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El primer bi-tren ya circula en Argentina

Está compuesto por un camión tractor y dos semirremolques, con un largo de 25 metros y capacidad de llevar hasta 75 toneladas. Posee 9 ejes con ABS y Control Electrónico de Estabilidad, entre otros sistemas de seguridad. Puede transformarse en el futuro del transporte de carga automotor.

Al viajar en auto por las rutas, uno de los principales inconvenientes es superar vehículos de carga debido a su gran dimensión. A eso, se suman los camiones de motor chico que llevan mucho peso y, por eso, circulan a alrededor de 60 km/h. Ese aspecto ocasiona filas de vehículos largas y peligrosas.

Como una alternativa para reducir el número de camiones en las rutas (¿o, simplemente, para reducir los costos de la actividad?), en la Provincia de San Luis se permitió una nueva configuración de vehículos pesados. El último viernes, el primer bi-tren del país partió desde Villa Mercedes, donde había sido presentado la tarde anterior. Fue adquirido por la empresa local Transportes Servicios Agropecuarios junto a otros tres equipos y, por el momento, tiene autorización para circular sólo en la provincia puntana. No obstante, su presencia podría ser habitual en las rutas argentinas, en un futuro cercano, si se aprueba su implementación nacional. De las cuatro unidades incorporadas por la empresa pionera, tres son Mercedes-Benz Actros 6x4 de 460 CV y la restante es un Scania V8 6x4 de impactantes 580 CV.

A simple vista, el bi-tren es un gigante de 25 metros de largo, con dos semirremolques, que puede transportar hasta 75 toneladas de Peso Bruto Total (PBT) –eso incluye la tara del vehículo y los remolques (que suman alrededor de 22 toneladas) más la carga (hasta 53 toneladas)-.

Los camiones con semirremolque convencionales miden 20,50 metros y llevan hasta 45 toneladas (de ellas, la tara compone entre 15 y 17 mil kilos y el resto está conformado por el cargamento). También hay vehículos que sólo pueden circular durante el día, como es el caso de los llamados “mosquitos” o transportes de automóviles, que miden 22,40 metros. Por su parte, las unidades para cargas voluminosas o especiales precisan permisos puntuales.

Las diferencias

A pesar de su tamaño, los bi-trenes dañan menos el pavimento porque el peso que puede llevar cada eje (que es lo que “rompe” las rutas) es de 8,5 toneladas, frente a las 10,5 toneladas de los rodados convencionales. La solución, en ese aspecto, está en la gran cantidad de ruedas que incorporan, y en su distribución, para repartir el peso de manera equilibrada. Además, es obligatoria la suspensión neumática en todos los ejes, un sistema que transmite los movimientos con mayor suavidad que los sistemas mecánicos convencionales.

Por otra parte, la regulación sobre bi-trenes obliga a incorporar motores de, al menos, 5,75 a 7,5 hp por tonelada. Por lo tanto, el mínimo requerido son propulsores de 431 hp (o más, según el caso), más que suficientes para agilizar los vehículos y permitirles acelerar de manera rápida, y circular a 80 km/h sin problemas. En comparación, la normativa actual exige a los camiones convencionales tener motores de 3,5 hp por tonelada, lo cual permite que vehículos pequeños viajen sobrecargados. Eso, sin tener en cuenta que existe una recomendación para no fiscalizar la relación entre el peso trasladado y la potencia en esas unidades.

En cuanto a los sistemas de seguridad, los bi-trenes (también llamados B-dobles) poseen –por ley- frenos ABS en todos los ejes, Control Electrónico de Frenado (EBS) y Control electrónico de Estabilidad (ESP). Gracias a esos sistemas, las pruebas de frenado, realizadas por la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) de General Pacheco y avaladas por el Instituto Nacional de Tecnología Industrial (INTI) –ese último es el ente que homologa cualquier unidad que circula en el país-, arrojaron resultados muy alentadores: básicamente, el equipo frena de acuerdo a la resistencia máxima del pavimento. En números (algo que puede variar según el compuesto asfáltico), eso implicó 25 metros para detenerse de 60 a 0 km/h y menos de 46 metros de 80 a 0 km/h. Las cifras no difieren mucho a las de un auto familiar moderno y son un 40% más bajas que las de un camión convencional (el cual no requiere de los elementos de seguridad descriptos). Gracias a los controles electrónicos, no se registraron desvíos del camión o los remolques durante las detenciones. Desde ya, las pruebas se efectuaron con carga completa.

La aceleración de 0 a 80 km/h se efectúa en 88 a 100 segundos.

Debido a la configuración de dos tráileres articulados, el radio de giro es menor a cualquier camión con remolque permitido en la actualidad. La única excepción son los equipos denominados full tráiler, similares a los B-dobles pero más cortos y de hasta 45 toneladas.

Por otro lado, como traslada unas 53 toneladas netas frente a las 29 que mueve un vehículo convencional, se lleva más mercadería con menos cantidad de vehículos.

Como aspecto negativo, los bi-trenes no son aptos para el tránsito urbano por su tamaño. Entonces, sería casi indispensable la edificación de centros logísticos en las afueras de las ciudades grandes para evitar congestiones.

El primer B-doble argentino ya es una realidad. No se trata de un desarrollo exclusivo, ya que unidades similares (y también más grandes) circulan en algunas rutas de Estados Unidos, Australia y Brasil, entre otros países.

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