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Otra vez la Bonaerense: brutal balacera contra jóvenes en Escobar

Policías ingresaron a una fiesta y dispararon a quemarropa a los presentes, jóvenes, adultos y ancianos. Denuncian que los uniformados estaban drogados.

Otra vez la Policía -esta vez la Bonaerense- en el ojo de la tormenta. El hecho fue una masacre y pudo haber terminado en fatalidades varias, de las irreparables. Ocurrió el domingo pasado en la localidad de Escobar. Joaquín González, residente en Loma Verde, barrio del mencionado municipio, se encontraba participando en una fiesta, entre amigos y familiares. Cerca de las 6 de la mañana, efectivos de la Policía Bonaerense irrumpieron violentamente en la celebración, disparando a quemarropa e hiriendo a muchos de los participantes de la reunión. Joaquín sufrió un disparo en su rostro y tiene su ojo derecho gravemente comprometido.

"Había una pequeña discusión entre dos chicos. No era una multitud, como se dijo en otros diarios. Una policía mujer llegó a la casa y le pegó muy fuerte a uno de ellos. Ahí nomás se fue y desapareció del lugar", comenzó Joaquín con el relato cronológico de los hechos, según ElBonaerense.news.

"Mientras tanto, veo que un amigo, que se fue de la fiesta para su casa, volvía de la esquina porque había recibido un balazo de un policía que estaba ahí", explicó el joven de 18 años, y continuó: "El policía vino a la casa y lo tiró al piso a mi amigo. Desde esa altura, le dio un tiró en sus genitales". Joaquín contó que a su amigo, gravemente herido, le tuvieron que dar 36 puntos en la pelvis.

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"Rápidamente, llegaron 3 camionetas de la policía y se bajaron repartiendo tiros a todos nosotros", contó Joaquín. Agregó además que los efectivos policiales le dispararon a los ancianos dueños de la vivienda. "Al señor mayor le dispararon en el cuello y la señora en la pierna", explicó indignado.

En ese momento, González no sabía que hacer y se escondió dentro de la casa, mientras escuchaba cómo los policías le disparaban a sus conocidos. "Me metí en una parte que está en construcción". Cuando el panorama no podía ser más grave, relató: "Levanté mi cabeza para ver por una abertura de la construcción. Ahí, en frente, estaba uno de los policías, que me vio. Así nomás me apuntó con el arma y me disparó en el ojo".

Tras recibir el impacto, Joaquín continuó: "Yo salí corriendo para afuera. No veía nada y estaba sangrando. Le pedí a uno de los policías que llamara a la ambulancia porque me dolía mucho el ojo". El crudo relato no terminó allí: "No hicieron nada, me tiraron al piso y me pegaron en la cabeza. Yo estaba protegiéndome la cara mientras recibía los golpes de ellos".

Durante el atropello policial, Joaquín contó que reconoció a uno de los efectivos: "Rodrigo Vezza era el que estaba con la escopeta. Él era el que estaba pasado de rosca", y agregó: "Estaba drogado. Todos lo conocemos aquí. Y estaba drogado, por eso no tenía control de lo que hacía".

En cuanto a la salud del joven, este explicó: "Me duelen los golpes que recibí. Sigo con el ojo derecho hinchado y no puedo ver todavía. Mentalmente no estoy tan bien, fue algo traumático".

Luego del terrible suceso vivido por los vecinos de Loma Verde, los civiles fueron hospitalizados por las heridas que les ocasionaron los policías. La Fiscalía Federal se encargó de la causa que, junto con peritos, asistieron a la vivienda, para recoger pruebas. De la calle habrían levantado alrededor de 14 cartuchos y -dentro de la casa- unos 30, pero Joaquín aseguró que los policías implicados, antes de retirarse del lugar, se llevaron más cartuchos que estaban en el piso.

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