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Una cooperativa de cartoneros perdió todo en un incendio

Se incendió el galpón de una cooperativa de recicladores en La Cava, Quilmes. Lo único que se mantuvo en pie es un mural de la Virgen de Itatí. 

En la periferia de la Ciudad de Buenos Aires, en el llamado conurbano bonaerense, partido de Quilmes, las llamas arrasaron, el pasado miércoles 30 de junio, en minutos, el depósito para acopio, reciclado y estacionamiento de los vehículos de la cooperativa de recicladores devotos de la Virgen de Itatí.

Este cronista visitó este domingo 5 de julio, por la tarde, a minutos del ocaso, la villa miseria en el sector llamado “La Cava”. Justamente las 23 manzanas irregulares que se instalaron hace 65 años en una especie de gran olla. Del camino pavimentado, la autopista de acceso Sudeste, la villa se instaló hacia abajo en tierras ganadas a una gran laguna, de la que queda sólo cuatro manzanas de extensión.

En una de las cien villas miserias de Quilmes, los excluidos que sobreviven de reciclar los materiales de la sociedad del consumo, perdieron todo: La maquinaria para reciclar (se lava, se tritura a altas temperaturas el plástico), los vehículos (dos camiones Mercedes Benz, una camioneta 350 y dos autoelevadoras) y la materia prima (el papel lo compactan en inmensos cubos) donde trabajan 200 “poetas sociales”, como los llamó el Pontífice argentino a los trabajadores de la economía popular, por crear su propio trabajo, como hicieron ellos a inicios de la gran crisis del año 2001.

Mientras el plástico era fundido para su reciclado y fluctuaba la energía eléctrica, se supone que esto provocó el primer cortocircuito, que derivó en el incendio total del depósito, sin víctimas humanas.

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“Decí que se nos trabaron los portones. Porque nuestra idea era poder abrirlos. Sacar los vehículos y después volver a cerrar”, explicó Manuel, uno de los jóvenes cartoneros de la villa, que acompaña la recorrida por encima de las cenizas. De haber podido abrir los portones la tragedia sería mayor, ya que el aire habría agrandado las llamas.

Cecilia Lee, hermana franciscana misionera de María, de origen coreana, contó que desde el año 2000 se encuentra en la villa. El eje de su tarea pastoral es justamente la cooperativa de cartoneros. Son tres hermanas que viven en la villa, ya no en una casilla, como ocurría cuando llegaron las primeras misioneras, en el año 1987.

“Primero iniciamos al aire libre la cooperativa. Luego una primera casilla y con el tiempo los mismos vecinos fueron dando más espacio. En total esto eran 10 casillas”, explicó la hermana Lee en un perfecto castellano, sólo sus rasgos evidencian su origen oriental.

El hermano salesiano “Coco” Romanín contó que el aérea productiva, el reciclado, es solidaria para la construcción del otro aspecto de la comunidad villera: la educación y cultura. Al lado del depósito incendiado, más de cien chicos reciben apoyo escolar, también estudiantes de bachiller, como terciarios y universitarios.

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Una cooperativa de cartoneros perdió todo en un incendio

Una cooperativa de cartoneros perdió todo en un incendio

“Para la pandemia tuvimos que crear el comedor ‘Punto Solidario’. Cerrada la Capital Federal los cartoneros, más las empleadas domésticas, los albañiles, todos oficios a domicilios, que llamamos changas (trabajos temporarios sin derechos), estaban sin trabajar. Por eso de lunes a sábados mantenemos 450 viandas”, detalló Romanín que vive en la Villa Itatí a pocas cuadras del depósito incendiado.

Este religioso no usa cuello clerical. Los villeros y los cartoneros, donde va, lo saludan, y algunos -con cariño- le dicen “coquito”. Nadie por sus nombres, Mario Daniel. “La Cava” tiene un sacerdote desaparecido por el ejército, el 2 de febrero de 1976. Se llamaba José Tedeschi, tenía 41 años y había nacido en Italia.

Volviendo a la gran familia cartonera de Villa Itatí, en el año 2016 sufrieron otro gran incendio. Tras ese impacto recibieron la misión de 15 obispos, entre ellos el cardenal y arzobispo de la Ciudad de Buenos Aires, Mario Poli.

Ante la nueva tragedia de perderlo todo por el fuego apareció la jerarquía de la iglesia católica. El cardenal Poli se acercó a los cartoneros este sábado 3 de julio acompañado por el titular de Cáritas Argentina y obispo de Quilmes, Carlos “Cacho” Tissera.

“Mañana los cartoneros ya se van a poner a acopiar material en una cancha de fútbol de la villa y en un pequeño estacionamiento. La vida del pobre urge. El Estado municipal y provincial prometió ayudar, pero la panza no espera los tiempos gubernamentales”, aseveró la hermana franciscana Lee.

La población en la villa, de manera oficial, alcanza las 15 mil personas. Los religiosos que viven en la Villa Itatí hablan de 50 a 60 mil habitantes, porque muchas veces los censos excluyen a los inquilinos como aquellos que regresan a sus casas a la noche.

A la falta de servicios básicos (agua, luz, gas) en condiciones, se le suma el flagelo del narcotráfico. La gran disputa es sobrevivir a la falta de trabajo y al consumo de drogas. Es más, el cartonero, o reciclador, es la última barrera a caer en las adicciones. Esto los “transas”, pequeños vendedores de estupefacientes, lo saben y han tratado de movilizar la expulsión del depósito para quedarse con su territorio y así ampliar su negocio.

“Detrás de cada crisis existe una oportunidad. Este es un llamado a confiar en Dios como dice el evangelio de hoy. En nuestra debilidad él se fortalece. Debemos crecer en el espíritu de la solidaridad”, concluyó el vecino salesiano Romanín.

Lo único que no destruyeron las llamas fue el mural donde pintaron la Virgen de Itatí y las frases “todo por los pibes” y “reciclando nuestra realidad construimos el futuro”.

Los aportes para ayudar a levantar la Cooperativa a través de la cuenta:

Cartoneros de Villa Itatí. CBU 0140056401517305055675. CUIT 33-71445589-9

Más información en la Cooperativa de Cartoneros de Villa Itatí-Quilmes:

teléfono celular (+54) 11 3561 9606

Facebook: @coopvillaitati

Correo electrónico: coop.cartonerositati@gmail.com

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