Entramos en un pequeño café, pedimos y nos sentamos en una mesa.  Luego entran dos personas:

- Cinco cafés. Dos son para nosotros y tres pendientes-. Pagan los cinco cafés, beben sus dos cafés y se van.

Pregunto:
- ¿Cuáles son esos “Cafés pendientes”?

Me dicen:
- Espera y verás.

Más tarde, aparece en la puerta un hombre que se notaba era de la calle y pregunta en voz baja:

- ¿Tienen algún "café pendiente"?

Esa escena bien podría haber ocurrió en Nápoles, Italia, lugar en el que por primera vez se pagó un Café pendiente. La iniciativa, que consiste en abonar por anticipado una taza de café para quien la necesite, se reprodujo en varios países del mundo y ya llegó a la Argentina. 

Los propulsores de la movida en nuestro país, invitan “a realizar un gesto generoso, sencillo y de bajo costo”. ¿Cómo? Primero se invita a Bares y Cafés para que se sumen al proyecto. Las confiterías donde se puede participar de un Café pendiente son identificadas con un logo autoadhesivo que lleva una humeante taza de color naranja. Resta acercarse a los espacios gastronómicos que participan del proyecto, y dejar un Café pendiente.

“A mí como dueña del negocio me impresiona. Viene mucha gente grande y me deja dinero para otra persona que tiene una necesidad; pero quienes invitan al café” no saben quién será el destinatario de la infusión, cuenta a INFOnews Paula, cuyo negocio –Guapa- se sumó a la movida de un Café pendiente.

Como la propuesta es bastante nueva, y la difusión es a través de las redes sociales, no muchos saben que un Café pendiente puede estar esperándolos en cualquier bar. Por eso, Paula todos los viernes lleva las infusiones pendientes hasta el Hospital Fernández, que está cerca de Guapa. “Se los ofrezco a familiares de pacientes o gente que está en la calle, y les cuento cómo es que ese café llegó a sus manos”.

También hay comerciantes que al café pendiente, le suman algún alimento para acompañar la infusión. Por ejemplo Leo, que tiene un maxikiosco en la calle Laprida 472, de Lomas de Zamora y asegura que “si alguien colabora con un café yo dono un alfajor”. 

Entre las condiciones que dan forma a un Café Pendiente, se prevé que “en los espacios que por diversas razones no puedan alojar personas en situación de pobreza o calle, pueden servir el café en un vaso descartable” y hacer entrega de la infusión. Pero desde la página de Facebook, ese ítem generó polémica: “El tema es que el café se lo den a la gente en el mismo bar donde lo hemos pagado, no que lo tome sentado en la calle”, replicó Fabio desde la cuenta en la red social. Aunque al parecer, la mayoría de los espacios gastronómicos concretar el café pendiente dentro de sus locales.

¿Cómo sumarse? Se puede participar en la entrega de los logos que identifican a los negocios con un Café pendiente, además se realizan recorridas por locales gastronómicos para dar a conocer la propuesta, a las que se pueden sumar voluntarios. También se necesitan manos solidarias para llevar listados de comercios adheridos a barrios, parroquias y centros comunitarios -y difundir así la propuesta entre quienes lo necesitan- o se pueden donar vasos descartables.

Café pendiente ya está presente en España, Chile, Colombia y en México. En nuestro país la ciudad de Río Cuarto en la provincia de Córdoba, fue la primer localidad de ese país en adherirse por ordenanza municipal a esta práctica. Sólo resta que la propuesta se difunda y las voluntades se multipliquen.