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La tendrán que indemnizar por obligarla a trabajar en calzas

La Suprema Corte de Mendoza falló a favor de una trabajadora de una estación de servicio, donde la obligaban a trabajar en calzas por ser mujer.

La Suprema Corte de Justicia de Mendoza falló a favor de una trabajadora de una estación de servicio de la ciudad de Guaymallén que era obligada a usar calzas por ser mujer en su jornada laboral. La patronal deberá indemnizarla por daño moral con la suma de $150 mil por violar las leyes de protección de la mujer y los tratados internacionales referidos a la violencia de género.

El máximo tribunal de esa provincia consideró que existió un trato discriminatorio porque la empresa disponía uniformes según el género imponiendo "un estereotipo patriarcal tendiente a visualizar a la mujer destacando su cuerpo como instrumento”, ya que “la imposición de vestimenta claramente sexista importa una cosificación y degradación del cuerpo”.

Según el portal Mdzol, la resolución judicial fue producto de una larga lucha de la trabajadora, que era la única operaria mujer en la playa de la estación de servicio. Mientras sus compañeros atendían en pantalón, ella debía utilizar una calza un talle menor al que le correspondía por su contextura física.

Este atuendo le generó incomodidad e incluso no era práctico debido a que no tenía bolsillos para guardar el dinero de las transacciones con la clientela. Además, como el negocio era transitado por muchos varones habitualmente recibía "frases inapropiadas relativas a su contextura física”. En el fallo se destaca que la trabajadora se sentía “incómoda y afectada en su sentido del pudor dado que en su vida privada ella no tenía el hábito de vestir calzas”.

Entonces la mujer realizó un pedido a la empresa para que en lugar de calzas le dieran un pantalón de corte de mujer. Ante la negativa, le pidió prestado un pantalón a un compañero y comenzó a utilizarlo en su jornada laboral. Por no usar el uniforme obligatorio "para las mujeres", la patronal la suspendió por 3 días en 2013 y haciendo oídos sordos a sus demandas, le entregaron nuevamente una calza. Ella se negó y recibió otro apercibimiento.

Cansada del cúmulo de injusticias machistas, de no ser escuchada y tras un ida y vuelta de cartas documento con los dueños de la estación de servicio, la trabajadora llevó el caso hasta la Corte provincial, que finalmente falló a su favor.

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