El secuestro y abuso de una mujer por parte de un matrimonio en Coronel Suárez conmueve a la sociedad argentina. La mujer secuestrada estuvo cautiva durante tres meses por parte un matrimonio, conformado por la periodista Estefanía Heit y su marido Jesús Olivera, quienes se presentaban a la sociedad como un matrimonio “creyente y solidario”.

La primera pregunta que surgió en los medios de comunicación es si estamos frente a una secta. La respuesta es no, pero si estamos ante un proceso de manipulación psicológica sobre la victima.

Ante la poca información que todavía hay se percibe que el hombre era el líder del insipiente grupo y tenia control sobre la mujer. Ambos se encontraban en una búsqueda espiritual, fuera de las estructuras evangélicas y en búsqueda de su propia verdad.

Hoy en día es bastante común que cada individuo crea su propia espiritualidad, sin dependencia de las grandes religiones, permitiéndose establecer sus propias reglas que mezclan un poco de todo. Ella tenía un blog llamado “Mi Vida Vale” y él otro llamado Centro Cristiano “Amar es combatir”.

Consolidado en sus ideas el matrimonio decidió empezar a ampliar el grupo. La primer víctima fue una joven mujer de 33 años que fue invitada a vivir con el matrimonio que le prometió trabajo y una mejor vida. Seguramente la mujer estaba pasando alguna crisis personal, de inestabilidad emocional o laboral con lo cual ante el “bombardeo del amor” acepto la invitación.

Ya en la vivienda sufrió todas las técnicas de manipulación y quiebre del pensamiento. Aislamiento social, presiones psicológicas, físicas, anulación de la privacidad, privación del sentido del tiempo, rechazo de valores anteriores, abuso verbal, abuso sexual, cambio de dieta y toda clase de tormento para convertirla en la primer adepta del grupo. En un texto que se encuentra en el blog de Olivera dice que “para humillarse tiene que haber un humillador y un humillado, si decimos que hay que humillarse ante Dios, el humillador es Dios”.


Lo importante es saber que cualquier persona puede vivir un proceso de manipulación psicológica y que muchos influyen indebidamente en personas hasta niveles muy significativos.