Tras varias semanas de polémicas y reflexiones en torno al balance y perspectivas de lo ocurrido en la última década, se renueva la tarea de continuar gobernando; o sea seguir construyendo día a día políticas que beneficien a la mayoría de nuestros ciudadanos, sosteniendo el rumbo de los diez años transcurridos y profundizando los logros conseguidos en los múltiples frentes.

Esta línea empalma con la lógica que mencionó la Presidenta, cuando sostuvo que el aplicado no es un modelo económico, sino que es un proyecto político con objetivos económicos, sociales y culturales.
 

La idea que Cristina le propone al pueblo reunido en la plaza mayor está cargada de un gran sentido político y simbólico. Se trata de afirmar las conquistas económicas y sociales, pero sustancialmente seguir avanzando hacia una sociedad distinta, con una perspectiva real de mayor igualdad sustentada en un fuerte protagonismo del pueblo organizado.
 

Las Primarias serán el próximo hito electoral en este largo camino; de allí que la marcha de nuestra economía en los próximos tiempos resulte de gran importancia. En tal sentido, algunos economistas consultados por el "Gran Diario Argentino" mostraron su "preocupación" por la fuerte repuntada del crecimiento del segundo trimestre del año, que llegaría en estos meses a valores de entre el 5% y 6por ciento. En la nota se menciona la mejora de la cosecha, tras el impacto de la seca de la campaña anterior, la suba de la producción de autos y la venta de materiales de la construcción, y el sostenimiento del consumo.
 

Esos economistas, tradicionales voceros del establishment, lamentan que esto ocurra justo ahora. Por caso, en ese artículo periodístico Luciano Laspina (Economista Jefe del Banco Ciudad de Buenos Aires) reconoce que "hacer campaña con estos números será un desafío". Martín Redrado, por su parte, dijo que esos indicadores "sin duda les vienen bien al Gobierno, pero la sensación más importante es el empleo, lo que la gente siente en términos de bienestar".
Todos estos “expertos” del establishment comparten los mismos deseos que el Senador Nacional Ernesto Sanz, quien manifestó abiertamente su preocupación sobre una próxima mejora de la economía, ya que en ese caso el electorado podría inclinarse en favor del gobierno nacional.
 

La nota deja tela para cortar por donde se la mire. Conociendo a algunos de estos voceros neoliberales, resulta interesante observar que algunos de ellos recién ahora se estén desayunando con el hecho de que los grandes números de la macroeconomía no importan por sí solos y que hay que detenerse en sus implicancias en el plano social y en las condiciones de vida del pueblo. Los lamentos por la perspectiva inminente de mayor crecimiento de la economía desnudan su mezquindad de miras y confiesan que preferirían que a la ciudadanía le vaya mal y, consecuentemente, voten contra el gobierno.
 

Seguramente los datos de crecimiento del segundo trimestre, aún no disponibles, y también los del tercero, den cuenta de que la actividad económica avanzará a un ritmo importante. Ciertamente, los sectores que intentan retornar a la lógica de los noventa insistirán con que el modelo está agotado y con la recurrida y gastada cantinela del fin de ciclo.
 

La realidad y las iniciativas muestran un panorama muy diferente. El gobierno ha dado sobradas muestras de que seguirá avanzando a paso firme en este camino, con medidas recientes que tendrán impactos positivos en el mercado interno y seguirán permitiendo avanzar en la reducción de las disparidades y vulnerabilidades que afectan a nuestra sociedad, continuidad que, como muestran los hechos, trasciende la búsqueda del simple rédito electoral.
 

Cabe resaltar aquí que el reciente aumento de las asignaciones y otras transferencias sociales significará una mejora real para millones de trabajadores, pero además implicará un estímulo de 16.803 millones de pesos adicionales, que dinamizarán el consumo y permitirán seguir achicando la brecha de ingresos. Según la ANSES, la relación entre el 10% más rico y el 10% más pobre, disminuirá este año a 10,7 veces respecto a las 12,6 del año 2012. Desde una perspectiva de estímulo a la actividad económica, también se anota el cierre de las paritarias, con aumentos que rondaron el 24% promedio y el anuncio de la tercer etapa de la Línea de Préstamos Productivos, que se ha venido cumpliendo y representa un importante estímulo crediticio, en particular para las Pymes. El Programa determina que un 5% de los depósitos bancarios deben ser destinados a préstamos para inversión productiva, a una tasa del 15,2% y con un plazo superior a los tres años. Con el trascendente agregado que un 50% de ese monto debe ir a Pymes. La nueva fase representará nuevos préstamos por cerca de 20 mil millones de pesos en el segundo semestre.
 

Se trata de un instrumento heterodoxo muy interesante, ya que el mercado no suele asignar recursos importantes a las Pymes. Esto significará menores niveles de concentración crediticia y fondeo a empresas que son generadoras de más empleo. Aquí es preciso resaltar la importancia de la reforma de la Carta Orgánica del BCRA, que habilitó estas herramientas tan valiosas para el desarrollo de las pequeñas empresas.
 

Concluimos con la convicción, sustentada en elementos fácticos muy contundentes, de que tendremos un segundo semestre de nuestra economía con mayores niveles de crecimiento. Desde esta perspectiva, como señalamos al inicio, seguramente se afirmará una mejora en el consumo y se activarán la actividad productiva y el trabajo.
 

Resulta indiscutible apreciar que han mejorado los indicadores de distribución de la riqueza. En ese marco, seguimos sosteniendo que es necesario generar reformas impositivas que posibiliten avanzar con más determinación en el financiamiento de las ineludibles obras de infraestructura y transporte, como así también en la transferencia de más ingresos desde las minorías pudientes hacia los núcleos trabajadores y de sectores medios, que todavía necesitan de una fuerte acción del Estado para mejorar sus niveles de vida.