Educación pública es más soberanía
Educación pública es más soberanía

Por María Laura Morales para megafonunla.com.ar

Hay días olvidados por la historiografía oficial,algunos más que otros. Se sabe que nuestra historia fue gestada por el pueblo, pero el relato lo escribió, en los libros, la clase dominante. Las naciones que no tienen historia no pueden construir su propia identidad, porque se construye en base a lo que pasó en su pasado o en la lectura que se haga del relato histórico. Si nos quitan la historia nos arrancan la identidad que es lo que nos define como una nación autónoma y soberana.

“En Argentina el 20 de noviembre se conmemora la Batalla de la Vuelta de Obligado, una de las más importantes del siglo XIX de nuestro país, equiparable a las de San Martín en la época de la emancipación latinoamericana”, afirma el historiador Juan Godoy en entrevista con Megafón radio.

¿Qué ocurrió exactamente? ¿Qué significa defender la soberanía?

“En 1845 año en el que gobernaba el Brigadier Juan Manuel de Rosas, en su segunda gobernación, sucede la cuarta invasión Británica al Río de la Plata, conjuntamente con Francia invaden nuestro territorio. En ese entonces Rosas había decretado que los ríos interiores eran de exclusiva navegación de nuestro país y si otro barco quería navegar debía pedir permiso, pagar impuestos, de esta forma protegía la industria nacional, ya que querían imponer el libre comercio, colocando productos manufacturados libremente en nuestro país. Esto a las potencias colonialistas no les gustó por lo que quisieron demostrar que podían imponer que nuestros ríos son de navegación libre, y para eso mandaron una expedición comercial acompañada de una militar: 92 buques mercantes y 22 barcos de guerra para mostrar que los ríos no son de exclusiva soberanía argentina sino cualquiera que quiera los pueda navegar”, cuenta Godoy.

Para Rosas el Estado era nuestro patrimonio y no podía permitirse entregárselo a las potencias extranjeras. Había una clara conciencia de los derechos del país, es que históricamente Latinoamérica se vio avasallada por las potencias. No era la primera vez que entrabamos en disputa, ya había una defensa de la integridad del territorio nacional que debe estar alerta frente a la burguesía terrateniente que quiere hacer negocios con lo ajeno para ensanchar sus privilegios. Pero ¿cómo dar pelea a Gran Bretaña y Francia?

“Como había disparidad de fuerzas Rosas usó la inteligencia criolla para enfrentar esa invasión y en un lugar donde el río se angosta, Vuelta de Obligado, cruzó varios barcos y entre ellos puso cadenas gruesas por lo que los barcos tenían que detenerse, ahí era donde se había puesto en las barrancas vaquerías, armamentos para bombardearlos. Ante la disparidad de fuerzas, inteligencia criolla, se aprovecharon los mínimos recursos para enfrentar esa invasión que quería romper la soberanía sobre los ríos y segregar la mesopotamia, separarla de la Argentina, crear un nuevo país porque Inglaterra siempre tuvo la intención de dividir para reinar”, relata el historiador.

La defensa de la soberanía nacional es constante en los pueblos latinoamericanos, se puede dar visibilidad u ocultar a las personas, los hechos, los acontecimientos y así borrar la historia, perder nuestra soberanía. “Hay y hubo distintos modos de golpes de estado en América Latina y en todos los casos, el peligro es la ambición por nuestros recursos naturales. Los gobiernos que no se someten al imperialismo financiero, o como dice el Papa Francisco “el imperialismo del dinero”, están en peligro. Por eso es importante que los y las jóvenes aprendan sobre la Patria Grande, la unidad Latinoamericana, la integración y la solidaridad”, expresa Ana Jaramillo rectora de la Universidad Nacional de Lanús.


Para defender la soberanía y construir una patria más equitativa y justa hace 70 años que el estado tiene el deber de garantizar, financiar y proporcionar las herramientas necesarias para que toda la población pueda acceder a la educación universitaria. El 20 de noviembre era un día olvidado porque esa clase dominante que empieza a escribir está formada por los que derrotaron a Juan Manuel de Rosas en la Batalla de Caseros en 1852 por lo tanto como defendió la soberanía lo borraron (o intentaron) de la historia, por que había una sola mención hasta la década del 60 de unos pocos renglones sobre esta batalla tan importante para nuestra nación. A partir de los 60 se empezó a rescatar lo vivido desde el revisionismo histórico”, explica Godoy.


Otro hecho importante, revolucionario y soberano para Argentina fue lo que ocurrió un 22 de noviembre de 1949. A través del decreto 29.337, el Presidente Juan Domingo Perón estableció la supresión de todos los aranceles en enseñanza universitaria con el objetivo de incorporar a la formación profesional a trabajadores y a sus hijos e hijas que estaban excluidos por la imposibilidad de pagar los aranceles. Como dijo el General: “Toda la población que anhele instruirse para el bien del país tiene el derecho al acceso a la educación superior” algo que estaba hasta ese entonces reservado para los sectores privilegiados.


“Se contempló un panorama de conjunto y se hizo la conquista más grande, la universidad se llenó de hijos de obreros, donde antes solamente estaba admitido el oligarca. Nosotros suprimimos todo tipo de aranceles, es gratis, totalmente gratis, el estado paga eso. De manera que, tanto el pobre como el rico podía ir. Era un crimen que estuviéramos seleccionando materia gris en círculos de 100 mil personas cuando podíamos elegir entre 4 millones”, reflexionaba Juan Domingo Perón.


En nuestro país, gracias al decreto de Perón la educación es entendida como una inversión, la universidad trabaja para engrandecer la nación y por eso es pública, gratuita, de calidad y para todxs.


“Es un derecho constitucional, la autonomía, la autarquía y la gratuidad. En nuestra América hace mucho tiempo que existe, en nuestro país particularmente no solo está en la constitución de 1994 sino que desde 1949 hay un decreto que elimina los aranceles para el bien del país, para el progreso nacional”, expresa Jaramillo y agrega, “Rogelio Frigerio abuelo, diría ´es la única manera que tengamos buenos legisladores, jueces, presidentes, buenos trabajadores, capacitados, ingenieros, economistas´. Hace a la dignidad humana tener la posibilidad de capacitarse de tener un trabajo digno, acceder a la salud, son derechos sociales”.


Uno no puede querer lo que no conoce ni defender lo que no ama. Inevitablemente para querer es necesario conocer, para defender a la patria debemos tener acceso al conocimiento, no entregar a una elite de privilegiados el derecho del saber de nuestra historia, de los actores que formaron parte, de las decisiones que tomaron y las que no.


La educación pública nos acerca la posibilidad de convertirnos en conocedores y escritores de nuestra historia, producir contrahegemonía a través de la disputa de sentidos, escribiéndonos sin permitir que nos sigan relatando. Eso es defender nuestra soberanía y para eso es necesaria la educación pública como la entendía Perón y como hace 70 años la defiende el pueblo en las aulas y en las calles. No es casual que intenten borrar la historia, el pasado, porque si no revisamos el pasado estamos condenados a cometer los mismos errores. Como decía Jauretche: “la historia es la política del pasado y la política la historia del presente”.