y ex titular en Argentina del SEDRONAR, la secretaría nacional contra las adicciones.
 
El 15 de octubre el propio Toribio le decía a los seminaristas su propia historia, allí contó como en broma el Papa Francisco le dijo que no iba a comer más gato, es que siendo niño tan necesidad que comían carne de gato, no alcanzaba la venta de diarios, lustrar zapatos, o trabajar en la mina. "Allí fue donde Dios me llamó para hacer su apóstol, su discípulo, a la edad de 30 años". Se sumó al seminario, viajó a Chile para estudiar filosofía pero no le fue bien, regresó a Bolivia y estudió siete años para ser sacerdote y luego designado obispo en Potosí. "Quien iba a decir que llegaría a príncipe de la iglesia, por eso no se desanimen, yo estudiante leía con velita. pero me esforcé y así llegué a cardenal, Dios tiene sus razones que nuestra mente ignora. En Bolivia cuantos sacerdotes esperaban ser nombrados y surgió un obrero, minero, sigan adelante, Cristo está vivo y los quiere, respondan a ese llamado".