Luego de más de diez horas de debate, interrupciones y un escándalo mayúsculo producido por las jubilaciones de privilegio a políticos, judiciales y diplomáticos, el Senado convirtió en ley el paquete de medidas enviado por Alberto Fernández y que son la base del comienzo de su gestión presidencial.

La madrugada del sábado replicó en el Congreso lo sucedido en Diputados 24 horas antes, cuando tras más de 16 horas de cruces y discursos más o menos pomposos se había logrado la media sanción.

La Emergencia Económica solicitada por la Casa Rosada, bautizada "Ley de Solidaridad Social y Reactivación Productiva" ya está en marcha y se hará oficial de un momento a otro con la publicación en el Boletín Oficial, que marcará su puesta en marcha definitiva.

Entre otros puntos de la nueva ley se destaca el marco normativo con el que cuneta ahora Fernández para renegociar la brutal deuda que dejó Mauricio Macri, actualizar jubilaciones por decreto, decidir montos de retenciones al campo y rediagramar los cuadros tarifarios de los servicios públicos, hoy impagables para millones de argentinos. También, en el centro de las críticas de un sector de la clase media y media/alta, la imposición de un recargo para las compras en el exterior que será fijado en el 30%, al igual que para la compra de dólares para ahorro.

La medida, que marcó el debut de Cristina Kirchner como presidenta de la Cámara Alta, fue aprobadao por 41 votos a favor y 23 en contra.

Buena parte de los discursos de los legisladores giró en torno al concepto "tierra arrasada" que impuso el kirchnerismo para resumir los cuatro años de Cambiemos en el gobierno nacional. En algunos casos se mencionó la idea para ratificar la situación de crisis terminal de las cuentas nacionales y, sobre todo, de la situación social; en otros, para rebatirlo y destacar a la gestión de Macri, por estas horas descansando en Qatar, hasta donde viajó para ver un partido de fútbol.

Cristina, picante

Uno de los momentos tensos de la jornada ocurrieron cuando Cristina Kirchner corrigió al senador por el PJ José Mayans, nada menos que jefe del interbloque del Frente de Todos, quien la llamó "presidente". 

"Presidenta", le remarcó la titular de la Cámara, a lo que el conservador legislador provincial retrucó con un "es que esa palabra no tiene género".

"No, no, no. Eso es lo que dicen los machistas, de ninguna manera”, frenó en seco la vicepresidenta.

Otro de los ida y vueltas que tuvo Cristina fue con el también (por ahora) macrista Luis Naidenoff, quien puso en duda el proyecto que venía de obtener media sanción en Diputados.

“A ver, señores senadores y senadoras, yo no puedo poner en duda lo que me acaba de mandar la Cámara de Diputados y que es el que tienen todos a disposición. Si vamos a poner en duda el texto que me viene... realmente me parece que no corresponde”, respondió Cristina Kirchner.