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Muere una docente tras explosión en escuela cercana a Vaca Muerta

La docente Mónica Jara quedó con el 70% del cuerpo quemado tras la explosión en la escuela N° 144 de Aguada San Roque, Añelo, Neuquén. No pudo sobrevivir.

Aguada San Roque es un paraje ubicado a 160 kilómetros de la ciudad de Neuquén, capital de la provincia, y a 60 km de Añelo, la Capital Nacional de los Hidrocarburos No Convencionales. Algunos integrantes de esa comuna rural sueñan con atar la suerte del lugar a la explotación de Vaca Muerta; aunque en realidad, la actividad hidrocarburífera no les es ajena, desde 1996 allí opera un área Total Austral, filial argentina de la petrolera francesa. El 29 de junio una explosión en la Escuela 144 de Aguada San Roque causó la muerte a Nicolás Francés y Mariano Spinedi, que realizaban tareas de mantenimiento en las instalaciones de gas, mientras que la docente Mónica Jara había quedado con el 70% del cuerpo quemado. Hoy finalmente murió.

Hasta el momento se desconoce el origen técnico del siniestro, aunque se lo vincula con un desperfecto en el funcionamiento de un calefactor. Más allá de los resultados que arrojen las pericias, hay una situación estructural que reconoció la ministra de Educación de la provincia, Cristina Storioni: entre el 20 y el 22% de los establecimientos neuquinos tienen observaciones y están con trabajos sobre la red o los artefactos de gas.

"El Gobierno provincial, en una carrera desenfrenada para volver a las aulas, emitió una resolución para volver con la ‘presencialidad administrada’, como le llaman ellos. Esta escuela había comenzado la presencialidad con chicos que concurrían durante la mañana, pero todavía seguía en obra, estaban realizando la instalación de gas. Esta acción criminal del Gobierno se llevó la vida de dos trabajadores: un gasista matriculado que, además, era profesor en una escuela de adultos de Neuquén, y su primo, que vino de Mendoza en busca de trabajo y estaba ayudándolo, justamente para terminar la obra rápido como quería el Gobierno", explicó Angelina Laguna, directiva de la Asociación de Trabajadores de la Educación de Neuquén (ATEN) a Revista Cítrica el día posterior a la explosión.

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"Cuando nosotros decimos que por falta de mantenimiento y de presupuesto las escuelas se convierten en lugares poco seguros, no mentimos ni exageramos. Si esta explosión ocurría en la mañana, hoy estaríamos hablando de familias enteras con pérdida de sus chicos y chicas, es realmente una desidia criminal del Gobierno de Omar Gutiérrez.Tuvieron todo el año pasado para arreglar esta escuela, ¿por qué esperaron a último momento? Durante las vacaciones de verano estuvieron a contrarreloj para garantizar que comencemos en marzo y hace tres semanas volvimos a la virtualidad nuevamente, producto de la grave condición sanitaria. Neuquén es una de las provincias que tiene uno de los mayores índices de mortalidad por COVID-19 y uno de los mayores índices de contagio si tenemos en cuenta la cantidad de habitantes", agregó Angelina.

Esta desidia, que se expresa en tragedia, vulnera sistemáticamente el derecho humano a la energía en la provincia de Vaca Muerta, de las represas y del impulso a las fuentes renovables. Todos los inviernos lamentamos muertes vinculadas a las condiciones precarias de acceso en los barrios populares, una precariedad que ahora se pone de manifiesto también en los establecimientos públicos.

Lo sucedido en Aguada San Roque pone una vez más en entredicho los augurios de bonanza frackinera en una provincia injusta y endeudada. En la primera mitad del año las y los trabajadores de la Salud Pública sostuvieron una prolongada huelga en reclamo de mejoras salariales, en las calles y en las rutas pusieron al desnudo la crisis del Sistema Público de Salud por falta de financiamiento.

Fuentes: Opsur y Revista Cítrica

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