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Los científicos comienzan a decirle adiós al alcohol en gel

La pandemia del coronavirus cambió los hábitos y, así como los barbijos llegaron para quedarse, el uso de alcohol en gel y sanitizantes parece resultar inocuo.

Hace ya más de un año que comenzamos a usar barbijos y la especialización en su fabricación se transformó en clave, siendo por estos días el patentado por el Conicet la estrella del segmento. Pero más allá de estilos de confección y tecnología de punta, los barbijos, o tapabocas o mascarillas, llegaron para quedarse. ¿Y el alcohol en gel? Parece que, de a poco, emprende la retirada.

De la misma manera que se demostró que el Covid-19 se transmite principalmente por contacto cercano y no tanto por superficies es que el alcohol en gel comenzó un proceso de lenta retirada en todo el mundo frente a la cada vez más constatada importancia de proteger la boca y la nariz.

De poco sirve limpiarse las manos con alcohol en gel si se ingresa a un espacio cerrado mal ventilado y esto tiene relación directa con que la probabilidad de contagio por superficies es de 1 entre 10.000.

Al respecto, el científico José Luis Jiménez, profesor de la Universidad de Colorado (EEUU) y difusor militante de las evidencias de la transmisión aérea del coronavirus, cargó en los últimos días contra el cierre de plazas y parques. “Cerrar parques me parece mal porque los contagios al aire libre son veinte veces menos probables que en interiores", aseguró ante la prensa.

"Se cerrás los parques vas a hacer que la gente vaya a espacios interiores y es una medida estúpida”, afirma el científico.

“El contagio por superficies es muy improbable y más durante el día al aire libre, porque la luz ultravioleta destruye el virus y como dice la CDC (Centro de Enfermedades Contagiosas del EEUU) la probabilidad de contagio por superficies es una 1 entre 10.000", completa.

Por su parte, Gonzalo Pascual Álvarez, del Colegio Oficial de Biólogos de Madrid, remarca que "hay muy pocos informes de casos de COVID-19 potencialmente atribuidos a la transmisión en superficies y siempre en casos de laboratorio o con altas cargas de virus en superficie”, afirma este experto en bioseguridad según publicó el medio español El independiente.

Eso sí, el especialista afirma que más allá de las pruebas de la ciencia, hay que limpiar siempre. "La limpieza de rutina con detergente, al menos una vez al día, reduce la carga biológica en superficies de alto contacto en interiores, por lo que resulta suficiente para reducir el riesgo de transmisión aunque sea muy bajo, siempre que esto se aplique en situaciones donde no haya casos sospechosos o confirmados de COVID-19”, explica.

¿Adiós al alcohol en gel?

“Excepto en lugares con conocimiento de presencia de personas contaminadas, el uso de gel de forma indiscriminada, reiterada y abusiva -muchas veces por miedo o vicio-, empieza a tener un sentido muy limitado”, dispara Pascual Álvarez.

El tapabocas llegó para quedarse

En cuanto al barbijo, tapabocas o mascarilla, el científico José Luis Jiménez, de la Universidad de Colorado, asegura que "deberían quedarse para ciertas circunstancias, por ejemplo, en época de gripe la gente mayor debería ir al médico o en transporte público con mascarilla. O quien tiene algún síntoma también debería llevar la mascarilla. Esto ya se veía en Asia, y esto se va a quedar”.

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