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"Esta historia no nos deja en paz a mí y ni a la sociedad argentina"

Mariana Eva Pérez es hija de desaparecidxs, politóloga y escritora. En esta nota, habla sobre su impactante libro Diario de una princesa montonera -110 % verdad-.

La pregunta parece inevitable e incluso un buen punto de partida. ¿Se puede usar el humor para hablar de la dictadura y sus crímenes? Pero del otro lado del teléfono la respuesta llega con un dejo de hastío. “Es la primera pregunta que todos me están haciendo y está bastante a la vista, la idea de que hay cosas que son tan dolorosas que no pueden ser dichas en otra clave”, afirma, enfática, Mariana Eva Pérez, hija de desaparecidxs por la dictadura y autora del impactante Diario de una princesa montonera -110 % verdad-. La editorial Planeta lanzó hace unas semanas la versión ampliada y definitiva.

No es un tema fácil para Pérez, es un fantasma que vuelve una y otra vez. Tenía apenas 15 meses cuando el 6 de octubre de 1978 un grupo de tareas la secuestró a ella, a su papá José Manuel Pérez Rojo y a su mamá Patricia Roisinblit, ambos militantes montoneros. Su mamá estaba embarazada de ocho meses. Luego del operativo Mariana fue entregada a su familia paterna. Su papá y su mamá continúan desaparecidos.

“En un momento me dí cuenta que la cuestión de dar testimonio me dejaba puesta en un lugar de repetir todo el tiempo la misma historia. Y encima muy formateado por un discurso institucional. Y me dí cuenta que eso a mí me hacía mal. Entonces cuando hablo con alguien que me llama para hablar del libro yo quiero hablar de verdad. No quiero repetir”, explica sin enojos pero decidida a intentar recorrer los temas de Diario… sin caer en lugares trillados.

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Pérez ha transitado esta historia de muchas maneras. Militó desde muy chica en el movimiento de derechos humanos y cuando creció se convirtió en politóloga y escritora. Ha publicado varios textos que tocan este tema pero, sin dudas, el que más impacto tuvo fue Diario de una princesa montonera. Sin ir muy lejos, la última edición tuvo halagos de referentes de la literatura como Mariana Enríquez, Martín Kohan y María Moreno.

El propio Kohan valoró el libro con una predicción interesante: “Algún día nos reiremos de un chiste sobre la cuenta de luz de la ESMA, de un chiste sobre los Falcon verdes. Ese día nuestra memoria habrá pasado a otro nivel, a otra frecuencia, a otra etapa de la verdad. Y ese día comprobaremos hasta qué punto Mariana Eva Pérez sentó un precedente decisivo con su Diario de una princesa montonera”.

Diario… nació como blog en 2010 sin ninguna intención de convertirse en libro. Quizá por eso funcionó y sorprendió a muchos por su estilo directo, lleno de ironía y honestidad. Fue un aire fresco en los relatos sobre la dictadura, a veces demasiados encorsetados por discursos solemnes e institucionales.

El formato del blog le ayudó a escribir sobre el temita (así se refiere a la dictadura y sus consecuencias en el libro) con un estilo breve, contundente, despojado. "Eso es lo que yo encontré con el registro del blog. Yo me pude adueñar de eso y fue un registro para el libro; porque yo tenía eso como algo urgente. Vos contabas algo que te había pasado en el día, ¿viste? No tenía tanta elaboración. Algo de eso hay. Y te lo cuento como hablo yo, que es así un poco en joda", explica Pérez.

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El libro empezó a tomar forma en el taller de crónicas de María Moreno. Ahí comenzó un largo camino de correcciones y producción de nuevos textos que fueron completando el diario. "Llevé textos del blog, y eso me animó a que esto podía ser un libro, y lo trabajé con ella, antes de irme a Alemania, y después un poquito a la distancia también. Así que ella fue la gran partera de la primera parte, y con eso de todo también. Yo tenía muchísimas dudas de si podía ser un registro para hablar de esto, pero de pronto si ella me aseguraba que ahí había un libro yo me rendía", cuenta Pérez y se ríe al recordar ese proceso.

La primera versión del libro se editó por Capital Intelectual en 2012 y la repercusión fue muy buena. Casi diez años después, Pérez agregó dos partes nuevas a la última edición donde habla, entre otras cuestiones, del juicio donde se juzgó a los responsables de la desaparición de su papá y su mamá, en el cual fue querellante. Mucho ha pasado entre una edición y la otra. Podrían ser dos libros distintos, pero cada parte está atravesada por la misma necesidad.

Siento la misma necesidad de hablar de esto que hace diez años. Hay algunas cosas en las que ha habido avances y muchas otras que siguen pendientes. Ahí relato un juicio que duró cinco meses como algo absolutamente tortuoso que haya sido tan largo, cuando había sido pautado para dos meses”, explica Pérez.

Pero no sólo se refiere a los juicios que se demoran de una manera insólita y consolidan una impunidad biológica para los represores. También habla de muchas consecuencias y víctimas de la dictadura que han quedado de lado. “Me parece que muchas cosas que están en el libro son un presente acuciante. De qué forma la justicia o la sociedad en general pueden empezar a dar cuenta de la situación de miles y miles de niños y niñas que por ejemplo estábamos presentes en todos esos lugares cuando se habla solamente de los adultos en los centros clandestinos, en los secuestros, en los hogares”, explica.

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Mariana Eva Pérez habla rápido e hilvana reflexiones casi sin respirar, como si no tuviera tiempo. No pierde el hilo, aunque a veces pareciera que se embala y sigue de largo, sin medir consecuencias. “Hay una situación compleja que tiene que ver con el apoyo de una parte importante de los organismos de DDHH a los gobiernos kirchneristas, donde quedan en algunos momentos como mezclados, e incluso por momentos como indiferenciados”, advierte.

Sin embargo, aclara que no está en contra del acompañamiento a la política de memoria. “Esto es algo que digo en todas las notas porque es importante. Que sí es cierto que es un proceso de memoria que es ejemplar en el mundo entero. Lo que se hizo en Argentina, y lo que se hace no tiene parangón en ningún lugar. Pero justamente, porque están abiertos los juicios, porque existe esta posibilidad, también existe la posibilidad de pedir más, y de que sea mejor”, señala.

Por estas cuestiones se alejó de la militancia activa en los organismos de derechos humanos. Si bien sigue vinculada a esos espacios, en especial con algunas personas, se fue volcando al mundo académico y a la escritura. “Me siento más cómoda en un lugar más autónomo como puede ser la investigación académica, la escritura, estar en contacto con compañeras y compañeros de los que me nutro todo el tiempo, que aparecen ahí, que son voces que están en el trabajo de investigación también; atravesados siempre por una construcción colectiva el sentido de todo esto. Pero no me siento muy cómoda en las instituciones”, explica.

Desde estos nuevos espacios Mariana Eva Pérez sigue investigando y escribiendo sobre la dictadura y una de sus consecuencias más nefastas: las desapariciones. A veces lo hace a través de la literatura o el teatro (es autora de obras que se presentaron en Teatro x la Identidad), otras desde investigaciones sociales. Pero todas tienen un hilo común y una razón.

Asegura Pérez: “Esta historia no nos deja en paz a mí, ni a la sociedad argentina. Nos vuelve porque no nos deja en paz porque la justicia que se hizo es incompleta, es parcial en el sentido de que es incompleta porque hay muchas cosas todavía por contemplar, por resolver. Y bueno, algunas están en el libro. Algunas de las que no se quiere hablar para nada. El tema de las reparaciones económicas, enorme tabú y enorme fuente de desigualdad. Entonces me parece que es eso. Yo no tengo una decisión de que me parecería piola en este momento revisitar este tema sino que es el tema que no me suelta”.

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