El humor es utilizado como un recurso para presentar la realidad, resaltando el lado cómico o ridículo de las cosas. Pero como la misma realidad, lo humorístico tiene sus matices, sus límites, sus polémicas. Y así quedó expresado en la carta documento que la Red de Contención contra la Violencia de Género envió al canal Telefé, en la que se acusa al sketch La nena, del programa Poné a Francella, de promover la pedofialia y el abuso de menores.

“Es una verdadera estupidez. A la pedofilia se la debería atacar por otros lados, no por un sketch humorístico”, sentenció en diálogo con INFOnews Carlos Sánchez actor y humorista. 

Quienes viven del rubro cómico, como el propio Sánchez, entienden que las personas que se ofenden, se enojan o critican un producto humorístico son reacciones “estúpidas”, porque el humor se puede hacer sobre todos los temas y de todas las formas.

“Tomar al sketck de Francella como algo malo, cuando lo que se está haciendo es sólo humor, me parece una actitud de alguien a quien le falta maduración”, concluyó el capo cómico.

Argumentos a favor del reclamo

“No porque alguien mire el programa va a salir a cometer abusos sexuales. Pero los mensajes televisivos tienen incidencia en la cultura, y en ese sketch en particular se valida no sólo la supremacía del hombre sobre la mujer, sino sobre las menores. Se crea en el imaginario social la sensación de que el hombre puede acceder a las niñas. Es un mensaje poco feliz, sobre todo cuando se sabe que los abusos contra niñas son cometidos por personas allegadas a las víctimas”, consideró en diálogo con INFOnews Fabiana Tuñez, coordinadora de la Casa del Encuentro, una asociación civil que trabaja con mujeres víctimas de la violencia. 

En este sentido, la especialista en violencia de género hizo referencia al contexto en el que se produce el reclamo: “Este tipo de escena atenta contra la ley 26.485, de violencia contra las mujeres”, una legislación que allá por el 2001, cuando se emitió por primera vez el programa, no estaba vigente.

“Es una buena medida llamar la atención sobre esto. Que el sketch se deje de emitir sería un gran aporte en la lucha contra toda forma de violencia. No somos fundamentalistas como escuché por ahí, no pedimos que se levante el programa”, agregó Tuñez, visiblemente molesta por el asunto.

Al ser consultada sobre el argumento de quienes creen que el sketch no es ofensivo, porque –sostienen- se trata de un contenido humorístico, Tuñez fue contundente: “Le causa gracia sólo a aquellos que validan el abuso de menores. El humor debe ser para que todos y todas”.