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La denuncia periodística que cambió la historia

La investigación desarrollada desde 2010 por los periodistas Cynthia Ottaviano y Juan Alonso incluyó entrevistas y datos contundentes.

La persistencia de un equipo de periodistas del diario Tiempo Argentino. La contundencia de los datos. El desgarro de los testimonios que seguía intacto tantas décadas después. Todo eso fue necesario para que una de las operaciones financieras más oscuras realizadas por la alianza entre civiles y militares durante la última dictadura militar diera pasos firmes en la búsqueda de la Justicia.
Cuando se acercaba la conmemoración por el Día de la Memoria en el año 2010, los medios fueron el espacio en el que se comezó a analizar un tema que acumulaba –entonces– 34 años de historia:  el llamado Caso Papel Prensa.
Como era de esperar, los detalles de la operación que había terminado asociando a un Estado bobo con los diarios más poderosos de la Argentina variaban según quien los contara.
Para los socios mayoritarios de la papelera, Papel Prensa fue comprada de buena fe en su momento a la familia Graiver en una sociedad de la que participaban los diarios Clarín, La Nación y La Prensa junto al Estado. Si esto ahora era problematizado sólo podía deberse a la búsqueda del Gobierno por apoderarse de la principal planta de producción de papel de diario.
Para los sobrevivientes de aquellos tiempos, la cosa era bastante distinta. El ahora canciller. Héctor Timerman, recordaba las presiones y los secuestros a los titulares de las acciones, Juan Graiver, Lidia Papaleo de Graiver y Rafael Ianover, al momento de firmar el traspaso. 
“El caso Graiver siempre me ha interesado. Puedo asegurar que le dediqué varios años de trabajo duro al asunto”, recuerda el periodista Juan Alonso, editor de Policiales de Tiempo Argentino y autor de un extenso informe al respecto junto a su colega Cynthia Ottaviano. Esa serie de textos fue determinante en muchos sentidos.

POZOS DE LA TORTURA
Alonso sigue: “En el nacimiento espúreo de esa empresa arrebatada a sus dueños originales en los pozos de la tortura, radica la semilla del descrédito del principal grupo de prensa de la Argentina que todavía domina el mercado gráfico, la televisión, el servicio de internet y el cable en millones de hogares”, dice en su blog La leyenda del tiempo.
Mientras ese camino de reveladores informes avanzaba, el Estado (que ya no era bobo) hizo su parte.
El 31 de marzo de 2010, la Secretaría de Comercio Interior ordenó investigar “los hechos ocurridos en torno a la transferencia accionaria a favor de La Nación, Arte Gráfico Editorial Argentino y La Razón”, del capital social de Papel Prensa a partir del año 1976”.
Y cinco meses después, el 24 de agosto de 2010, la presidenta, Cristina Fernandez de Kirchner, presentó en un documento titulado Papel Prensa: La verdad elaborado por la Secretaría de Comercio Interior, en el que se sostiene –en sus 218 páginas– “cómo las autoridades de facto obligaron a los herederos de David Graiver a disolver su grupo económico, transfiriendo las empresas que lo formaban”.
Ese documento oficial se basó, principalmente, en  los estremecedores testimonios de Lidia Papaleo, Rafael Ianover, José Pirillo y Víctor Javkin, y en documentación recabada tanto de los diarios de la época, como en diversos informes administrativos y judiciales.
Las palabras de Lidia Papaleo habían sido reveladas por la edición de Tiempo Argentino del 6 de agosto de 2010. Allí, podían leerse detalles sobre las presiones y los “horrores” padecidos desde la muerte de su esposo. Papaleo puntualizó cómo había sido despojada por Clarín, La Nación y La Razón de las acciones de la familia con la complicidad de la Junta Militar. Además, afirmó que las amenazas de muerte hacia su persona y la de su hija eran constantes, reclamándole que aceptara la venta de la empresa.
“Todo el grupo familiar estaba desquiciado por las presiones de la Junta Militar –declaró–. En una reunión en las oficinas de La Nación, el representante de Clarín, Héctor Magnetto,  coloquialmente me aseguró: ‘Firme o le costará la vida de su hija y la suya’. No había chances”.
Pasaron los años pero el olvido no llega. Papaleo aún recuerda. Claramente. “ Todo el horror que fue mi vida después de mi secuestro es indescriptible en la serie de perversiones, vejaciones y tormentos a la que fui sometida, no obstante que deseo concluir con la presente reiterando que prefiero ver los ojos y la cara de mis torturadores, antes que ver los ojos de Magnetto en el momento en que me amenazaba para que firmara”, declaró.
El 31 de agosto de 2010, la Presidenta dispuso que la Secretaría de Derechos Humanos pusiera a disposición de la Justicia el informe Papel Prensa SA: la verdad, y que actuara como querellante en las causas que resulten. Otras letras impresas que buscan la memoria, la verdad y la justicia.

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