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El Papa Francisco echó de la Iglesia al cura de San Isidro condenado por pedofilia

José Mercau fue condenado sólo a 14 años de prisión en un juicio abreviado, pero en marzo pasado salió en libertad. Según contó la abogada de los menores, “los chicos, víctimas de los abusos están contentos con la decisión del Papa”. Además, la opinión de los párrocos de la zona.

A pocos meses de haber quedado en libertad y luego de haber cumplido la mitad de la condena por abusar de cinco menores de entre 10 y 17 años en un hogar de Tigre, el Papa Francisco expulsó de la Iglesia al cura José Mercau, quien hasta hace poco seguía oficiando misas y viviendo en monasterios, según denunciaron ante El Argentino Zona Norte -EAZN- representantes de la Asociación Madres del Dolor.

La noticia se conoció a través de un comunicado del Obispado de San Isidro, en el que se informa que, con el decreto, Mercau “ha perdido automáticamente los derechos propios del estado clerical, quedando privado de todo el ejercicio del Ministerio sacerdotal”.
Mercau, que sólo obtuvo una condena de 14 años de prisión -a pesar de haber abusado de cinco menores, dos de ellos con acceso carnal- fue puesto en libertad en marzo pasado por el beneficio judicial del “dos por uno”, es decir, una medida quue permite acortar su pena a la mitad. La medida había sido apelada por la abogada de las víctimas, Mariana Zárate: “Queremos que vuelva a estar preso, no puede ser que haya sido beneficiado con el dos por uno cuando está comprobado que Mercau es un cura pedófilo que cometió muchas violaciones desde 2001 hasta 2005, son causas acumuladas”, destacó Zárate a EAZN y contó además que los chicos, víctimas de los abusos, “están contentos” con la decisión del Papa. 
 
“Cuando quedó en libertad se fue a vivir a San Isidro, pero hicimos un escrache para que se vaya, porque existía la posibilidad de que los chicos se lo cruzaran: son chicos que viven en Zona Norte y algunos trabajan en San Isidro”, relató. Y agregó que luego se fue a vivir a Los Toldos, a un monasterio, de donde también tuvo que irse por la condena social. “El último tiempo estuvo en un colegio católico de la Costa, y también se tuvo que ir. Ahora no sabemos dónde está”.
 
Viviam Perrone, de Madres del Dolor -asociación que acompañó a las víctimas y que hizo varios escraches contra Mercau- destacó: “Que lo echen es lo mínimo que se tenía que hacer. Este sacerdote les arruinó la vida a estos chicos, que todavía están con tratamiento psicológico y con serias dificultades para formar una familia”. Y agregó: “Mercau tiene que estar preso, no se puede entender que tenga los beneficios que tiene: hasta hace poco daba misa y cuando estaba en prisión domiciliaria vivía en un monasterio”.
 
“Me parece bien la medida, es lo menos que se podía esperar”, opinó el padre Jorge Marenco, párroco de la iglesia “Nuestra Señora de Carupá”, de Tigre, en diálogo con este diario. Y agregó: “Ojalá la Justicia argentina hubiera sido menos indulgente”.
 
Por su parte, Anibal Filippini, párroco Emérito de la parroquia Santa María del Camino, de Boulogne, opinó que se trata de una resolución que forma parte de “un proceso”. “La Justicia civil lo juzgó, ahora lo hizo el derecho canónico”, destacó. Y se refirió al “dolor” de las víctimas: “Aquí hay chicos que han sufrido y que tienen un dolor que los va a acompañar siempre”. Luego, aseguró que “la Iglesia acompañó a los chicos” y que ayudó a “clarificar el problema”.
 

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