Tras conocerse el anuncio desde el Vaticano notificando que Jorge Bergoglio será el nuevo Papa, los fieles católicos se agolparon en la Catedral porteña, ubicada en Plaxa de Mayo, para celebrar la buena nueva.

En medio de bocinazos e insignias papales moviéndose al compás del viento, las personas reunidas para celebrar contaban que “apenas nos enteramos de la noticia salimos de la oficina para venir a celebrar, es algo increíble que no esperábamos. ¡El Papa nuevo es argentino!, exclamaban unos y otros.

“(Jorge Bergoglio) Siempre está junto al dolor, sabe lo que es el dolor”, rezaban otros. “Lo eligió Dios. Estoy feliz como católica, va a restaurar la Iglesia como lo hizo Francisco”, sentenciaban los feligreses.

Perdida entre la multitud estaba Michelle, una chica de origen francés, también feliz por la novedad que circunstancialmente la encontró en nuestro país: “Estoy muy, muy feliz”, contó.

Otra de las frases en la que coincidieron la mayoría de los celebrantes fue: “Ojalá que esto nos ayude y podamos estar unidos”.

La noticia también generó alboroto en Flores, pagos del otrora cardenal. La Basílica Menor San José de Flores fue le punto de encuentro para vecinos que conocen al nuevo papa desde sus años de juventud. "Es una bendición para nuestro pueblo y toda América Latina, ya que él conoce bien nuestra realidad", dijo el párroco Gabriel Marroneti, responsable hoy de la basílica.

El sacerdote relató, además, que Bergoglio iba a oficiar la misa del 24 de marzo, domingo de Ramos, en esa iglesia, como sucede todos los años.

Catamarca también estuvo de fiesta. Cientos de estudiantes de colegios católicos de aquella provincia y una caravana de autos con banderas argentinas manifestaron con aplausos y cánticos su alegría por la designación del cardenal argentino Jorge Bergoglio como nuevo Papa. 

También una gran cantidad de adolescentes se congregó frente a la Catedral Basílica Nuestra Señora del Valle, donde la noticia fue festejada con las campanadas de la torre eclesial.

Sorpresa sin fronteras

La sorpresa y la emoción embargaron a decenas de pasajeros argentinos e ítalo-argentinos que se encontraban en el aeropuerto romano de Fiumicino cuando supieron que el nuevo papa era el arzobispo de Buenos Aires Jorge Mario Bergoglio.

"Es increíble, no me lo creo", decía Rodrigo R. visiblemente emocionado, tras conocer la identidad del nuevo pontífice que ha escogido el nombre de Francisco I, mientras Celina seguía preguntando "¿Bergoglio? ¿el argentino? no puede ser", ante los periodistas que se encontraban en el aeródromo romano.