Como es habitual, despliega todo su arsenal en descalificar las opiniones y el trabajo de los representantes del Estado con el fin de consolidar su poder económico y salvaguardar privilegios, al margen de la ley.
 
En las últimas semanas, se negó a difundir completo el contenido de la audiencia pública desarrollada el 28 y 29 de agosto último, privando a quienes consumen sus medios de sus argumentos y los nuestros en torno a la ley 26.522. Ayer publicó en Clarín una solicitada titulada “Las fábulas de Sabatella” (sic). Supongo que, a pesar del error ortográfico, se refiere a mí. Es lo menos significativo. Lo importante es quitarle el disfraz a cada uno de los engaños de Magnetto contra la ley de la Democracia. A continuación, las mentiras del Grupo y mis respuestas. 
 
Sobre los contenidos, dice Clarín: "La ley interviene en los contenidos al quitarle sus licencias a sus actuales titulares, modificando así la línea editorial de dichos medios”. Respuesta: El Estado no tiene ninguna intervención sobre los contenidos de los medios de comunicación. Está probado que, en este presente democrático, los periodistas ejercen en absoluta libertad su derecho a expresarse, y los licenciatarios de los servicios audiovisuales definen la editorial sin que nadie los restrinja. Lo cierto es que la empresa de Magnetto pretende eternizarse en la administración de licencias más allá de los límites que establecen las leyes que rigen la vida democrática.
 
Sobre la incompatibilidad de tener cable y señal de aire en un mismo distrito, dice Clarín: “Son dos servicios que no compiten entre sí, uno de los cuales no usa espectro. Esta prohibición no existe en todo el mundo, y fue hecha para silenciar a Canal 13. Mientras tanto, se le permite tener televisión abierta a empresas de energía, casinos, minería y obras públicas”.
 
Respuesta: Con la intención de manipular y engañar, Clarín desarma límites e incompatibilidades de la ley que, como en cualquier norma, se entienden en forma integral y en armonía entre sí. Quienes elaboraron la ley entendieron razonable que una misma empresa no pueda superponer en un lugar esos dos servicios y establecieron ese y otros límites e incompatibilidades con el objetivo de promover que sean muchos los que tengan la posibilidad de acceder al derecho a expresarse. En todo el mundo existen límites cruzados similares. Con la legislación existente en EE UU, por ejemplo, ese grupo no podría tener en la misma área de circulación el canal Trece y el matutino Clarín. Imaginemos lo que diría Magnetto si acá se hubiese establecido esa incompatibilidad entre sus dos medios de mayor alcance. 
 
Sobre que ningún usuario dejaría de tener oferta de servicio de cable, dice Clarín: “¿Quién asegura que Cablevisión seguiría teniendo el mismo servicio, los mismos contenidos y la misma calidad e innovación que ahora? Además, no tendría la sustentabilidad para hacerlo, como establecieron los peritos”.
 
Respuesta: Clarín se arroga ser el único garante de prestar un servicio de cable eficiente e innovador y pretende instalar en los usuarios el miedo a quedarse sin nada para ver. La idea megalómana de que todo sería peor sin Clarín parece ser una mera afectación psicológica de sus dueños, pero es esencialmente fruto de una ambición desmesurada de lucro que no reconoce límites éticos ni legales.
 
Existen numerosas empresas que prestan un buen servicio de televisión por suscripción que son sustentables. Es más: buenos prestadores PyMES y cooperativos de todo el país sufrieron prácticas desleales desplegadas por el Grupo Clarín que, con esos métodos, logró hacerse de 237 sistemas de cable. Si Clarín aduce que no podría subsistir en el caso de que se limite su actual expansión, ¿cómo es que lo hacen el resto de los operadores? Esa es la pregunta que la Corte Suprema hizo a los peritos y no pudieron responder.
 
Sobre que la programación la eligen los licenciatarios y no el Estado, dice Clarín que Sabbatella “reconoce que se afectan contenidos y señales que la gente elige. Ese nuevo titular podría, como ya sucedió con otros medios, discontinuar programas, cambiar sus conductores o su línea editorial. Hoy Canal 13 puede ser crítico porque pertenece al Grupo Clarín, que lo respalda”.
 
Respuesta: Como se dijo, son los licenciatarios los que eligen la programación, de acuerdo a lo que quieren y a lo que demanda el público. El Grupo Clarín elige tener al frente de su noticiero a Santo Biasatti y María Laura Santillán y no a Mónica Cahen D’ Anvers y César Mascetti.
 
Lo mismo hacen todos los licenciatarios, contratando productoras, conductores y periodistas. Así, hay contenidos audiovisuales y trabajadores que duran muchos años en un canal o que van cambiando de pantalla de acuerdo a los arreglos comerciales que ellos establecen. Esa dinámica propia del mercado audiovisual se combina con el interés del público y el Estado no interviene. La idea de que un periodista no podrá trabajar porque Magnetto no sea el administrador de una licencia es falsa, engañosa y temeraria.
 
Sobre la continuidad de los servicios más allá de quienes sean los titulares de las licencias, Clarín cuestiona la comparación utilizada por Sabbatella sobre que una autopista no deja de existir si cambia el concesionario. Dice Clarín: “Aquí se ve brutalmente la concepción autoritaria del Gobierno.  Nada más diferente a la monotonía de una autopista que la libertad de información. Si los medios cambian de dueño nunca son los mismos, como ya quedó demostrado”.
 
Respuesta: Es una obviedad que una autopista no es lo mismo que una radio. El uso de esa figura retórica es solamente ilustrativo de una explicación que se dio de mil formas distintas, para que el lector descubra la mentira de Clarín. Es esa corporación mediática la que quiere imponer la monotonía de su relato, ejerciendo una posición dominante y hegemónica en el mercado. Lo hizo a través del manejo del fútbol codificado en el pasado (con lo cual logró apropiarse de servicios de cables a los que antes logró fundir), y lo intenta hacer también en el presente, impugnando las adjudicaciones de licencias que el AFSCA le da a otros prestadores  en todo el país. Hoy existe libertad de información como nunca antes, con el respeto absoluto a periodistas que dicen lo que quieren en cualquier medio de comunicación. 
 
Sobre los antecedentes que avalan los límites establecidos en la Ley 26.522, Clarín dice: “Como quedó demostrado en la audiencia pública, el AFSCA no pudo mostrar ni estudios concretos ni análisis de mercado que justificaran los puntos más caprichosos de la ley, porque fueron puestos con nombre y apellido. Tampoco existen leyes extranjeras que los avalen”. 
Respuesta: Sólo la puesta en marcha de esta maquinaria de la mentira justifica que debamos repetir tantas veces lo obvio. Lo que Clarín llama ‘puntos más caprichosos’ son los límites establecidos para todos los licenciatarios de servicios de comunicación audiovisual.
 
Esos límites fueron fruto del análisis del panorama audiovisual, en el que se observó una evidente concentración mediática (por ejemplo, el Grupo Clarín posee 237 licencias de cable, mientras que el promedio en Argentina es de 1,6 licencias por licenciatario), una multiplicación de medios que surgieron a partir de la recuperación democrática y la ausencia de oportunidades de acceder al derecho a expresarse por parte de actores importantes como pueblos originarios, universidades, municipalidades, cooperativas, etcétera.
 
Así, cientos de miles de actores sociales y políticos se dieron a la tarea de elaborar una legislación que tuviera en cuenta esa realidad y se nutriera de normas avanzadas en la materia además de consejos de los principales expertos de la comunicación del mundo. Un cuarto de siglo de debates, foros populares en todo el país, audiencias públicas en el Congreso y un intenso y extenso intercambio parlamentario fueron la base de una de las leyes más consensuadas y respaldadas que dio nuestra Democracia. A eso se opone Clarín.
 
Sobre que la Ley 26.522 no regula Internet sino Servicios de Comunicación Audiovisual, Clarín dice: “La ley regula indirectamente Internet, al prohibir a los prestadores de banda ancha por módem llegar con su servicio a más de 24 localidades y 35% del mercado. Esto deja automáticamente sin elegir a miles de usuarios de internet”.
 
Respuesta: Es otra mentira temeraria del grupo. Si el Grupo Clarín quisiera dedicarse a prestar servicio de Internet en todo el país, podría hacerlo porque esta ley no regula ese mercado. Más claro: Clarín -al igual que cualquier otro licenciatario de medios audiovisuales- no puede prestar servicios audiovisuales en más de 24 localidades o en más del 35 % del mercado. Pero sí puede llegar a todo el país con banda ancha por módem, porque ninguna ley se lo impide.
 
Sobre la mayor oferta de medios que garantiza la Ley 26.522, dice Clarín: “La ley tiene 4 años y no hubo ningún impedimento para que se abrieran nuevas voces. Sin embargo, hubo concursos desiertos, transferencias ilegales y una cooptación mayor de medios por el oficialismo”.
 
Respuesta: Con la aplicación de esta norma democrática se abrieron nuevos medios de comunicación y se regularizó la situación de muchos más que durante décadas padecieron la informalidad, las dificultades de sustentabilidad y la vulneración de los derechos de sus trabajadores y trabajadoras. Gracias a la ley, muchas cooperativas y pymes pueden prestar sus servicios de cable con licencia, muchos pueblos originarios pueden tener sus propias radios y canales de televisión, al igual que universidades, municipios y organizaciones comunitarias.
 
También se multiplicó el trabajo de productoras y periodistas que tienen muchos más espacios para producir y crecer. Se realizan concursos públicos y se capacita a los posibles nuevos licenciatarios para que sepan cómo presentar sus propuestas y cumplir con los requisitos exigidos. Es más, para colaborar con el surgimiento y la consolidación de los medios más pequeños, desarrollamos diversas líneas de créditos y subsidios para equipamiento y capacitación. En ese marco, acabamos de inaugurar los primeros aportes de hasta 200 mil pesos no reintegrables para 21 radios sin fines de lucro en el marco del Fondo de Fomento a la Comunicación Audiovisual.
 
La cooptación que denuncia Clarín no se expresa de ningún modo. Lo que los argentinos y argentinas leen, escuchan y ven es que cualquiera puede realizar críticas durísimas con absoluta libertad, sin que nadie denuncie haberse quedado sin trabajo o sin la posibilidad de hablar. 
 
Sobre la negativa del Grupo Clarín a subir a su servicio básico señales como Pakapaka, dice Clarín: “Paka-Paka está en la grilla de Cablevisión desde hace dos años. Junto con otras señales estatales y paraestatales (como IncaaTV, Telesur o CN23), se encuentran en el sistema analógico o en “Básico Digital”, ambos sin cargo, codificación ni costo adicional, como marca la ley".
 

Respuesta: Clarín incumple la inclusión de canales en su grilla, al punto que la justicia obligó a la empresa a hacerlo y a pagar una multa por cada día en la que insiste en esa violación a la norma. Además, el Grupo está denunciado penalmente por desconocer el fallo de la justicia. Pero más claro que cualquier explicación legal es prender el televisor de cualquier abonado al servicio básico de Cablevisión y comprobar que no están Pakapaka, ni Telesur, ni 360 TV, ni CN23, entre otros.