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“La literatura argentina vive un momento maravilloso”

En “Los escarabajos”, su primera novela, Macarena Moraña retrata la vida de cuatro adolescentes de Villa Martelli que hacen canciones de los Beatles en la década del noventa. “Fue un tiempo de falsa prosperidad en el barrio”, afirma la escritora, vecina de Florida.

“Es el producto de un proceso personal muy íntimo y era una historia que necesitaba quitármela de encima. Ahora empieza otra etapa, la de ponerle el cuerpo”. Sentada a la mesa del bar de la Boutique del Libro de San Isidro, Macarena Moraña reflexiona sobre “Los escarabajos” su primera novela publicada por la editorial independiente “Alto pogo”.

 “Los escarabajos” retrata a los integrantes de una banda de Villa Martelli que hace canciones de Los Beatles. “Es una novela de iniciación que refleja las primeras experiencias de todos estos pibes con la música, con las chicas, con las drogas. Buscan salvarse de la mugre de la realidad a través de la música  y sufren la hostilidad del barrio y sus familias, que de alguna manera los expulsan”, cuenta la escritora sobre ese espíritu adolescente que fluía a mediados de los 90. “Fue un tiempo de falsa prosperidad en el barrio. Mientras unos le agregaban otro piso a la casita que habían heredado de sus abuelos, cerraban muchas fábricas”.

La cuestión geográfica no está tomada al azar. Criada en Florida, y vecina de Martínez, la autora presenta su propia mirada de una época en la que calzarse la mochila y salir a la calle implicaba cada día una aventura diferente. “La autorreferencia es más sensitiva que concreta, pero Martelli era un lugar que re pateábamos, un barrio de siesta pueblerina, de clase media trabajadora con estructuras de herencia cultural muy fuertes. El hombre laburaba, la mujer cuidaba los chicos y ambos desestimaban la idea de que sus hijos fueran  músicos”, señala la escritora.

“Los escarabajos” nació como un ejercicio de taller literario que fue creciendo hasta convertirse en novela. La autora sentía que esos personajes cobraban una fuerza tal que no le alcanzaba un encuentro quincenal para abordarlos. Por eso recurrió al escritor Iosi Havilio para realizar un seguimiento más agudo, y luego de un año y medio que la autora define como de terapia literaria, aquellos escarabajos finalmente llegaron al papel. “La publicación tiene un vértigo grosso, te empiezan a leer desconocidos y las opiniones ya no tienen el manto del cariño. Una se vuelve anónima y es un tipo de exposición que recién estoy aprendiendo”, expresa la autora, cuya novela tuvo una primera tirada de 500 ejemplares.

A comienzos de este año, Macarena empezó un ciclo en Radio Madre, donde descubrió el placer de entrevistar a colegas –una palabra que todavía le genera incomodidad–, que combina con la divulgación de nuevos talentos que viene desarrollando en Radio Sur. “La literatura argentina vive un momento maravilloso,  es un poco inabarcable, pero bienvenido sea. Hay muchos ciclos de lectura, y ahí me encuentro con el mayor valor en términos literarios, porque me da placer encontrar en los márgenes”, cuenta y recomienda a la cordobesa Eugenia Almeida cómo uno de esos tesoros por descubrir.

Mientras ya piensa en su segunda novela,  la autora da todos los sábados a la mañana un ciclo de lectura en la Boutique del Libro y coordina talleres de escritura, en un doble proceso de aprendizaje. “Una cosa te lleva a otra y la consecuencia de enseñar es aprender”, explica Macarena y confía en la disciplina como herramienta para canalizar la inspiración. “Es lo único que te puede concretar un objeto tangible, sea un libro, un cuadro o una canción”.   

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