El conductor Ari Paluch quedó en el centro de las críticas este martes luego de haber pronunciado una repudiable sugerencia a modo de "chiste" sobre la posibilidad de drogar a una productora de su colega en radio Rock & Pop porque le parece "linda". ¿En serio? ¿Otra vez hay que salir a decir que esos comentarios no van más?
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Ari Paluch, quien ya tiene antecedentes de abuso sexual a una sonidista de A24, cuya víctima lo denunció ante las autoridades del canal, y a partir de lo cual saltaron otros casos, volvió a la carga con total impunidad.
Durante el programa Nadie Nos Para, que conduce Beto Casella, mientras hablaban sobre los casos de las llamadas "viudas negras", Paluch preguntós si podía ponerle burundanga en la bebida a una de las productoras del programa.
Cuando Casella contó que las "viudas negras" preguntan el peso de sus víctimas para, de ese modo, calcular la cantidad de droga que deben poner en la bebida de sus potenciales víctimas, Paluch lo interrumpió entre risas: "¿Tan fácil es conseguir burundanga? Porque a mí esta chica...¿Cómo se llama tu locutora? ¿Noe? Es linda esa chica. Entonces podemos arreglar, vamos y vamos, le ponemos en el vaso con agua", disparó.
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Lo llamativo es, no sólo el comentario fuera de lugar, sino que lo dijo en presencia de su hija Martina Paluch, que integra el programa y a quien se la notó vdsiblemente incómoda y trató de frenar la barbaridad que pronunciaba su papá: "Padre, ubicate", le sugirió.
"Frenalo vos a tu padre", le dijo Casella entre risas a lo que Paluch respondió: "¿Pero no hay un nivel de burundanga chiquitito que te da un besito?".
Los comentarios del periodista se dan en un contexto político habilita y promueve la violencia -verbal y física- contra las mujeres y diversidades, al negar la existencia de los femicidios, al repetir que la desigualdad (brecha laboral) no existe, al calificar a homosexuales de pedófilos y al vaciar todos los programas de género para mujeres víctimas de ese tipo de violencia. Pero, mal que le pese al Gobierno y a los sectores más machistas de la sociedad, desde los feminismos no se da el brazo a torcer y se vuelve a dar batalla sobre las discusiones que parecían saldadas.