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El día que Gerardo Morales le puso el moño al golpe en Bolivia

Dos meses antes del golpe que sacó del poder a Evo Morales, el gobernador de Jujuy recibió en su provincia a una nutrida comitiva enviada por Donald Trump. ¿Qué se pactó?

Dos meses antes del golpe de Estado en Bolivia (que además de sacar del poder a un presidente legítimo causó decenas de muertes), el 4 de septiembre de 2019, el gobernador de Jujuy, Gerardo Morales, recibió a Ivanka Trump, hija del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para lo que fue una visita a la que un día después la Cancillería argentina enmarcó en "la promoción regional de la Iniciativa Global para el Desarrollo y la Prosperidad de las Mujeres, un programa gubernamental de los Estados Unidos que busca impulsar alrededor del mundo el empoderamiento económico femenino".

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Más allá de la curiosidad de que semejante título pomposo se desarrolle puntualmente en la provincia de Jujuy y en ninguna otra ciudad de la Argentina, lo llamativo del caso es que horas después de la llegada de Ivanka Trump se realizó un encuentro que incluyó a Morales y también al canciller Jorge Faurie, el Ministro de Transporte, Guillermo Dietrich y otras autoridades nacionales y provinciales.

También resultó curioso que para una presunta "promoción del desarrollo y prosperidad de las mujeres" en Jujuy participaran de la comitiva made in USA nada menos que el Secretario de Estado Adjunto de la Casa Blanca, John Sullivan; el Jefe Ejecutivo Interino de la neblinosa Corporación Privada de Inversiones en el Extranjero (OPIC), David Bohigian; la Subsecretaria Interina de Asuntos del Hemisferio Occidental, Julie Chung; y el Administrador de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID), Mark Green. Muchos nombres pesados del país más poderoso del mundo para una reunión en San Salvador del Jujuy, quizás.

Luego de la reunión y en medio de un ágape a los presentes, un exultante canciller Faurie dijo que el encuentro en Jujuy demostraba “el especial momento que atraviesan las relaciones bilaterales entre la Argentina y los Estados Unidos". También le dedicó unas palabras al hecho que sirvió como pantalla de la visita de los representantes de Washington: “Toda la sociedad internacional reconoce el rol de las mujeres. Desde Jujuy, con el programa Pro Mujer, se da un ejemplo de cómo las mujeres pueden producir y enriquecer sus comunidades”, añadió casi de memoria.

Sin embargo, el encuentro que realmente le importaba a Estados Unidos se produjo después del acting en torno al empoderamiento femenino (en la provincia donde la dirigente social Milagro Sala es la presa política más simbólica de la Argentina): la frontera entre Argentina y Bolivia, tema que entró a jugar en el marco de la siempre declamada "lucha contra el narcotráfico".

En ese marco, Faurie y John Sullivan se reunieron pata avanzar en cuestiones que oficialmente se promocionaron como "de interés estratégico para ambos países". Por supuesto, nada se dijo en los comunicados de Cancillería sobre el objetivo final: Evo Morales. Sí se habló públicamente sobre Venezuela, se le dedicaron algunos párrafos estándar y se apoyó con alguna frase al presidente fake Juan Guaidó, hoy ya descartado por parte de Washington que busca otros horizontes para intervenir en la República Bolivariana.

El golpe en Bolivia, 60 días antes de que se consumara, ya estaba en marcha. Por eso no llama la atención que se haya discutido entre sonrisas cómplices y gestos de cooperación sobre el Corredor Vial C, una de las rutas comerciales más importantes del país. En torno a esto se anunció que la fantasmal Corporación para la Inversión Privada en el Extranjero (OPIC) destinaría 400 millones de dólares en "mejorar la transitabilidad" de ese Corredor Vial. Más allá del siempre sospechoso altruismo de los Estados Unidos, es notable que el Corredor Vial C está integrado por las Rutas Nacionales 7 y 33, que conectan las provincias de Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y Mendoza. Cabe preguntarse por qué se cerró este acuerdo en Jujuy sin la presencia de los mandatarios provinciales a los que beneficiaría la "donación" de EE.UU.

¿Qué sucedió exactamente el mismo día de la reunión en San Salvador de Jujuy? Una decena de camiones militares con efectivos y cargamento de distinto tenor viajó desde Argentina hasta Santa Cruz de la Sierra con la presunta intención de brindar ayuda ante los incendios que afectaron a la Amazonia.

Según documentos oficiales de las Fuerzas Armadas, el gobierno de Macri envió a Bolivia en esa ocasión "más de 200 efectivos militares, camiones tipo cisterna, de transporte, frigoríficos, logísticos, volcadores, ómnibus, camionetas, plantas potabilizadoras de agua, máquinas retropala, entre otros pertrechos".

Santa Cruz de la Sierra, precisamente, fue una de las tres ciudades de Bolivia donde luego se produjeron los amotinamientos militares que derivaron en el golpe de Estado y la posterior sangrienta represión de los neogenocidas.

Quien había sido categórica sobre la cumbre organizada por el mandamás de Jujuy fue, ya en noviembre de 2019, una legisladora del MAS de Evo Morales, Alicia Canqui Condori, quien entonces señaló a medios argentinos que "en Jujuy se ha reunido la hija de Donald Trump para planificar todo este plan que han hecho en Bolivia".

Lo que sucedió luego de esta oscura cumbre jujeña es ya sabido: el 10 de noviembre de 2019 se produjo el golpe que echó a Evo Morales e instaló a Jeanine Áñez como presidenta de facto de Bolivia. Horas después, uno de los países que primero reconoció al gobierno dictatorial fue el de Mauricio Macri.

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