El triunfo de Nicolás Maduro significa la confirmación del apoyo del pueblo venezolano a las profundas transformaciones que iniciara el comandante Hugo Chávez sobre finales del siglo XX. Quienes imaginaron que la desaparición física de Chávez iba a producir la derrota en las urnas del proyecto revolucionario, subestimaron la voluntad del pueblo de defender las conquistas sociales que les permitieron acceder a la dignidad y al protagonismo histórico.

Los desafíos que esperan al nuevo gobierno no son pocos. Deberá consolidar un nuevo liderazgo al mismo tiempo que avanzar en la construcción de un modelo de país donde la creciente industrialización permita dotar de una sólida base económica y social a una sociedad cuyo objetivo principal siga siendo ser cada vez más soberana e igualitaria. A mismo tiempo, enfrentará por primera vez una situación donde no coincide en una misma persona el liderazgo político y el militar. La institucionalización a la que llegó el proceso bolivariano, garantía de la continuidad, seguramente será puesta a prueba tanto por sus adversarios internos como externos.
 
Como solía afirmar el comandante Chávez, no se tratará de transitar por un camino previamente diseñado: "El socialismo del siglo XXI exige crear permanentemente, o innovamos o fracasamos." En la capacidad innovadora y creativa del pueblo venezolano, de su organización política y de sus dirigentes, estará cimentada la posibilidad de profundización del modelo bolivariano. Los ojos y el corazón del pueblo latinoamericano seguirán atentamente este proceso. Lo apoyarán apostando por supuesto a la grandeza y felicidad de los hermanos venezolanos. Pero también acompañarán intensamente su camino en la convicción de que allí se juega buena parte de su propio futuro y el de la región. Que así como Venezuela fue la pionera en la ruptura con el modelo neoliberal y el Consenso de Washington, hoy sigue siendo un aporte sustantivo a la integración regional que la tiene tanto en el Mercosur como en la Unasur y la Celac, como uno de los principales sustentos de la construcción de una Latinoamérica justa, unida y liberada.