El 4 de febrero de 1989 asumió la Presidencia de la República de Venezuela Carlos Andrés Pérez, decidiendo tomar un préstamo del FMI, condicionado al abandono de las subvenciones al débil sector industrial, a la privatización de empresas públicas, a una segunda devaluación del bolívar y una liberalización de los precios, en particular de los combustibles. El 28 de febrero fue "el Día que bajaron de los cerros", y se consolidó una revuelta popular, conocida como el Caracazo, que confirmó el decidido rechazo del pueblo venezolano al ajuste neoliberal. La historia sigue el 4 de febrero de 1992, cuando Hugo Chávez Frías intenta tomar el poder por la fuerza, con un levantamiento militar que fracasó en Caracas para, seis años después, ser electo presidente de la República de Venezuela.

El principal significado y adhesión de la revolución bolivariana impulsada por Chávez es la incorporación de los más desposeídos, que eran invisibles para las anteriores dirigencias, a la vida activa ciudadana, a ser verdaderos sujetos de derecho.
 
El editorial de La Nación del 7/03/13, de fuerte crítica a la figura de Chávez, sin embargo glosa con claridad las razones de la adhesión popular: "Y también el fervor y la devoción que originó en muchos de aquellos que, hasta su llegada, estuvieron encerrados por el muro de silencio que provoca la indiferencia social respecto de quienes, desgraciadamente, viven en la precariedad." Esa indiferencia social fue cortada de cuajo por Chávez y la revolución bolivariana; de allí que ganó 15 de las 16 elecciones que se produjeron. En algún caso, el fuerte apoyo recibido llevó a un matutino argentino a expresar que "Chávez ganó con el 60 por ciento: se teme una dictadura", tratando de deslegitimar el fuerte apoyo popular, que también se expresó en un parlamento controlado mayoritariamente por el partido liderado por Chávez, porque así lo votó el pueblo.
 
Ese apoyo se sustentó además en cifras concretas: cerca de 1,5 millones de venezolanos aprendieron a leer y en 2005 la Unesco declaró que se había erradicado el analfabetismo en Venezuela; la tasa de escolarización secundaria superó el 73%, se llegó a 2,3 millones de estudiantes universitarios en 2011. Se creó el Sistema Nacional Público para garantizar el acceso gratuito a la atención médica a todos los venezolanos. O la denominada operación milagro, con la ayuda de médicos cubanos, que mejoró la visión a 1,5 millones de personas, la mayoría con cataratas. La fuerte reducción de la pobreza y de la tasa de desempleo abonan esos cambios radicales en lo social. 
 
En lo económico, la reforma agraria permitió a decenas de miles de agricultores ser dueños de sus tierras, la nacionalización de PDVSA en 2003 posibilitó a Venezuela recuperar su soberanía energética, y la posterior creación de Petrocaribe en 2005 permitió a 18 países de América Latina y del Caribe adquirir petróleo y asegurar su abastecimiento energético, una misión que demuestra el carácter solidario y latinoamericanista de la Revolución Bolivariana y de su comandante, Hugo Chávez.
 
El impulso dado a la agricultura y a la industria, prácticamente inexistentes antes de 1998, puede observarse por la multiplicidad de convenios económicos que firmó con nuestro país, centrados en alimentos y energía, los dos ejes fundantes de la relación Caracas–Buenos Aires, como lo definió Chávez. Los acuerdos alcanzan el establecimiento de un sistema de integración productiva y actividades en múltiples sectores: alimentario, automotriz, energético, aeroespacial, medicamentos, y la industria naval, entre otros.
 
Los vínculos con Argentina no fueron sólo comerciales, sino también políticos y de amistad. La presidenta Cristina Fernández de Kirchner comentó: "No vine a despedir a un presidente, sino a un compañero y amigo. El mejor amigo que tuvo la Argentina cuando todos le soltaron la mano."
 
Una revolución que gestó una Constitución (2009) que define que "el tra  bajo es un hecho social y gozará de protección del Estado", así como el derecho de todas las personas al trabajo y el deber de trabajar, el derecho a gozar de la seguridad social, así como define a la salud como "un derecho social fundamental, obligación del Estado", plantea que "la educación es un derecho humano y un deber social fundamental, es democrática, gratuita y obligatoria. El Estado la asumirá como función indeclinable."
Constitución que no permite monopolios por ser contrarios a sus principios fundamentales, fomenta la agricultura sustentable y declara al régimen latifundista como contrario al interés social. 
 
Un punto que deseo resaltar de la Constitución es la importancia otorgada a la economía social y las pymes: "El Estado protegerá y promoverá la pequeña y mediana industria, las cooperativas, las cajas de ahorro, así como también la empresa familiar, la microempresa y cualquier otra forma de asociación comunitaria para el trabajo, el ahorro y el consumo, bajo régimen de propiedad colectiva, con el fin de fortalecer el desarrollo económico del país, sustentándolo en la iniciativa popular."
 
Chávez fue el primero de los presidentes "parecidos a sus pueblos", y su personalidad fuerte pero entrañable permitió generar un vínculo especial con los entonces presidentes Néstor Kirchner y Lula da Silva, a partir del cual se comenzó a gestar la construcción de unidad regional, de identidad común, para enfrentar juntos desafíos trascendentes, asumir posiciones comunes en foros internacionales y fortalecer el rol de los organismos regionales. 
 
Esta impronta irrumpe triunfante con el "No al ALCA" en Mar del Plata en el 2005, un punto de inflexión en la historia de la región, porque fue el "no" al imperio, y a George W. Bush, en su presencia. Pocos días después se transmitiría la primera señal de Telesur, un proyecto de Chávez con el propósito de lograr presencia internacional y proyección geopolítica, y muy bien recibido por los medios independientes de la región. El vocablo sur estuvo presente en las distintas acciones del nuevo estilo de integración latinoamericana, desde el Gasoducto del Sur, idea de Chávez, proyecto que debe seguir fomentándose, así como la creación del Banco del Sur, o la Unasur, que ha tenido un destacado papel en la solución de conflictos políticos en la región.
 
Fue Chávez el más convencido propagador de la idea bolivariana; en una visita al Centro Cultural de la Cooperación Floreal Gorini (CCC) en diciembre de 2007, Hugo Chávez –refiriéndose a la vigencia de la revolución bolivariana–, expresó: "Yo, modestamente, creo que es el mismo proceso, no es la primera ni la segunda, es la misma independencia que quedó trunca, un proceso que quedó trunco, que cayó al vacío. Pero hoy brota como los volcanes desde el fondo de ese vacío, para continuar construyendo ese camino de independencia para nuestros pueblos, ¡de independencia, libertad y desarrollo!" 
 
Una idea bolivariana que quedó plasmada en la constitución de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), al reconocerse inspirados en la obra de los Libertadores, asumiendo plenamente su legado como acervo fundacional, así como el del Congreso Anfictiónico de Panamá de 1826, acto fundamental de la doctrina de la unidad latinoamericana y caribeña. 
 
Fue un volcán de ideas para batallar contra la escasez de estas pues, como expresó en el CCC, "hay una crisis en el mundo, abierta desde hace varios años. Crisis económica, crisis política, crisis social. Ahora, la más grande de las crisis es la crisis de las ideas. ¡Allí está como la médula de todas las crisis!"
 
En esta actividad creativa, Chávez lanzó en 2001 la idea de lo que sería luego la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), que se formalizaría en diciembre de 2004 con la firma del tratado constitutivo entre Hugo Chávez y Fidel Castro. Luego se incorporarían Bolivia, Nicaragua, Dominica, Ecuador, San Vicente y las Granadinas y Antigua y Barbuda.
Estamos despidiendo a un estadista que, al igual que el fallecido ex presidente Néstor Kirchner, seguirá siendo un referente notable de este tiempo, ícono del proceso de cambio que vive América del Sur.