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Bullrich, Ritondo, Iglesias y el club de la bolsa mortuoria

Tras la aberrante instalación plantada por seguidores de Patricia Bullrich frente a la Casa Rosada aparecieron los justificadores del odio. Y las internas.

La figura central del exiguo acto que la derecha llevó adelante este sábado en Plaza de Mayo contra el gobierno nacional fue, sin dudas, Patricia Bullrich. Lanzada de lleno a su candidatura presidencial de 2023, y quizá con intención de liderar alguna lista legislativa este mismo año, la exministra de Seguridad de Mauricio Macri aprovecha los blancos que le deja Horacio Rodríguez Larreta y se consolida ante su segmento ultra en la interna de Juntos por el Cambio.

El acto fue un fracaso en cuanto a convocatoria (los planos de los drones de algunos medios así lo dejaron en evidencia) pero sirvió para exponer en todos los canales, diarios y portales de noticias que hay una derecha intensa y dispuesta a encender todas las mechas que hagan falta en medio de la peor pandemia que el mundo atravesó en los últimos cien años.

La derecha desplegó su odio en la marcha contra el Gobierno

Bullrich, el exministro de Seguridad de María Eugenia Vidal, Cristian Ritondo, el diputado troll Fernando Iglesias, el zigzagueante Martín Lousteau, la saltimbanqui Florencia Arietto y el ex mandamás del Teatro Colón, Darío Lopérfido fueron algunos de los representantes de la oposición que se hicieron presentes en la Plaza. También acompañaron el bufón libertario Javier Milei y el denunciador serial Yamil Santoro (famoso por haberse fotografiado en ropa interior junto a Natacha Jaitt en épocas de CFK), entre otros y otras.

La instalación de las bolsas mortuorias con nombres de referentes del oficialismo fue uno de los hechos más desagradables que se han visto en un acto político desde el funesto féretro con el nombre de Raúl Alfonsín que Herminio Iglesias prendió fuego en un acto del PJ en 1983. Sin embargo, los que propiciaron el acto no parecen estar del todo enfrentados con semejante situación.

Patricia Bullrich sobre el tema solo atinó a decir que "el Presidente no tuvo indignación por la vacuna vip (sic)", aunque al pasar la exministra de Fernando De la Rúa reconoció que las bolsas mortuorias no le gustaron. Y ahí quedó el repudio.

La bolsa de Ritondo

Por su parte, Ritondo (que hace una década y a través de su agrupación La Solano Lima instaló en el Obelisco un video con imágenes de Cristina y Aníbal Fernández colgados de una horca) señaló que la marcha del sábado fue contra "los atropellos". Horas antes había firmado un comunicado del PRO en defensa del arreglo de CABA con las prepagas para facilitarles vacunas por afuera del sistema público y en el que pedía que no los metieran a todos "en la misma bolsa". Curiosidades del uso del metamensaje involuntario.

Lopérfido, en tanto, defendió las bolsas amenazantes desde el silencio, aprovechando las redes sociales para compartir mensajes justificadores.

El que sorprendió en medio de declaraciones cruzadas fue Yamil Santoro, que se preocupó por decir en redes sociales que su microscópico espacio político nada había tenido que ver con las bolsas y que ello había surgido de los seguidores de Bullrich. Después, por las dudas, dejó en claro que "banca" a quienes lo hicieron.

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Mientras Rodríguez Larreta disfruta de sus vacaciones en Buzios, alejado de un divorcio problemático, los rumores de embarazo de una secretaria que le pican cerca y las denuncias por vacunas vip para sus amigos de las prepagas y la obra social sindical de la Ciudad, la interna de Juntos por el Cambio crece, pero recién empieza. La intriga es, por ahora, si en una próxima y previsible manifestación apelarán otra vez a la muerte como mensaje, como única forma de oposición.

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