José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad
José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad

La obra de José Fioravanti nunca debió soportar el olvido, sus esculturas viven en lugares donde los argentinos pasan sus días de ocio o están emplazadas donde transitanEste miércoles, una muestra y un libro se presentaron para activar los sentidos que la obra del escultor tiene en la historia del arte argentino. El libro de la experta Ana Martínez Quijano y la muestra en la Casa de Victoria Ocampo impulsan una necesaria y justa relectura de este arte monumental.

El escultor murió en 1977 en la ciudad de Buenos Aires. De familia de trabajadores, se inició a los 16 años en el arte de tallar la piedra. Uno de sus pasos más trascendentales lo dio cuando en 1940 fue autor del proyecto ganador (junto con el escultor Alfredo Bigatti y los arquitectos Alejandro Bustillo y Ángel Guido) para realizar el Monumento histórico nacional a la bandera. Pero, los militares de la Libertadora ni lo invitaron a participar de la inauguración.

Fioravanti también talla en piedra el icónico lobo marino de la Rambla de Mar del Plata.Apropiada la obra más tarde por Marta Minujín, quien reactualizó al lenguaje Pop, con una cubierta repleta de los característicos alfajores de La feliz (Museo Mar).

En época de una crisis desatada por las políticas neoliberales, la obra de Fioravanti necesita un contexto histórico. Una de las críticas que se le pueden hacer es la visión frente al genocidio de los pueblos originarios. Por ejemplo: uno de los detalles de la obra a Nicolás Avellaneda que se encuentra en el Parque Tres de Febrero, el bajorrelieve “La conquista del desierto o sumisión de las tribus indígenas”, de 1931, es que no hay un análisis de cómo presenta al indio.

Las imágenes de los pueblos originarios de América Latina fueron “construidas” por los conquistadores europeos en función a los objetivos de dominación. Los estereotipos obraron en los modos de percepción del “otro”. En la Argentina donde Fioravanti realizó esta obra, la iconografía se presenta de acuerdo a la necesidad política de ver al indio sumiso y no admitir el aporte por ejemplo que hicieron en la lucha para la Independencia nacional. Por otro lado, se romantiza la salvaje conquista.

José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad
José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad

El libro y la muestra “José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad”, de Martínez Quijano, está basado en la investigación, recopilación de documentos y coordinación general de Tulio Andreussi. Se destaca una excelente edición fotográfica de Gustavo Lowry y la edición pertenece a la Colección Casa Museo Magda Frank.

Una de las hipótesis del libro es el olvido a Fioravanti. Se destaca que “trabajó para retratar la identidad de una nación y ocupó un lugar en la historia que lo ha olvidado. Este libro intenta despertar la memoria adormecida”.

Al llegar al espacio cultural de Palermo Chico, desde la vereda detrás de los característicos cactus de la Casa de Victoria Ocampo se pueden ver dos obras maravillosas. Una es Mujer con libro, un bronce con el que Fioravanti ganó el Primer Gran Premio Nacional en 1937. La modelo fue su primera esposa, la pintora rusa Ludmilla Feodorovna. La otra que se destaca es una réplica en bronce de La Patria de la Fraternidad y el Amor, de la alegoría del Monumento histórico nacional a la bandera.

José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad
José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad

El libro repasa los hitos más importantes de la vida del artista, como su viaje iniciático como formación y su exposición en París. Sus recorridos por Italia, Inglaterra, Bélgica, Portugal, Grecia y Egipto; las grandes obras en memoria de José de San Martín, Manuel Belgrano, Rubén Darío, Simón Bolívar, entre otras.

José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad
José Fioravanti. Clasicismo y Modernidad

Martínez Quijano destaca: la “condición autodidacta” de Fioravanti en la formación de su estilo que atrajo al “gran público”, es decir, un lenguaje plástico que después de ochenta años sigue atrapando a los espectadores en bosques, jardines, calles y ahora, en la sala de la Casa de Victoria Ocampo.

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Casa Victoria Ocampo, Rufino de Elizalde 2831 (CABA)

Abierto de martes a domingo de 12 a 20