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Tecnología aeroespacial de la Argentina y para la Argentina

De Galáctica al Tronador II. La prensa que otrora saludara los delirantes proyectos galácticos del ex presidente Carlos Menem hoy ignora los avances concretos en materia aeroespacial que registra este gobierno.

 
En los noventa, la administración colonial que regía el país nos prometió ser parte no sólo del Primer Mundo sino también de Mundos Extraterrestres. ¿Recuerda el lector cuando Carlos Menem, en 1996, nos proponía convertirnos en Galáctica? En cuestión de meses, naves espaciales nos trasladarían a cualquier lugar del mundo en hora y media. Y si éramos pacientes –y en el interín se descubría algún planeta con vida– no estaría lejos el día en que pudiéramos visitar otro mundo y entablar así relaciones carnales con una civilización extraterrestre. Por desgracia, la ironía aquí expuesta no deja de ser verdad. La gran prensa de una Argentina atrasada y dependiente celebró los anuncios y las promesas de Menem. El país se hundía en la pobreza, la desindustrialización y la exclusión social, pero Córdoba estaba a un paso de ser la plataforma mundial desde la cual conseguiríamos hacer realidad la película Encuentros cercanos del Tercer Tipo. De 2003 a esta parte, las políticas aeroespaciales, satelitales y en telecomunicaciones han avanzado como nunca en la historia argentina. Sin embargo y cada vez que se le presenta oportunidad, la "prensa Galáctica" intenta ridiculizar al país y a su crecientemente poderosa comunidad científico-tecnológica. 
 
CONAE Y NAHUELSAT EN LOS NOVENTA. El Observatorio de la Energía, la Tecnología y la Infraestructura para el Desarrollo (OETEC - www.oetec.org) publicó un mes atrás dos informes cuya lectura recomendamos. Su autor, el especialista y director técnico del Observatorio, Ricardo De Dicco. El primero de ellos se titula Argentina hacia el dominio de la tecnología de acceso al espacio. Allí se caracteriza sucintamente el estado de avance del plan espacial vigente a cargo de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), enmarcado en el curso de acción denominado "Acceso al Espacio", cuya meta es el lanzamiento y puesta en órbita de sistemas satelitales de observación de la Tierra de la CONAE. El segundo informe La Argentina avanza hacia el dominio de la tecnología de satélites de telecomunicaciones, realiza un repaso histórico y presente del sistema satelital de comunicaciones del país. Cierto es que la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE) –hoy dependiente del Ministerio de Planificación Federal– se creó en 1991. Cierto es también, que mediante los decretos 2061/91 (de 1991), 466/92 y 1321/92 (de 1992) se concretó el llamado a Licitación Pública Nacional e Internacional para el establecimiento de un sistema satelital argentino de telecomunicaciones, finalmente adjudicado en 1993. Pero ni la CONAE ni el referido sistema satelital llegaron a buen puerto. Más bien todo lo contrario. A propósito, De Dicco nos recuerda que "el contrato de adjudicación y el programa de actividades oportunamente aprobados establecían que el sistema satelital licitado estaría conformado por dos satélites geoestacionarios de telecomunicaciones, propiedad de la empresa Nahuelsat S.A. Cabe señalar que, previo a la creación de la empresa pública AR-SAT en 2006, el capital social de Nahuelsat S.A. estaba conformado en un 66,7% por la empresa alemana EADS Deutschland GmbH y en un 33,3% por la italiana Finmeccanica S.p.A. Es decir, las telecomunicaciones satelitales de la Argentina eran gestionadas 100% por capitales extranjeros, mayoritariamente europeos. El primero de estos satélites, Nahuel 1A, fue construido por la empresa francesa Aeroespatiale, diseñado para operar un mínimo de nueve años, y lanzado al espacio por un cohete francés Ariane 4 el 30 de Enero de 1997, desde el Centro Espacial Guayana (en proximidades de Kourou, Guayana Francesa). El segundo satélite debía ser puesto en órbita en 2003, pero nunca fue construido". Mientras las telecomunicaciones satelitales se extranjerizaban en un 100%, la Comisión Nacional de Energía Atómica era amenazada de muerte con su privatización. Igual suerte corría INVAP SE.
 
EL CAMBIO DE PARADIGMA AEROESPACIAL. En abril de 2006 se promulgó la Ley 26.092, creándose la Empresa Argentina de Soluciones Satelitales S.A. (AR-SAT), también bajo el ámbito del Ministerio de Planificación. Su objetivo: diseñar y construir en el país, por sí o mediante terceros o en asociación con terceros, satélites geoestacionarios de telecomunicaciones. De Dicco nos cuenta al respecto que "el Estado Nacional le transfirió a AR-SAT los activos de la empresa Nahuelsat S.A., la cual explotaba la posición orbital geoestacionaria 72° Oeste con el satélite Nahuel 1A. En ese sentido, AR-SAT reincorporó al personal técnico y comercial que se había desvinculado de Nahuelsat S.A., al mismo tiempo que recibió las instalaciones del Telepuerto de Benavídez, la operación del satélite Nahuel 1A (en 2010 alcanzó su vida útil y fue remplazado por un satélite alquilado), y consiguió establecer nuevos contratos con clientes a los cuales Nahuelsat S.A.prestaba servicios". En efecto, AR-SAT seleccionó a INVAP como contratista principal para la administración del proyecto. La ingeniería, los controles de calidad, la fabricación de las plataformas satelitales y la adquisición de componentes extranjeros era delegada a la citada empresa del Estado. Las bases del proyecto satelital finalizaron en septiembre de 2010, cuando se crea en el predio de INVAP, en San Carlos de Bariloche, el Centro de Ensayos de Alta Tecnología S.A. (CEATSA).
 
ESTADO Y SOBERANÍA AEROESPACIAL.El CEATSA se inauguró el 27 de septiembre de 2013. AR-SAT e INVAP, los pilares que lo hicieron posible. Los servicios de ensayos ambientales de sistemas satelitales, antes tercerizados en el Laboratorio de Integración y Testeos (LIT) del Instituto Nacional de Investigaciones Espaciales (INPE) de Brasil, podrían a partir de entonces conducirse en nuestro país. Nos preguntamos: ¿cree el lector que la opinión pública fue informada correcta y oportunamente de todo esto por la "prensa Galáctica"? Pocos días atrás, luego de efectuada la prueba del 26 de febrero para testear el funcionamiento del conjunto de subsistemas que conforman el vehículo experimental VEx-1a de la CONAE , la "prensa Galáctica" –otrora enamorada de las naves espaciales de Menem– la criticaba con malicia y faltando a la verdad. La Nación se mofaba y Clarín aprovechaba el "fracaso" para quejarse del "incremento del presupuesto de la CONAE, dependiente del Ministerio de Planificación: El organismo casi duplicó su presupuesto en los dos últimos años: en 2012 era de 512 millones de pesos y para este año tiene previstos gastos por 1063 millones de pesos". Acto seguido, se tiraba contra el proyecto Tronador II,  por ser acreedor de un "presupuesto de $ 2000 millones para el período 2014-2016". El ataque iba dirigido en realidad al Ministerio de Planificación, responsable de la ejecución del plan estratégico que se está elaborando en el área espacial para el período 2013-2024, y que por supuesto no coincide con científicos-lavavajillas ni la exportación (léase expulsión) indiscriminada de cerebros para beneficio de terceros países. Entre los objetivos fundamentales del referido plan vale destacar: la teleobservación de la Tierra; la investigación básica y las acciones en el espacio ultraterrestre (gestión está a cargo de la CONAE) y la ejecución de los servicios de telecomunicaciones satelitales (gestión de la empresa AR-SAT). 
 
DE GALÁCTICA AL TRONADOR II. Cerremos esta nota volviendo a las promesas de Carlos Menem, como es sabido, en tiempos de una Argentina justa, moderna, industrializada y próspera. El diario La Nación, en su nota del 5 de marzo de 1996, recoge textualmente las palabras del ex mandatario: "...dentro de poco tiempo se va a licitar un sistema de vuelos espaciales mediante el cual desde una plataforma que quizá se instale en la provincia de Córdoba esas naves espaciales con todas las seguridades habidas y por haber van a salir de la atmósfera se van a remontar a la estratosfera y desde ahí podrán elegir el lugar a donde quieran ir". El mismo diario agregaba al final y citando textualmente a Menem que "en una hora y media podemos estar desde la Argentina en Japón en Corea o en cualquier parte del mundo", con una plataforma que incluirá "por supuesto los vuelos a otro planeta el día que se detecte que en otro planeta también hay vida". Hoy por hoy, podremos no estar camino a un encuentro cercano del tercer tipo, mucho menos subiendo la escalera de una nave espacial que nos deposite en Japón en una hora y media, pero lo hecho en materia aeroespacial se piensa, diseña y construye de forma progresiva en la Argentina, para la Argentina y en función del bienestar de su ciudadanía. 

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