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"Me parece poco ético quejarme, viendo que hay gente que la está pasando muy mal"

Mercedes Morán habló con Infonews sobre el estreno en Cine.Ar de "Araña", la película chilena ambientada en la previa del golpe de Pinochet.

Infonews habló en exclusiva con Mercedes Morán sobre el estreno en Cine.Ar Play, la plataforma de INCAA, de Araña, la película chilena que cuenta en un thriller político atrapante la historia del grupo de extrema derecha Patria y Libertad que formó parte del derrocamiento del gobierno de Salvador Allende (1970-1973). También contó cómo vive este momento difícil e inédito momento que nos toca atravesar por la pandemia del Covid-19.

Morán se encontraba inmersa en varios proyectos cuando el coronavirus paró el mundo. Después de la gran repercusión que tuvo Araña en diversos festivales internacionales y en Chile (se estrenó dos meses antes del estallido social de octubre), había llegado con gran expectativa a las salas argentinas el pasado 20 de febrero. También estaba rodando para Netflix la miniserie El Reino, escrita por Marcelo Piñeyro y Claudia Piñeiro, y tenía previsto grabar dos películas más. Pero pasaron cosas. “No tengo idea cómo vamos a seguir”, admite Morán desde su casa donde cumple con el aislamiento social preventivo y obligatorio.

En una entrevista de febrero había dicho que sus dos mayores temores era la enfermedad y que le pase algo a sus tres hijas. Sin embargo, la pandemia la encontró bien parada. Igual aclara que ese miedo no se debía a un acontecimiento particular de su vida sino a una postura filosófica relacionada a aquel dicho popular que nos recuerda lo primordial: lo que nunca puede faltar es la salud, “para disfrutar del dinero, para disfrutar del amor, para disfrutar de todo lo que podamos disfrutar. Tengo muy clara esa escala”, afirma la actriz de La Ciénaga y Gasoleros.

El día a día de la pandemia lo vive con los vaivenes que sienten la mayoría de las personas. A veces disfruta contar con más tiempo para sí misma. En otros momentos, la embarga la incertidumbre por la salida de esta crisis. Pero no deja de ver las distintas realidades que existen en la sociedad.

“Lo que no cambia en mí es el sentir que en el medio de este despelote me siento muy privilegiada por el hecho de tener una casa confortable, o sea que no me permito la queja de ninguna manera, me parece poco ético quejarme viendo que a mi alrededor hay gente que de verdad la está pasando muy mal porque esta pandemia no nos ataca a todos, si bien es un virus que no hace diferencias, pero sí hay cosas, hay una desigualdad social tan enorme que eso sí hace la diferencia y hace que mucha gente esté mucho más vulnerable que otra”, afirma sin titubear.

ARAÑA | TRÁILER FINAL | EN CINES 15 DE AGOSTO

Araña, el thriller político que contó la realidad chilena

En el nuevo film de Andrés Wood, Mercedes Morán interpreta a la versión madura de Inés, una exitosa empresaria chilena que es parte de la clase alta de su país. Todo parece sonreírle a esta mujer de carácter fuerte. Pero el arresto de un hombre mayor por atropellar a un carterista pone en riesgo su reputación. Se trata de Gerardo, un viejo amante y compañero del grupo de extrema derecha chileno Patria y Libertad, implicado en la conspiración contra Salvador Allende. El tercer protagonista de esta historia es Justo, el marido de Inés y militante de la misma agrupación, una parte clave del triángulo amoroso que le agrega complejidad, tensión y erotismo a la trama. Ella hará todo lo que está a su alcance para evitar que se sepa el pasado que tienen en común su matrimonio y Gerardo.

“Estoy muy orgullosa de tener esa película en mi haber porque primero que nada el hecho de rodarla me permitió tener un conocimiento muy profundo de la sociedad chilena, de esto que estaba sucediendo que al poco tiempo de estrenarse la película sucedió lo que sucedió en Chile, antes de pandemia, que fue esta manifestación tan espectacular en las calles diciéndole basta a un sistema”, señala Morán.

Araña se estrenó dos meses antes del estallido social de octubre del año pasado. Si bien el coronavirus obligó a una pausa, todavía resuenan las movilizaciones sociales que pusieron en vilo al gobierno de Piñera y parecían generar un cambio en la democracia acotada por la herencia de la dictadura pinochetista. Filmar y estrenar esta película en el país transandino le permitió a Morán conocer de primera mano la realidad un país tan cercano como desconocido para lxs argentinxs.

“La película habla de eso, de cómo siguieron conviviendo muchas personas muy violentas con un pasado muy violento con un grado de aceptación social absoluto, entonces bueno me parece que es un poco el huevo de la serpiente que retrató Andrés Wood”, señala.

Quizás la principal virtud de este film sea el lugar desde donde relata la historia: la extrema derecha. “El mayor riesgo de Araña es que tiene como protagonistas tres personajes con los que es muy difícil empatizar y eso tira por tierra todos los cánones de la película exitosa entre comillas”, destaca Morán. En efecto, vemos a un grupo de jóvenes apasionados, energéticos y valientes que son capaces de arriesgar su vida para defender sus ideales. Lo chocante son sus ideales y, quizás, que no sean retratados como monstruos ajenos a la sociedad.

“Desde que vimos a el padrino jugar con su nietita en la huerta y después cortarles la cabeza sin piedad a otra gente entendimos que los arquetipos son arquetipos, las personas están lejos de ser arquetipos. A mí me parece bárbaro también eso de la película porque esa pequeña empatía que hacés con sus rasgos, con algunos otros rasgos que no son los más odiosos, te ponen en un espejo muy incómodo y eso trabaja de alguna manera en el espectador que a mí me parece que es muy abridor de cabezas en un sentido”, destaca Morán.

Pandemia y… ¿después?

La voz de Mercedes Morán se escucha con calma, aunque en el transcurrir de la entrevista puede pasar por la risa, el énfasis o la desazón. Si bien el destacado lugar que se ganó por sus años de trayectoria le permite encarar el aislamiento social de la mejor manera, la incertidumbre en la que está inmersa el mundo le impide pensar cómo será el día después la pandemia. “Me resulta difícil imaginarlo porque paso de vamos a salir de esto convirtiéndonos en un mundo mejor, al terror que me da el hecho que ante la posibilidad de poder establecer un nuevo orden los fundamentalismos que están tan a la orden del día de cualquier ideología, sobre todo los fundamentalismos religiosos, hagan una interpretación de todo esto y quieran volver atrás con cosas que no hay que volver atrás”, advierte.

De lo que sí está segura es que el mundo necesita un cambio y tal vez nos encontremos ante una oportunidad. “Tenía como la sensación de que podía llegar a suceder algo que atravesara todo. Evidentemente el planeta se está curando y yo creo que nosotros también nos estamos curando de alguna manera. Yo no siento que esté en cuarentena sólo para no enfermarme. Creo que también es importante para mí sentir que me estoy curando de algunas cosas, el volver a estar en el tiempo presente, a poder disfrutar del sol, de las cosas más básicas como estamos disfrutando y revalorando ahora. Es una medida de sanar nuestra conciencia y ojalá que cuando esto pase haya servido de algo en plano de conciencia por lo menos que dejemos de matar nuestra casa”, afirma su voz, ahora sí, con una calma necesaria.

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