Pedro Andereggen es el hombre que impidió que una mujer embarazada, producto de una violación en el marco de una red de trata de personas, llevara adelante su aborto programado. El apoderado de la fundación Pro Familia, presentó un amparo judicial para frenar la intervención quirúrgica y "proteger la vida del niño".

Los logró a pesar de que su presentación contradice lo dictaminado por la Corte Suprema de Justicia en torno al aborto no punible. Según el fallo correspondiente, cuando el embarazo es producto de una violación, el aborto no está supeditado a un trámite judicial y puede ejecutarse.

Sin embargo, Andereggen que tiene una larga historia en defensa de posiciones extremadamente reaccionarias, aseguró que el caso de la Ciudad de Buenos Aires “es un acto ilegal por más que se diga que es no punible, porque el derecho a la vida del niño por nacer no puede estar sujeto a la vida de la madres", y consideró "lamentable que se haya violado a la mujer pero el niño también es una víctima". Sin embargo, sus expresiones contradicen lo fijado por la Corte.

Ahora bien, ¿Cómo es posible que un amparo presentado por una ONG ponga en jaque un fallo dictado por un alto tribunal como es la Corte? “Macri, al anunciar que iba a vetar la ley, abre las posibilidades a este tipo de ONG para que presenten amparos. Generalmente estas organizaciones tienen jueces amigos que les dan lugar y lo que logran es dilatar la operación; entonces se llega a las 12 semanas de embarazo, y a partir de ahí, según el protocolo de la Ciudad ya no se puede llevar adelante un aborto programado”, explicó en diálogo con INFOnews la legisladora porteña Gabriela Cerruti.

¿ONG en defensa de la vida?

Por su parte, la presidenta de la Fundación para el Estudio e Investigación de la Mujer -FEIM-, Mabel Bianco señaló que “quienes defendemos la vida y la salud de las mujeres violadas que resultan embarazadas y piden interrumpir ese embarazo somos las verdaderas defensoras de la vida. Nosotras somos las que debemos ser llamadas ‘pro vida’, y no quienes sólo defienden la vida potencial de quien no nació y no la de la mujer y su familia. Porque la realidad es que detrás de cada mujer o niña violada hay una familia y otras vidas que deben ser defendidas”.

En tanto, desde la Alianza Nacional de Abogados por los Derechos Humanos de las Mujeres aseguraron a INFOnews que es preocupante la interpretación que realizan ciertos jueces ante los amparos presentados por asociaciones civiles que se oponen a los abortos no punibles, porque va en contra “de lo establecido por la Corte y de lo fijado por acuerdos internacionales a los que Argentina suscribe”.

Natalia Milisenda es una de las abogadas que forma parte de la Alianza de Abogados por los Derechos Humanos, y aseguró a este medio que las organizaciones que presentan este tipo de amparos –para frenar los abortos no punibles- así como los jueces que le dan lugar a esas presentaciones están enquistados con la institución eclesial. Bajo el argumento de defender los derechos del “niño por nacer” –como expresó el propio Andereggen - dejan desamparadas a las mujeres “víctimas de violación, para las que muchas veces corre riesgo su vida y su salud mental”, analizó Milisenda.

Un abogado con trayectoria reaccionaria

Aunque se presente como justiciero y dueño de la verdad absoluta, Pedro Andereggen no descendió del universo de la objetividad para juzgar las acciones de terceros. Más bien, este abogado tiene una larga trayectoria en defensa de posiciones reaccionarias.

El hombre “Pro Familia”, supo ser quien pidió la nulidad de la autorización que la jueza Gabriela Seijas había dado para que dos varones se casaran; argumentando que la magistrada no tenía competencia para revisar una cuestión de fondo vinculada con el Código Civil.

En 2004, Andereggen fue uno de los patrocinantes de la Asociación Cristo Sacerdote, que pidió a la jueza Liberatori el cierre de la muestra de León Ferrari (Retrospectiva: Obras 1954-2004) por considerar que dañaba los sentimientos religiosos “de la mayoría” del pueblo argentino, según publicó en esa oportunidad Página/12.

También patrocinó a Alberto Solanet (presidente de la Corporación de Abogados Católicos) en 2006, a la hora de apelar una sentencia de la Suprema Corte bonaerense que autorizaba el aborto terapéutico en el recordado caso de LMR, la joven discapacitada mental violada por su padrastro. Si se toman en cuenta estos antecedentes –por nombrar sólo algunos- no es extraño que este abogado se oponga a la realización de un aborto no punible ante el embarazo de una mujer que fue violada mientras era esclava sexual.