El próximo miércoles 1º de mayo se presentará en el teatro ND Ateneo el libro Víctor Hugo, una historia de coherencia y convicción, del periodista Julián Capasso, que repasa los hitos de la vida profesional del relator uruguayo.

En diálogo con INFOnews, Capasso contó cómo surgió la idea de escribir un nuevo libro sobre Víctor Hugo Morales que repase no solo sus logros sino que, a partir de la narración de sus conflictos profesionales, destaque lo que él considera que es una línea de coherencia que se mantuvo a lo largo del tiempo, con el enfrentamiento con el Grupo Clarín como principal bandera. Un hecho que fue, además, el origen de un cambio de mirada sobre los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner.

Infonews: Es tu primer libro, pero no el primero sobre Víctor Hugo, ¿cómo y cuándo surgió la idea de escribir uno nuevo?

Julián Capasso: El libro surge durante el feriado del bicentenario de 2010. Estaba sin trabajo, con mucho tiempo y ganas de que se conozca la pelea histórica de Víctor Hugo. Justo estaba en el centro del debate la Ley de Medios y él había adquirido un papel muy importante en la discusión política. A eso se sumó que dos meses antes había tenido el episodio con Luis Majul, durante la presentación de su libro. Fue el primer gran momento en el que la gente no entendía a Víctor Hugo. Yo sentía que era alguien que conocía muy bien su historia, y decidí reconstruir lo que para mí es uno de los capítulos más importantes, que es el de su pelea con el Grupo Clarín y sus derivados, como Torneos y Competencias. La cantidad de años que los viene peleando, y la soledad en la que los peleó, sobre todo en la década del 90. Reconstruyo eso en una nota que envié a medios y periodistas, como los de Radio Continental, sobre todo del equipo de deportes, a quienes conocía de cubrir entrenamientos de la selección para Terra y Gol TV.

IN: ¿Cómo se transformó esa primera nota en la idea de un libro?

JC: Durante el mundial de Sudáfrica, uno de ellos, Santiago Russo, se la mostró. Víctor Hugo la leyó, le gustó mucho y le dijo que le gustaría conocerme. Y ahí me planteé la idea de hacer algo mucho más abarcativo que solamente el tema Clarín. Se estaban por cumplir 30 años de su llegada a la Argentina, entonces empecé a hacer varias entrevistas. Hasta que en agosto tengo ese encuentro con Víctor Hugo, en el que no le voy a pedir permiso, le voy a avisar que ya estaba escribiendo un libro sobre él. Ese libro iba a recuperar otras cosas de su vida, como el gol a los ingleses, su apoyo ferviente a Bilardo para que llegue a México 86 como DT de la selección, sus programas. La respuesta fue: “Yo no sé si vos lo querés por una cuestión económica o para hacer contactos”.

IN: ¿O sea que al principio desconfió?

JC: Me dio a entender esto: “Yo no sé si vos querés hacer plata conmigo o hacerte famoso”. Pero inmediatamente, que para mí en el momento fue un enorme orgullo, me aclaró: “Pero sí sé de dónde viene. Los muchachos de deportes me hablaron bastante y muy bien de vos. Así que hacelo". Así fue que inmediatamente me encerré de una manera casi “tibetana”, si es que ese término existe. Hice el boceto del libro, la distribución de capítulos, y empecé a entrevistar gente y a buscar material de archivo. Recopilé más de 300 entrevistas hechas a Víctor Hugo y ahí empecé a reconstruir los capítulos a partir de testimonios suyos de archivo. Todavía no tenía pensado entrevistarlo.

IN: Y eso lo combinabas con las entrevistas que ibas haciendo.

JC: Claro. Tomaba una entrevista de 1981 en la que hablaba sobre su llegada a la Argentina y la combinaba con lo que me decía, por ejemplo, Alejandro Apo. Empecé a laburar como nunca en mi vida. A medida que iba entrevistando decubría cada vez más esa coherencia y esa convicción de Víctor Hugo. Me encontraba con que las mismas cosas que decía sobre medios de comunicación o sobre el neoliberalismo las decía en 1987, en 1995 y en 2010. Y me preguntaba: “¿Cómo puede ser que lo acusen de darse vuelta cuando el tipo siempre dijo lo mismo?”. Tuvo alguna pequeña contradicción, como las tenemos todos; pero en el hilo, en las cuestiones básicas, fue el mismo.

IN: Hay una clara bisagra en la relación de Víctor Hugo con el gobierno. En 2008 era más crítico y apoyaba por ejemplo la protesta de las patronales agrarias, y después cambió de parecer. ¿Cómo evaluás ese momento?

JC: Él lo dijo en una entrevista: el gobierno dio un giro en muchas cosas. Hasta ese año no estaba la AUH, no estaba la Ley de Medios, no estaba la estatización de las AFJP, no estaba el Fútbol para Todos. A partir de ahí Victor Hugo se empieza a dar cuenta, le empiezan a caer fichitas, y empieza a ver lo que hay enfrente, cómo se comportaban los enemigos del gobierno. Y empieza a avergonzarse.

IN: ¿De lo que pensaba?

JC: No de lo que pensaba, de la forma en que lo decía. Él es un tipo que repiensa todo, todo el tiempo. Todo el tiempo piensa qué decir y cómo decirlo, lo veo en las reuniones de producción a la mañana. Piensa sus columnas hasta un minuto antes de que empiece el programa. Por eso es feo y malicioso ese título de “converso”, porque todos cambiamos de parecer y está bien que así sea. En el caso de Víctor Hugo, él queda plantado en la misma posición de toda la vida y ve cómo el gobierno va girando y no se hace socio del Grupo Clarín, sino que lo enfrenta. Es entendible que tenga una mirada más aprobatoria del gobierno, a mi entender.

IN: ¿Ese fue el punto de inflexión?

JC: Ese fue uno. Pero no podemos dejar de señalar la AUH, el Fútbol para Todos, la Ley de Medios.

IN: ¿El famoso mail que le manda Néstor Kirchner, después de que Victor Hugo lo haya criticado en la radio por la compra de 2 millones de dólares, también tuvo que ver?

JC: Él lo critica y de verdad se siente muy compungido, se siente muy mal. Eso dice la gente que estuvo con él. Porque es un tipo que siempre intenta ser muy justo. Con sus compañeros, con los tiempos que le da a cada entrevistado. Es un justiciero y creía que estaba cometiendo una injusticia. Encima le enviaron las pruebas por mail, y él de verdad le creyó a Kirchner que no lo había hecho para especular. También le cree por el tono, cuando Kirchner dice que lo único que le importaba era que le creyera Víctor Hugo. Después reconoció que quizás ese nivel de críticas de esa mañana, después de las tapas de Perfil, fue exagerado, que inconscientemente quizás actuó para parecer crítico. Pero de verdad sintió que el ex presidente debía ser criticado si estaba especulando.

IN: ¿Cuál fue su relación con Kirchner?

JC: Tuvo la oportunidad de conocerlo en persona abriendo una puerta cuando el ex vocero presidencial, Miguel Núñez, le ofreció la presidencia de Canal 7, en el año 2004. “Abrís la puerta y lo conocés”, le dijo Núñez, y el respondió que no. Y eso es algo de destacar también: las resignaciones de Víctor Hugo. A medida que uno fue investigando, lo que fue encontrando es que en vez de sacar provechos económicos o de contactos políticos por ser una figura consagrada, él tiene una sucesión de renunciamientos, como ofertas del Grupo Clarín, o de conducir noticieros en Canal 9 y Telefé. En 1991 duró un año al aire en Continental por ser muy crítico de las privatizaciones. Se le caían los sponsors por mandar a sus movileros a conflictos de los trabajadores.

IN: Vos contás en el libro también que él rechaza una oferta muy importante de TyC.

JC: Víctor Hugo fue una vez a escuchar una oferta de Carlos Ávila. Lo acompañó Hugo Lencina. En esa reunión, Ávila simuló que sacaba una chequera y le dijo: “Ponga la cifra que quiera, hasta siete números resisto”. Eso lo reconstruyo a través de Lencina, de Adrián Paenza y de gente de Contintental, que me contó que gracias a esa oferta lo ayudó a mejorar su contrato en la radio. Otra gran resignación fue rechazar ser el relator de Canal 7 del mundial de Sudáfrica. Le habían ofrecido 250 mil dólares por un mes de trabajo y dijo que no. También Mauricio Macri, en la primera gestión, le ofreció ser secretario de Cultura, y también dijo que no. O la publicidad oficial, que él rechaza.

IN: ¿Perdió anunciantes en la radio por la postura que está teniendo?

JC: Muchísimos. En el fútbol y a la mañana. Anunciantes que representan el 40% de sus ingresos.

IN: ¿Cuál es la relación de VH con los funcionarios del gobierno? ¿Recibe instrucciones de algún tipo?

JC: Nos han llamado a nosotros funcionarios para mantener reuniones privadas y Victor Hugo dijo que no. Coincidió alguna vez con Abal Medina, con Randazzo. En los últimos años se juntó a comer cuatro veces con Mauricio Macri, en las que el jefe de Gobierno le preguntó por qué se la agarra con él. Y la respuesta de Victor Hugo fue: “Clarín”. Lo ve arrodillado a los pies de Héctor Magnetto.

IN: Desde que te pusiste a trabajar en 2010, ¿cuándo pensabas tener listo el libro y cómo fue el trayecto hasta conseguir editorial?

JC: Una me dijo que no porque ya había publicado una autobiografía de Victor Hugo en 2009 y otra me hizo una oferta que después Al Arco mejoró a fines de 2011.

IN: ¿Por qué tardó tanto en salir?

JC: Porque la primera versión tenía 800 páginas (risas) y ahora quedó en 300. Hubo un laburo de edición enorme y ellos no tienen una infraestructura tan grande para hacerlo.

IN: En el medio de todo esto empezaste a trabajar para Victor Hugo. ¿Creés que fue más fácil o más difícil tu trabajo a partir de ese momento? Vas a recibir muchas críticas por eso...

JC: Mirá, él nunca leyó nada del libro, solamente ese capítulo de Clarín. Después no quiso leer nada porque le cuesta leer sobre él. A mediados de 2011 empiezo a tener un trato fluido con Victor Hugo, por las infamias que se decían sobre él. Entonces empezó él a llamarme, y es ahí cuando le digo que no podía no tener página de internet, para no dejarse embarrar tanto. Así empecé a hacerle la página, porque tenía mucho material. Y él quedó tan contento con mi labor que cuando se le abrió un hueco en Continental me convocó para trabajar en producción.