Ana María Cazón y Silvio Falcucci se encontraban sentados charlando en el Dodge 1500 blanco de él. Era la despedida de la primera cita: Silvio había invitado a Ana María a su casa de La Tablada a comer con su familia y todo había salido muy bien.

Ellos se habían conocido hace unos meses por chat –él incluso había creado un perfil de Facebook para estar en contacto con ella y mostrarle sus fotos– y ya se sabían bastante uno del otro: Ana María le había contado que estaba separándose de su marido, con quien aún convive, y que tiene tres hijos adolescentes.

Teniendo en cuenta que su ex estaba en la casa, ella le pidió que la dejara en la esquina de Cabildo y Caaguazú, en Villa Madero. Pero él insisitó en dejarla en la puerta. Mientras se despedían fueron sorprendidos por Pablo Lacroto, el esposo despechado, quien los amenazó con un arma calibre 45.

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