Moisés Ikonicoff es candidato a Diputado Nacional en la Ciudad de Buenos Aires, por Compromiso Federal, el frente político que lideran los hermanos Rodríguez Saa. Ikonicoff, de tendencia liberal, nació en el seno de una familia judía, pero se reconoce como un absoluto ateo. Es hijo de madre médica –feminista, que practicó abortos- y de un padre contador, que falleció cuando el pequeño Moisés tenía cuatro años. 

Sus primeros pasos en el mundo de la política los dio como presidente del Centro de Estudiantes de Derecho y miembro de la junta representativa de FUA (Federación Universitaria Argentina). También se desempeñó como secretario de la Juventud Universitaria Socialista, pero con la caída de Arturo Frondizi y el golpe del Estado de 1962 (encabezado por José María Guido) debió exiliarse en Francia.

En el país de las luces, Ikonicoff logró hacerse con una beca en la Universidad de la Sorbona y se quedó hasta el 1966. Ingresó en el Instituto de Ciencias Económicas Aplicadas donde estaba François Perroux y a los dos años trabajó como docente del Instituto de Economía del Desarrollo de la Universidad de París. Su idea siempre fue regresar a la Argentina y el triunfo del reformismo en la Universidad del Litoral parecía ser una oportunidad. Pero un nuevo golpe de Estado (el de Juan Carlos Onganía) frustró sus planes y permaneció en Francia hasta el 1973. 

“Muchos dicen que estoy loco, que soy un payaso. Me importa muy poco. Yo no me tomo en serio a mí mismo".

Fue en tiempos de Onganía cuando Ikonicoff comenzó a virar hacia el peronismo, mientras escribía publicaciones para Le Monde, Le Nouvel Observateur, en los Cuadernos del Tercer Mundo. A partir de esas publicaciones, el político tuvo un intercambio de cartas con Juan Domingo Perón.

Regresó a nuestro país el en 1973, y fundó el INAP --Instituto Nacional de Administración Pública--. Pero A los 8 meses falleció Perón y fue despedido. No pasó demasiado tiempo hasta que recibió amenazas de la Triple A y el exilio volvió a ser, de nuevo, la salida. Con la caída de López Rega regresó a la Argentina para reencontrarse con sus hijos pero se produjo el golpe de Estado de 1976 y partió para Brasil. Allí se separó de quien fuera su mujer y tiempo después se volvió a casar, pero esta vez con una egipcia de origen francés, con quien se conoció cuando ella le pidió ayuda para avanzar en su tesis sobre el Pacto Andino. 

Durante el primer gobierno del menemismo ocupó el cargo de secretario de planificación y todavía hoy sostiene que el ex presidente, entre el '89 y el '95 “hizo las cosas bien” y por eso lo acompañó.

Después de desempeñarse como funcionario público llegó el tiempo de las tablas y compartió el escenario del teatro Astros con Silvia Süller. “Muchos dicen que estoy loco, que soy un payaso. Me importa muy poco. Yo no me tomo en serio a mí mismo. Nada me puede ofender. Carezco de ego”, reconoce el hombre al que el 2013 lo encuentra sumergido de nuevo en el mundo de la política, y con la esperanza de hacerse con una banca en el Congreso Nacional.