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Lo que habita en el recuerdo

La instalación multimedia “La memoria del silencio” puede visitarse de miércoles a domingo en el Museo de Arte Tigre.

El Museo de Arte Tigre continúa ofreciendo propuestas artísticas de calidad para los vecinos y turistas. En esta oportunidad, abre sus puertas para vivir la experiencia de “La memoria del silencio…”, una instalación multimedia de la escultora argentina Claudia Cerminaro. La cita es en los salones del museo ubicado en Paseo Victorica 972 y puede visitarse de miércoles a viernes de 9 a 19 y los sábados y domingos de 12 a 19. La entrada cuesta 38 pesos para el público general, mientras que el acceso es gratuito para los residentes en el municipio y para los menores de 12 años.

Cerminaro cursó sus estudios en la Escuela Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón, donde en 1997 se graduó como Profesora Nacional de Escultura. Posteriormente cursó la licenciatura en Artes Visuales, formó el grupo Nexo Esculturas y actualmente ejerce la docencia en su taller de Parque Patricios, donde también realiza tareas de orfebrería y joyería. Su currículum cuenta con exposiciones en ámbitos reconocidos como el Palais de Glace y el Museo Sívori entre los más destacados; además de espacios públicos como plazas y estaciones de subterráneo.

Tras muchos años de concentración en la escultura, Cerminaro empezó a experimentar con el lenguaje de la instalación, un terreno donde la interacción con el público adquiere otra perspectiva. En “La memoria del silencio…”, recurre al poder simbólico del fuego, que es desde la prehistoria un elemento clave en el desarrollo de los pueblos, conformándose como un arma de doble filo. Por un lado, su calor permite la supervivencia y ha sido el motor de numerosos adelantos tecnológicos, pero también puede albergar una devastadora capacidad destructiva.

Acorde a un tiempo en el que la visión transformadora del arte alcanza también los aspectos tecnológicos, “La memoria del silencio…” propone una experiencia interactiva donde el visitante se sumerge entre las llamas que él mismo produce con la energía de su cuerpo. De esta manera, la relevancia cultural del fuego es resignificada en cada contacto, y atraviesa los diferentes sentidos.

Con un alto voltaje provocativo pero sin dejar de lado la reflexión, la instalación puede visitarse hasta el 6 de marzo y se inscribe en la celebración por los diez años del Museo, que se cumplirán el 25 de octubre. En simultáneo, continúa abierta al público la muestra que homenajea en forma conjunta al escultor argentino Jorge Gamarra y al mexicano Sebastián. 

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