Yo lo tomo amargo
–(Risas) Bueno, a lo mejor viene alguno que lo usa y le quiere convidar...
El momento más jovial de los que trascendieron públicamente entre la presidenta, Cristina Fernández, y el Papa Francisco giró en torno al mate, un elemento inesperado (casi desconocido incluso) en el Vaticano hasta la llegada de Jorge Bergoglio, el primer Sumo Pontífice nacido fuera de las fronteras de Europa. La presidenta se anticipó a otro jefe de Estado que prevé regalarle un equipo de mate al Papa: el presidente paraguayo, Federico Franco, quien arribó ayer a Roma portando también una imagen de la Virgen de Caacupé.

Hoy, aproximadamente a las 8 hora local, la presidenta partirá del Hotel Edén, donde pasa sus días en Roma, para estar en un lugar privilegiado, a la derecha de la vista desde el púlpito, durante la ceremonia en la que el cardenal Bergoglio pasará a llamarse para todos y para los tiempos, simplemente Francisco.

Cristina saludó con la mano a media docena de periodistas que aguardaban su salida sobre el mediodía romano para el almuerzo con el Papa. Estaban allí cronistas de la RAI, de la CNN, de la Televisión Española, más algunos medios argentinos, entre ellos Tiempo Argentino. Faltaban unos 40 minutos para el encuentro, pero la presidenta abordó el BMW negro chapa patente EG 414 CB estacionado de culata en el pórtico del hotel, una construcción de 1889, según explica su fachada. Acaso temía que el infernal tránsito romano le jugara una mala pasada a la hora pautada para la reunión.

Leé la nota completa en el sitio de Tiempo Argentino - Un encuentro cálido, con poco apego al protocolo e intercambio de regalos