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El cine argentino ante el desafío de que Netflix no cope todo

La cuarentena por el coronavirus detonó la oferta de contenidos on line y a la vez abrió una puerta al cine nacional para llegar a un nuevo público.

Cuando el presidente Alberto Fernández estableció el aislamiento social obligatorio se desencadenó una sobredosis de contenidos on line para consumir en casa. Uno de los efectos fue la aparición de nuevos públicos para una producción audiovisual argentina que vive una situación dramática por el parate de las filmaciones y el cierre de salas. ¿Cómo ve el cine independiente esta situación donde plataformas como Netflix y HBO Go parecen copar todo?

“La verdad es una actividad (la producción audiovisual) que está absolutamente frenada. No se puede producir, no se puede filmar, no se puede estrenar. La única opción que queda para distribuir y exhibir nuestros audiovisuales es el streaming, las plataformas”, explica Martín Desalvo, Secretario de PCI-Asociación de Directores de Cine. A pesar del golpe que significó para el sector, el director de Unidad XV (2017) y El silencio del cazador (2019), entre otras películas, entiende que las medidas de aislamiento son necesarias.

Esta nueva situación de consumo hogareño obligado pone sobre la mesa el estado de concentración que existe en el mercado del on demand (a demanda). Desalvo advierte que “las formas siguen siendo monopólicas, incluso más que la sala de cine y ni siquiera están alcanzadas por la Ley de Cuota de Pantalla, que es la que regula la cantidad de contenido nacional que debería cumplir la sala de cine”.

martin desalvo

Es difícil saber cuál es el grado de concentración que existe en nuestro país. Netflix es muy esquivo para brindar esos datos y apenas ofrece rankings de sus contenidos sin explicar cómo se hicieron. Sí hay datos de algunas consultoras, pero que deben tomarse con pinzas porque, en definitiva, son contratadas por las mismas plataformas. Si nos guiamos por la consultora BB New Media, Netflix encabeza el mercado local con un 55% de los usuarios.

De todas maneras, no parece un número tan descabellado. Según un artículo de lxs docentes e investigadorxs Mariela Baladron (Instituto de Estudios de América Latina y el Caribe) y Ezequiel Rivero (becario del CONICET), Netflix concentra en América Latina cerca del 50% del mercado, seguido por actores como Claro Video (América Móvil), Blim (Televisa) y HBO Go.

Una de las informaciones más certeras proviene de la AFIP. Recién en 2018 se empezó a cobrar el 21% de IVA a las plataformas de vídeo o música a demanda y, a partir de los pagos por tarjeta de crédito, se supo que Netflix tiene cerca de dos millones de suscripciones en el país. Si se multiplica por la cantidad promedio de miembros de cada familia se podría calcular que alrededor de 10 millones de personas usan este servicio.

Ante este nivel de concentración, el solo aumento del consumo cultural hogareño no significa que el cine nacional gane terreno frente al extranjer, en particular el estadounidense. Juan Mascaró, presidente de DOCA - Documentalistas de Argentina, advierte que “la pretendida democratización que implicaría mandar las películas a internet o cualquier plataforma, corre con las mismas limitaciones que corre la distribución en salas, es decir los aparatos de promoción y publicidad más grandes tienen la posibilidad de llevar la película a más gente que los más chicos”.

Todos al streaming. Una oportunidad para el cine argentino

Parece una ironía del destino. Es conocida la resistencia que hay entre los organizadores de los premios Óscar, entre ellos Steven Spielberg, de que las películas de Netflix puedan competir por una estatuilla dorada. Están hechas para televisión, dicen, y deben participar en los Emmy. Por eso, para que sus películas puedan ser nominadas al Oscar la multinacional de la N está obligada a proyectarlas al menos durante 7 días en un teatro comercial de Los Ángeles, Estados Unidos. Hoy las salas están cerradas y sólo queda el streaming.

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En Argentina estrenar en salas sigue siendo el espacio más importante. Por prensa, prestigio y por la venta de entradas. Pero a partir del aislamiento social obligatorio hubo que buscar alternativas. INCAA lanzó el “Programa de estrenos durante la emergencia sanitaria” que garantiza una ventana de presentación para las producciones nacionales con estreno programado para el segundo trimestre de 2020. Hoy el estreno es a través de la señal de TV CINE.AR y de la plataforma gratuita de Video a Demanda CINE.AR Play, que está ganando una relevancia inesperada.

Durante marzo de este año tuvo más de 232 mil visualizaciones, 156 % más que en febrero. Otro incremento extraordinario fue el de nuevos usuarios. En el mismo periodo se inscribieron en la plataforma 72.531 personas. Esto representa un incremento del 306% respecto a los 17.851 que se incorporaron en febrero. Esto convierte a la plataforma CINE.AR play en una ventana muy potente para el cine argentino.

“Me parece una gran idea (CINE.AR Play). En su momento siento que la industria nacional de cine no le dio mucho espacio justamente por esta pelea de resistencia, de tratar de conservar las salas de cine y no fomentar el streaming, pero me parece que ahora es una de las pocas herramientas que hay para sostener el cine nacional”, afirma Martín Desalvo.

Sin embargo, no deja de señalar el tema económico. Para él, CINE.AR Play necesita que el precio de las producciones no sea muy alto para poder seguir generando público. Un usuario o usuaria debe pagar $30 para ver un estreno. Un precio accesible para el espectador pero muy poco atractivo para el productor de cine.

También hay otros espacios para ver cine nacional. Durante la cuarentena PCI-Asociación de Directores de Cine está liberando por 24 horas películas de sus integrantes en la web www.puentesdecine.com. Son historias de ficción de alto nivel, solo disponibles en esta web, donde actúan, entre otrxs, Erica Rivas, Rodrigo de la Serna y Guillermo Pfenning.

Además, como plus, brindan una charla todos los días a las 20 hs con el director o directora del film liberado.

Otra iniciativa interesante es la de DOCA. Liberaron 100 documentales de sus socias y socios que se pueden ver on-line. Es un cine social y político pero de un sentido más amplio, no necesariamente militante o de propaganda. En la lista se pueden encontrar, entre otros, “Cubanas, mujeres en revolución” (2018) de María Torrellas, “Córtenla, una peli sobre call centers” (2016) de Alejandro Cohen y “Las enfermeras de Evita” (2014) de Marcelo Goyeneche.

También se pueden ver ficciones y documentales de socios y socias de ADN Cine Documental Argentino. Liberaron 40 películas que se pueden ver en Docu libres por coronavirus. Algunas de las opciones son Por un Tiempo (2013) de Gustavo Garzón, Tierra adentro (2011) de Ulises de la Orden y La guardería (2016) de Virginia Croatto.

Las repercusiones de estas iniciativas han sido buenas. Por ejemplo, el documental “Bazán Frías, elogio del crimen” de Juan Mascaró tuvo 8541 visualizaciones en 19 días cuando un documental en salas no llega a los 5000 espectadores. En el caso de Puentes de Cine se quintuplicaron la cantidad de seguidores de la página en los primeros dos días de cuarentena y sus películas tienen alrededor de dos mil visitas cada una.

¿Un nuevo público para el cine argentino?

Muchas personas no miran nuestro cine porque tienen el prejuicio de que es aburrido. Esta razón se escucha una y otra vez y se materializa, por ejemplo, en la venta de entradas de cine. De los 47 millones de tickets vendidos en todo el país el año pasado, los 211 estrenos de producción nacional sumaron apenas 3.900.000 espectadores. Es decir, apenas el 8,5 por ciento. Quizás el aislamiento social obligatorio sea una oportunidad para que nuestro cine llegue a nuevos espectadores y espectadoras y, tal vez, comience a revertirse parte de ese prejuicio nefasto.

“Aparece algo que es interesante que es como no habíamos llegado a esos espectadores y esos espectadores te ven finalmente 10 años después en Internet, ahí sí queda legitimada tu obra y tu condición de realizador porque llegó a ese público que por más que fueran amigos no iban a ir a la sala de cine a ver esa película específica porque no contaban ni con Darín ni con Francella, con lo cual es un encuentro que es positivo”, destaca Gustavo Alonso, presidente de ADN.

Más allá del aumento de espectadores y espectadoras, para Martín Desalvo es importante la intervención del sector público para revertir este prejuicio contra el cine argentino. “Lo que hay que hacer es empezar a educar a los chicos en un sentido de abrir la posibilidad de ver nuevas miradas que no tengan que ver con un cine mainstream, ya pre masticado y súper recontra impuesto desde lo publicitario. Es increíble que tengan educación física, plástica y musical pero no tengan educación audiovisual”, explica.

Un mundo diferente se está gestando durante la pandemia y parece que el streaming y el modelo de consumo de productos culturales on demand no podrá ser ignorado por ningún sector del cine local. Tanto las grandes productoras, los sectores independientes y el Estado, que tendrá un rol clave, deberán adaptarse a esta nueva realidad. Tal vez todavía haya tiempo de evitar que las grandes plataformas como Netflix o Disney+ copen todo.

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