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El corralito: historias de ahorristas en primera persona

Virginia De la Fuente y María Teresa Nannini defendieron a cacerola y cuchara la plata que los bancos le confiscaron a sus esposos en diciembre de 2001. Hablaron con INFOnews y dieron testimonio de su lucha en el marco de la cancelación de los Boden 2012.

La noticia de la cancelación de los Boden 2012 trajo a la memoria colectiva imágenes de miles de ahorristas que desde diciembre de 2001 se organizaron y realizaron escraches frente a los bancos para exigir la devolución de sus ahorros, atrapados en el corralito.

Una de esas instantáneas recorrió todos los medios de comunicación. En ella, se veía a Virginia De la Fuente detrás de una bandera argentina, con la virgen de Lourdes en una mano y una cacerola en la otra.

"Mi marido trabajó en un laboratorio suizo por 44 años. Entró como cadete y ascendió hasta tener un cargo ejecutivo. Cuando llegó la crisis lo echaron y tras un largo juicio, lo indemnizaron. Esa plata la depositamos en el banco y nos quedó atrapada en el corralito. Nosotros vivíamos de ese dinero", recordó De la Fuente, que es terapeuta holística y tiene 68 años.

Virginia sufrió en carne propia lo peor de la debacle económica. Su única hija debió emigrar a España, junto a sus dos nietas, y ella decidió acompañar a su marido en la pelea por la restitución de sus ahorros, al mismo tiempo que padecía un cáncer de mama. "Yo iba a las marchas igual. No importaba que estuviera enferma. Sobreviví a todo", sostuvo.

Las movilizaciones y cacerolazos la ayudaron también a terminar con una estigmatización que estaba muy vigente en esos años: "Aprendí a ver quiénes eran de verdad los piqueteros, que estaban en la calle reclamando por sus derechos al igual que nosotros. Eran muy solidarios. Siempre llevaban una caja de sandwiches para vender y yo no me animaba a comprárselos por vergüenza. Sin embargo, los cortaban a la mitad y los repartían entre los presentes", expresó.

Otra experiencia que no olvidará jamás fue una pequeña incursión en el cine en el film "Negro Buenos Aires" , del director español Ramón Termens, un thriller ambientado en la Argentina del corralito y que llegará a los salas el próximo 20 de diciembre.

"Muchos de los estafados hicimos un casting para la película. Nos llevaron a La Plata a la puerta de un banco y tuvimos que actuar sin libreto todo lo que habíamos vivido", relató Virginia.

"Esta lucha me sirvió para crecer y ayudar a los demás. La plata no es todo en la vida. Al final, la mortaja no tiene bolsillo, uno no se lleva nada a la tumba", expresó.

María Teresa Nannini también fue una de las afectadas por el corralito de 2001. Su experiencia y lo aprendido durante esos años de lucha la impulsó a escribir "El corralito interior", un libro donde plasma la pelea de los ahorristas estafados del interior del país, que periódicamente peregrinaban a Buenos Aires para hacer escuchar sus reclamos ante los centros de poder. "Yo no estaba en esto, pero cuando pasan estas cosas hay que involucrarse", sostuvo esta ama de casa cordobesa, que ahora es Coordinadora General de la Asociación Acción Cívica Córdoba.

"Habíamos perdido los ahorros de toda la vida. Mi marido es médico y además de su plata también tenía en su cuenta dinero de la Fundación Iberoamericana de Quemaduras, de la cual era secretario general. Él administraba parte de esos bienes y eso también quedó atrapado", expresó Nannini.

Su hijo también sufrió los avatares de la confiscación de los depósitos y tuvo que posponer su casamiento porque toda la plata de la fiesta estaba en el banco. A su vez, a su futura mujer la habían echado del trabajo. "Fue una debacle familiar", recordó.

"El corralito fue un avasallamiento al derecho a la propiedad. En esa época se pensaba que el ahorrista estafado tenía mucha plata. Se decía 'reaccionan porque les tocaron el bolsillo'. Sí, pero un bolsillo trabajado, bien ganado. Nosotros no habíamos sacado la plata afuera del país", agregó.

Con los días se fue conformando en Córdoba un grupo que llevó el nombre de ABAE -Ahorristas Bancarios Argentinos Estafados- que también tenía su filial en Capital Federal. "Hicimos mucho, creamos un foro a donde venían a hablar constitucionalistas y expertos. También desarrollamos una labor solidaria: teníamos una bolsa de trabajo y juntábamos alimentos no perecederos que llevábamos a comedores y escuelas", explicó.

María Teresa recuerda que durante años siguió yendo a la puerta de los bancos a repartir folletos para alertar a los clientes sobre los riesgos. "Lean la letra chica, no se olviden de lo que nos pasó a nosotros", repetía sin cesar, y el objetivo era concientizar y apelar a la memoria de la gente para que una medida económica tan injusta como el corralito no volviese a ocurrir nunca más ni en la Argentina, ni en el mundo. "Se pierde la memoria. Esto está pasando otra vez, ahora en Europa", concluyó.

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