Lo hizo a la par del avance tecnológico que puso al mundo a merced de Internet, para acortar distancias y conocimiento. Evolucionó. Ya no debe recurrir sólo a su libro de cabecera, ese en el que hurgó desde siempre buscando con desesperación frases célebres de figuras célebres para revestir sus propias opiniones de pomposo iluminismo. Ahora se sumerge en la Web, "copipastea", y así piensa más rápido y tiene más tiempo libre para seguir burlando los límites no sólo del periodismo sino del buen gusto. La falta de escrúpulos sorprende una y otra vez. El empresario –que fue reconocido como miembro de la Academia de Periodismo– es un cultor ilimitado de los bordes. Parece que profesa su fe reformulada en una suerte de "escandaliza, escandaliza, escandaliza que algo quedará". La tapa de la revista Noticias con una ilustración sobre la presidenta acompañada por el título "El goce de Cristina" habla de la estatura moral de Fontevecchia. Qué más se puede agregar ante semejante dislate. El repudio fue generalizado, por su violencia de género, por su falta de respeto por las instituciones, por su burla a la investidura presidencial. Pero ante la crítica, y por ende, gracias al escándalo buscado, el empresario redobló su apuesta con el repetido argumento del "payador perseguido", ese que revela su meditada paranoia marketinera del "mundo contra sus medios". Lo que no sabe Fontevecchia, y alguno de sus afectos debería sugerírselo, es que semejante cuestión debe tratarla en el diván. Lo que indigna, también, en su estilo de provocación exponencial, es no sólo que no se retractó, algo que cualquier persona en cualquier oficio o profesión haría; si se equivoca, diría sencillamente eso: "me equivoqué", pero para eso hay que reconocerse falible. No es el caso. Recurrió a otro golpe de efecto y este fin de semana Noticias sale con una tapa en blanco pero, así y todo, igual miente. Debe ser un caso único en la historia del periodismo, mentir hasta con una tapa en blanco. Dice en su portada Noticias: "Esta es la tapa que quiere el gobierno." De inmediato un lector atento remite a otra tapa que sí fue histórica y que recurrió al blanco pleno para denunciar una de las decisiones más vergonzantes que se aplicaron en el marco de la democracia recuperada en 1983: el indulto de Menem a los genocidas. En 1989, Página/12 puso el grito de millones de argentinos en los kioscos desde una tapa que sólo tenía un pequeño pirulo escrito por aquel admirable Jorge Lanata, al que aún no lo había hartado "que se hable de la dictadura". La reutilización de un significante gráfico histórico, ejemplar, como fue la denuncia de Lanata en Página/12 de hace más de dos décadas, se vuelve vulgar en manos de Fontevecchia.

La revista Noticias supo tener hace años periodistas de investigación que marcaron su época. Para todo estudiante de periodismo que busque formarse en la profesión, es ineludible el trabajo del fallecido Carlos Dutil y de Ricardo Ragendorfer en su investigación sobre la Maldita Policía Bonaerense del duhaldismo. Ese sí fue un ejemplo de periodismo puro. Poco tiempo después ninguno de los dos trabajaba en la redacción de Fontevecchia. Cómo no recordar también la labor de Gabriel Michi y el fotógrafo José Luis Cabezas en Pinamar y su investigación sobre el empresario Alfredo Yabrán, por el que fue asesinado el recordado Cabezas. Tiempo después, Michi ya no trabaja en la redacción de Fontevecchia, pero el empresario seguiría usufructuando morbosamente el horrendo crimen del fotógrafo.

Pero sí hay que reconocerle al CEO de editorial Perfil que es un personaje coherente: lo es en su falta de escrúpulos profesionales –tapa de Caras de Luis Alberto Spinetta, ya muy enfermo, días antes de su muerte–, y lo es también en su manera de administrar su empresa. Editorial Perfil desde hace 12 años tiene un concurso preventivo de crisis. Se inició el 27 de diciembre de 2001. Fue Perfil quien solicitó judicialmente la apertura de su concurso preventivo ante la Justicia Nacional en lo Comercial, en el Juzgado en Primera Instancia en lo Comercial Nº17, Secretaría Nº33, a cargo del juez Eugenio Bavastro. En su presentación del mes de abril, la empresa manifiestó su necesidad de readecuarse y conservar una unidad de producción acorde a la nueva realidad.

¿Por qué la justicia no se lo levanta? Una pregunta que puede generar suspicacias y su respuesta no dejaría bien parada a la cámara empresarial que no le levanta el concurso. De hacerlo, Fontevecchia tendría que pagar y la quiebra sería inmediata. Un artilugio que el empresario mantiene en el tiempo y que le permite, por ejemplo, no pagarle a la AFIP, por lo que el organismo recaudador tuvo que prescindir de cobrarle punitorios. Y ese es dinero que el escandalizador mediático le debe al Estado, mucho dinero durante muchos años que supera con creces el aporte que Fontevecchia dice no haber recibido de ese mismo Estado por medio de pauta oficial.

Los valores del empresario quedan a la vista. Desde un pedestal moral en el que se erige semanalmente con sus columnas en el semanario Perfil, Fontevecchia oculta su otro rostro. El que denigra a las mujeres desde la tapa de Noticias y después manda a una periodista a defender su tropelía. El que da clase de periodista y administración racional pero no paga sus obligaciones al Estado y tiró por la ventana a decenas de periodistas en los últimos años. El que se autoproclama perseguido político por los militares pero consolidó su editorial gracias al dinero manchado de sangre de la publicidad oficial del terrorismo de Estado.