Los elementos en su contra, muchos de ellos científicos e irrebatibles, posicionaron a Mangeri en una situación muy comprometida.

Desde nuestra Asociación no descartamos que el trágico desenlace se haya dado en el marco de un intento de abuso. En muchos de estos casos, no quedan secuelas físicas, pero lo cierto es que pudo haber existido una resistencia por parte de Ángeles a algún tipo de ataque de índole sexual.

En ese marco, es más que probable que se trate de un femicidio debido a que el presunto victimario abusó de su poder y redujo a la víctima aprovechándose de su contextura física, pero sobre todo a la vulnerabilidad expuesta por la relación de confianza que existía entre la víctima y el asesino. El vínculo entre ellos era muy fuerte y cotidiano.

A esta altura de los acontecimientos, también podemos decir que el tratamiento del caso por parte de los medios estuvo relacionado con el Patriarcado instalado en el seno de nuestra sociedad. Generalmente, cuando sucede un hecho de estas características no se lo vincula directamente con la violencia de género sino a otras cuestiones ajenas a lo que ello implica. No nos olvidemos que en un principio intentó instalarse la idea de un hecho de inseguridad más.

Ese tratamiento desvirtúa el lugar de la víctima y debemos recordar que la única víctima de este triste hecho es Ángeles.