Nadie olvida cómo se movió la oposición. Un conjunto de diputados propuso –en una actitud poco argentina–, el sometimiento al mandato de los fondos buitre. Sin ponerse colorados, les requirieron a todos los argentinos participar de una "colecta popular" para liberar nuestra fragata, para pagar la injusta multa que había impuesto la justicia ghanesa. Federico Pinedo, diputado nacional del PRO, afirmó en ese momento: "Trabajamos en un fondo patriótico para sustituir el embargo".

Se proponían juntar U$S 20 millones, según el ex diputado radical García Arecha, quien afirmó que había armado un fideicomiso con el Banco Ciudad, diseñado el formato jurídico, y hablado "con abogados en Ghana...".

El diario La Nación informaba que detrás de la propuesta, también participaban los dirigentes de la oposición: Ernesto Sanz, Alfonso Prat-Gay, Liliana Negre de Alonso, Jorge Vanossi y Julio Bárbaro".

Federico Sturzenegger, presidente del Banco Ciudad, desde una columna de opinión, afirmó en ese momento que "la Argentina y su gobierno tienen mucho más para ganar bajándose del ring, trabajando en cooperación con el resto del mundo y siendo respetuosos de todos sus compromisos, incluido el decir la verdad", como si Argentina no fuese hoy un protagonista en el Sur de América y en el propio G20. Aparte, ¿quién mintió, entonces?.

En tanto, se conoció que la siempre oportuna Laura Alonso, también diputada del PRO, es miembro integrante del capítulo argentino de Voces Vitales Argentinas, cuya sede estadounidense recibe financiamiento del fondo buitre NML, de Paul Singer.
Lo venimos diciendo, esta oposición bajó todas las banderas de dignidad nacional, y muchos de ellos, candidatos hoy a cargos electivos, son responsables de haber llevado al país a un abismo que costó el sufrimiento de la mayoría de los sectores populares.

Tampoco dejemos de lado a los que se ponen nerviosos por el avance en las transformaciones y abandonan la Fragata de los cambios. Es el caso de Sergio Massa, que corrió a la embajada de un país extranjero a presentar quejas. Todos ellos tienen la cabeza colonizada. En el último encuentro de presidentes reunidos en Cochabamba para repudiar la actitud colonial de gobiernos europeos hacía el presidente Evo Morales, la presidenta Cristina Fernández de Kirchner, sostuvo que quedan en el siglo XXI "vestigios de un colonialismo decadente y, la verdad, que muy poco efectivo".

¿No sería importante una mínima y necesaria autocrítica pública por parte de estos personajes que quisieron empujar al gobierno nacional a pagar una caución injusta al fondo NML, y con la posibilidad cierta de perder nuestros derechos?

¿A la hora de defender los interese nacionales, no deberían aceptar que este es el gobierno de todos los argentinos, y además respetar los tiempos de la propia justicia, que nos dio la razón?