El misterioso médico que habría inoculado un veneno desconocido a Pablo Neruda, causándole la muerte en una clínica de Santiago de Chile, sería Michael Townley, el doble agente de la CIA estadounidense procesado por las muertes del general Carlos Prats y su esposa, en Buenos Aires (1974), y del ex canciller Orlando Letelier, en Washington (1976). Así lo anticipó ayer Manuel Araya a la agencia de noticias Ansa. Araya es el chofer del Premio Nobel de Literatura 1971, querellante en el proceso que busca establecer la verdadera causa de la muerte del poeta.

Townley, un estadounidense casado con la escritora chilena Mariana Callejas, militaba en 1973 en el ultranacionalista movimiento Patria y Libertad, una colateral juvenil del derechista Partido Nacional (PN), junto al Partido Demócrata Cristiano (PDC), los sostenes civiles de la dictadura que comandó el general Augusto Pinochet (1973-1990). Tras el golpe militar, Townley pasó a formar parte de los servicios de inteligencia y en su casa se experimentaba con el gas sarín y otras sustancias químicas que se inocularon a opositores a la dictadura. Desde la década pasada vive en libertad y bajo el anonimato que le confiere una identidad reservada que le otorgó la justicia estadounidense a cambio de su supuesta colaboración.