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Darío: la juventud transformadora

Cuando sos joven, los sueños van tan rápido y tan lejos que no hay forma de alcanzarlos. Por eso la juventud es una revolución interna y profunda.

Cuando sos joven, los sueños van tan rápido y tan lejos que no hay forma de alcanzarlos. Por eso la juventud es una revolución interna y profunda.

Cuando empezó a luchar, Darío era un pibe ansioso y entusiasta. Quería cambiar el mundo YA, no mañana. Pero estaba rodeado de compañeras y compañeros con quienes iba pensando los procesos de las cosas, para ir amasando el poder popular colectivamente. Y Darío aprendía a esperar. Era una esponja de conocimiento. Por cada paso que daba, cada acierto y cada error, le surgía una pregunta... Y ahí se iba a la biblioteca popular del movimiento para buscar la respuesta en un libro.

Su indignación le hacía levantarse cada mañana para ir al barrio a construir movimiento. Desde la bloquera, la asamblea, la educación popular, el piquete y la toma de tierras, Darío convertía su enojo en acción transformadora.

Cuando lo mataron, se estaba encontrando con su Darío más político. El que se detenía a pensar el cómo, el que pensaba nuevos diálogos de lucha, el que empezaba a quererse cada día un poco más...

Su mano no pudo parar las balas, pero le puso freno al odio. Su mano solidaria extendida puso a salvo los sueños de colores que siguen tomando tantas y tantos jóvenes.

* El autor del texto, Martín Azcurra, es miembro de la Editorial Chirimbote y fue compañero de militancia de Darío Santillán.

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