-¡Hijo te voy a a sacar de ahí!  
-Está difícil papá, acá me dicen que está difícil. 
 
Estas palabras fueron las últimas que Néstor Hugo Morales escuchó de boca de su hijo a través del teléfono del cónsul argentino en Bolivia. Facundo alcanzó a pronunciar mientras lo sacaban enfermo y desnudo del Hospital Japonés de Santa Cruz de la Sierra, pese a que el Juez del caso, Róger Salvatierra, se había negado por escrito dada su delicada situación de salud. También había alertado en la misma dirección el director del centro de salud, Víctor Hugo Zambrana. Roberto C. Dupuy, representante diplomático de carrera, directamente se enteró por televisión del traslado de un ciudadano argentino al penal de Palmasola. Lo hicieron con un certificado que firmó una médica forense que no lo había atendido.  
 

 
“El día 02 de Diciembre personal a horas 14.05 PM personal del servicio de inteligencia de la FELCC presentan un certificado médico forense firmado por la doctora Katherine Ramirez Gamon donde en conclusiones ´sugiere alta hospitalaria por medicina legal´ y proceden a sacar al paciente de la sala de internación y llevarlo a la cárcel de Palmasola. El paciente aún no se encontraba con alta hospitalaria, quedando pendiente los resultados de hemocultivo y cultivo de secreción bronquial para descartar infecciones intrahospitalarias”, dice el informe fechada el 03 de diciembre que lleva la firma de Zambrano, y del médico Walter Selum.   
 
 
Un día antes, Facundo, aún con la ropa del hospital y en silla de ruedas, visiblemente dolorido y realizando un esfuerzo para mantener erguida su cabeza habló: “Hasta donde yo conozco no tengo ningún delito ante la justicia de Colombia...Eso también que se tome en cuenta, y mis mayores respetos para todos los presentes y los familiares. Siempre fui ideólogo y siempre fui forjador político. Nunca fue mi tarea la formación militar, siempre fue mi trabajo en el orden del trabajo político, en Argentina también y todo lugar donde yo me vinculo en cualquier actividad política...Sobre mi experiencia en la guerra, no ha sido mi mayor voluntad ser instructor militar, siempre mi preocupación ha sido la instrucción política porque yo defendía siempre la fortaleza de las ideas”, expresó Facundo en la audiencia, según lo reprodujo el diario boliviano “El Deber”. En el medio también se publicó que Facundo reconoció haber “estado en el puente” y que “fueron tres días de luchas diferentes”. 
 
Por estos momentos -siempre según los parámetros de “justicia” un país bajo una dictadura militar- se lo acusa de los homicidios del dirigente de la Unión Juvenil Cruceñista (UJC), Marcelo Terrazas y del mototaxista, Mario Salvatierra. Que ocurrieron el 30 de Octubre en el “Puente de la Amistad”, en el barrio Cofadena, de la ciudad de Montero. Sobre estos hechos no hay ninguna prueba. No sólo de la participación de Molares, sino de todos los detenidos por este caso en su mayoría dirigentes del MAS (Movimiento Al Socialismo), como el ex alcalde de dicha ciudad, Mario Baptista. 
 

 
“Tuve acceso al acta de imputación, y esa acta está armada, está basada en indicios y presunciones. Pero hacen eso para tenerlo preso con la prisión preventiva y así llevarlo a juicio”, cuenta por teléfono Hugo, desde Trevelin, Chubut, cuando ya han pasado dos meses de que una llamada anónima lo alertó de que su hijo estaba en grave estado en Bolivia. 
 
“Cuando llego al hospital el médico me dice: “no está herido. Tiene una insuficiencia renal aguda. Sus riñones no le funcionan”. Cuando le pregunté: ¿cómo ayudo?, me dice que hay que comprar unos medicamentos que el hospital no tiene. Entonces cuando cruzo enfrente a la farmacia y ahí es cuando la policía me detiene. Pero mi hijo no tenía ninguna herida”. Luego, una patrulla militar los secuestró por más de 25 horas y los torturó psicológicamente. “No vuelva a Bolivia, porque los vamos a masacrar”, le dijeron. 
 

 
La dictadura militar y los medios de comunicación pusieron en marcha su plan: guerrillero de las FARC apoyando a Evo Morales y autor de dos homicidios, herido mientras los cometía. Nada de esto era cierto, ni tampoco existían elementos probatorios: no es guerrillero de las FARC, no hay pruebas de que haya cometido los asesinatos, no estaba herido de bala. 
     

Chonchocoro 

 
Ahora está aislado en la cárcel de máxima seguridad de Chonchocoro, a 4 mil metros de altura. Uno de los penales más violentos y peligrosos del mundo. “Después de estar 3 días en el penal de Palmasola, lo llevan al penal más duro de Bolivia. Hay un montón de imputados en esa causa armada, pero solamente lo llevan a él. Es un hecho injusto ante la ley, porque no es una metodología sino una persecución. Enfermo y sin ropa. El cónsul le tuvo que llevar zapatillas de su pertenencia, ropa para que se ponga. Son unos bárbaros”, denuncia Hugo Molares.   
 
Por estos momentos todos los esfuerzos están puestos en traerlo a la Argentina y que pueda continuar con su recuperación. Roberto Dupuy, el cónsul argentino en Bolivia, fue una de las últimas personas que pudo ver a Facundo. Fue el 5 de Diciembre junto con un médico quien le prescribió nuevas análisis para el laboratorio para la semana siguiente (ver documento), pero al otro día aparecieron en el hospital miembros del Servicio de Inteligencia del FELCC (Fuerza Especial de Lucha Contra el Crimen) y fue trasladado a la cárcel de máxima seguridad. 
 

 
“Rescato la labor del consulado en Santa Cruz de la Sierra, y en La Paz, la cónsul está haciendo lo que pueden porque la situación es mucho más difícil. Es personal de carrera. El tema con la cárcel es que -como tiene la característica de máxima seguridad- está en aislamiento. Me llegó la información que ofrecen dinero para que alguien lo mate en la cárcel, y no es difícil sospechar quienes están detrás. Al estar en aislamiento tiene un régimen de “protección”, ya que es un lugar restringido. Además, el sigue muy enfermo. Las últimas noticias que tengo es que está del ojo derecho prácticamente ciego, por lesiones de vieja data. En Palmasola le había diagnosticado un edema pulmonar, y tiene hipertensión arterial y lo llevan a un penal que está a 4.000 metros de altura...¡Es todo de una crueldad! Es una dictadura bruta y resentida”. 
 

A la caza  

 
La dictadura boliviana, que contó con el apoyo de Estados Unidos y Brasil desde el primer momento, está llevando adelante una casa de dirigentes opositores del MAS. 
 
 
En estos momentos, el ex Ministro del Interior de Bolivia, Carlos Romero, de 53 años, está preso en una sede judicial. Antes, su domicilio estuvo asediado por grupos violentos de ultraderecha que le cortaron el agua e impidieron que ingresen alimentos. Luego, por su grave estado de salud, fue internado en una clínica mientras afuera acampaban grupos violentos que prometían lincharlo. 
 
La construcción del relato que sostiene la violencia golpista no escatima en fantasías. Y supera ampliamente la imaginación de Jair Bolsonaro y sus funcionarios que viven alegando que el fantasma del comunismo atraviesa el altiplano boliviano. (https://www.elcohetealaluna.com/bolivia-en-alerta-roja/)  
 
Todos los casos están inmersos en una matriz de construcción que se difunde por los medios de comunicación que potencian este relato increíble y fantasioso de la dictadura militar. Las pruebas por lo general son capturas de conversaciones de Whast App, videos editados con música de suspenso que tienen tanto zoom que no se pueden identificar rostros ya que se difumina la imagen, relaciones de los detenidos con los gobiernos de Venezuela y Cuba -y todo lo que sea extranjero- denuncias de dobles identidades que no se corroboran con documentos, seguimientos en los aeropuertos de los detenidos y acusados, y organigramas con flechas de colores y fotografías que prácticamente no demuestran nada.
 

 
Todos -y no es un eufemismo- los canales de Televisión de Bolivia informan a la población transmitiendo en vivo y en directo estas conferencias de prensa que son encabezadas por Oscar Gutiérrez, director del Servicio de Inteligencia FELCC, y Miguel Mercado, comandante de la Policía de Santa Cruz. Arturo Murillo, titular del Ministerio de Gobierno, comanda estas puestas en escena donde no hacen falta jueces, fiscales o testigos, ni que hablar de garantías, pues ellos lo son y no hay nada que demostrar. 
 
El canal Notivisión difundió un video del joven argentino en estado de shock en el hospital. La conductora del canal en un momento argumenta “lo bien que se lo ve a Facundo y que puede hablar” (buscando demostrar su peligrosidad y alentando el traslado al penal), pero las imágenes lo muestran esposado en la camilla, balbuceando y con los ojos entrecerrados. “Una fotito”, dice antes de ingresar a la habitación quien filma el video con un celular y, además, pregunta insistentemente pese al estado convaleciente del paciente.  
 
   
  
El punto más alto fue la construcción de la noticia de “la construcción de un túnel  en la Embajada de México para el escape de los masistas”. A través de su cuenta de twitter los diplomáticos aztecas tuvieron que salir aclarar que: “Los trabajos que se hacen en los sistemas de desagüe en las inmediaciones de la Residencia de México corresponden a las autoridades locales.” y también denunciaron ya alarmado los frecuentes megaoperativos policiales con cientos de uniformados, carros y motos que la dictadura realiza en el perímetro de la embajada.  
 
Hugo Molares cuenta como sufrió en primera persona este modus operandi de la dictadura boliviana: “Llegaron hacer un pequeño montaje fílmico donde se ve una persona de espaldas que no es Facundo, porque él en ese momento estaba internado en coma. Inventaron todo un relato. Todo nace del momento que yo lo reconozco, porque mientras está internado como NN, llego y digo es mi hijo: Facundo Molares, y es en ese momento que nos llevan a la comisaría y ahí a los gritos y a los empujones me dicen que les de el segundo apellido, el materno que es Schonfeld. Entonces el uniformado que estaba a cargo -tenía el celular detrás de la espalda- lo saca y me muestra una foto de cuando Facundo estaba en las FARC -Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-, que es una foto que tiene más de 12 años. Es una foto muy vieja”.  
 

 
Efectivamente, Facundo Molares fue oficial de las FARC, conocido como “Camilo”, y estuvo en la columna Teófilo Forero, hasta el año 2017 cuando dejó las armas durante el proceso de paz que fue homologado por Naciones Unidas, luego de negociaciones internacionales entre los guerrilleros y el Presidente Juan Manuel Santos en Cuba y Noruega. Estaba en Bolivia como fotoreportero cubriendo el golpe de estado enviado por la Revista Centenario, del Partido Comunista Argentino. 
 
En medio del avance de los militares y policías, junto a Yañez y Camacho, cayó justo el caso de Facundo. 
 

Los hechos

 
El 11 de Noviembre de 2019 Facundo Molares Shonfeld es internado en un hospital de Montero en estado de coma inducido y con respirador artificial. Estuvo en el hospital por varios días como NN, hasta que el Juez de Paz de Trevelin recibió una llamada anónima que lo alertaba sobre el delicado estado de salud de su hijo en Bolivia. 
 
Un día antes, el 10, Evo Morales fue obligado, armas mediante, a dejar el poder. Hugo, junto a su esposa -que no es la madre de Facundo, ella murió hace unos años- viajaron de urgencia a Bolivia, desesperados por la situación de su hijo. Al llegar, se interiorizaron por la salud y el médico de la clínica les pidió que compraran algunos medicamentos. Al salir del lugar los detuvieron y los obligaron a salir del país. 
 

 
El 21 de Diciembre despertó del coma esposado a una camilla, de la muñeca y del tobillo, y con guardia policial permanente, y sin causa judicial. Y ocho días después, el 29, fue imputado en una causa genérica donde están desde el alcalde de Montero -Mario Baptista-, Daisy Choque, diputada y dirigente del MAS, hasta ex guerrilleros y personal del hospital, como el caso de una médica que lo atendió y hoy está con prisión preventiva.  
 
El día 3 participa de su primera audiencia en el tercer piso del Hospital Japonés de Santa Cruz. Al otro día, pese a la negativa del juez y los médicos, lo trasladan al hospital de Palmasola. El 5 de Diciembre el cónsul lo visita en la cárcel e informan a las autoridades que necesita tratamiento médico. De este hecho ya pasaron más de 45 días. 
 
 

“Que cancillería se expida. Queremos una manifestación directa para Facundo”  

 
Hasta el momento familia, abogados y compañeros han hecho los reclamos ante una innumerable cantidad de organismos como la CIDH, la Cruz Roja, la Iglesia, el relator de las Naciones Unidas, entre otros organismos de derechos humanos. 
 
El pasado 14 de diciembre de 2019 fue creada la Coordinadora de Solidaridad con Facundo Molares en la Argentina, que exige su repatriación inmediata y el respeto por sus derechos humanos.
 

 
“Estamos pidiendo que cancilleria se expida públicamente. Ellos están reacios a manifestarse por una razón que tiene su lógica porque el estado argentino no reconoce al gobierno de facto, pero nosotros queremos una manifestación directa para Facundo, creemos que se puede sin entrar en un protocolo diplomático. Y después he hecho una petición ante la CIDH, una solicitud de medida cautelar, presente un reclamo ante el relator de Naciones Unidas, Cruz Roja, la Iglesia, y en general hay buenas respuestas. Y voy a seguir exponiendo en todos lados su caso, porque entiendo que desde donde estoy es lo mejor que puedo hacer: visibilizar su situación para lograr que se lo libere”.