La política hidrocarburífera de Juan José Aranguren, ex CEO de Shell y responsable de Energía de Cambiemos, implicará una quita a los subsidios a la oferta y una revisión de las tarifas para con el fin de garantizarles una mayor rentabilidad a las empresas de servicios públicos que privatizó Carlos Menem en la década de los '90. Según los economistas Fernando Grasso y Fernanda Vallejos, si se intentara equiparar con los niveles vigentes en otros países de la región, "el precio de la energía eléctrica podría crecer hasta un 350% para la industria y un 643% para las familias (a los niveles de Uruguay) o el del gas natural hasta un 3420% (a los niveles de Brasil)".
El costo de la energÃÂa y del gas podrÃÂa crecer 350% y 3420%
Frente a la eliminación de los subsidios, los costos de la industria se encarecerían notoriamente y eso afectaría con más fuerza el tejido de la pyme. Se trasladaría a precios.
Según consignó Tiempo Argentino, en el caso de la electricidad que pagan las industrias, este sobrecosto se trasladaría de forma inmediata a los precios de los bienes finales con subas de hasta el 60 por ciento. Y, en el caso de las familias, el impacto reduciría los ingresos por un total de 5100 pesos.
Según los autores, la quita de subsidios al transporte implicará para una familia de cuatro personas un desembolso por mes de $ 3100 por el uso de colectivos, subtes o trenes, sin subsidios. Asimismo, los gastos que debe realizar por familia el gobierno para subsidiar la luz, el gas y los hogares son de $ 1800 mensuales. Por lo tanto, $ 5100 que las personas disponían para incrementar su nivel de vida, apuntalar el consumo y hacer crecer el mercado interno serán traspasados por una decisión del Estado a las compañías distribuidoras.
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No obstante, las familias también se verían perjudicadas por vía indirecta: los aumentos de las tarifas de electricidad y gas impactarán sobre los costos de las industrias, que trasladarán en buena medida el aumento a los precios de los productos. Este impacto en apariencia es menor, dado que la incidencia de la energía en la matriz de insumo producto industrial ronda el 5% en total, siendo el rubro menos golpeado el metalmecánico (2%) y el más impactado, el siderúrgico (10 por ciento).
Pero, en realidad, hay que tomar en cuenta que, si se quitan los subsidios y se aumentan las tarifas, el peso del gasto en ese insumo será mayor al normal (del orden del 8%), y que no se está teniendo en cuenta el servicio de logística, que es el 20% del costo industrial en promedio (alcanza el 40% en algunos sectores) y la mitad de esa estructura de gastos corresponde a combustible. Por lo tanto, el efecto de repase de los costos sobre los precios alcanzaría entre el 15% y el 18% del aumento de gas en el promedio de la industria, perjudicando de manera más intensiva a las economías regionales, que requieren más kilómetros de movilidad para llegar a los puertos.
"Los mayores costos en energía, logística y transporte, derivados de la eliminación de la política de transferencias del Estado nacional, significan, en última instancia, un mayor precio de los productos industriales que afectan al consumidor, de manera directa, de tratarse de bienes finales, o a la estructura de costos de otros sectores, en caso de tratarse de insumos de otras producciones", señalaron Vallejos y Grasso. Los economistas apuntaron contra el plan de Cambiemos de liberalizar las tarifas públicas porque "se cristalizaría en una inflación de costos que afectaría al nivel general de precios de la economía, quebrando la tendencia de desacelaración inflacionaria que se verifica actualmente", tan sólo para mejorar la rentabilidad de las empresas.
Para Fausto Spotorno, de Orlando Ferreres y Asociados, "en el caso del gas residencial, para sacar todos los subsidios hay que pasar de U$S 1 el millón de BTU (unidad equivalente a 252 calorías) a U$S 5,5. Y, si queremos ajustar las tarifas, para que las exploraciones de Vaca Muerta sean rentables, hay que llevarlo a U$S 8,5. Si sólo queremos hacer competitiva la importación desde Bolivia, hay que subirlo a U$S 7, y U$S 10 para el gas licuado." Esto implicaría un incremento en dólares del 750% para una liberalización total. En el caso de los subsidios a la electricidad, "el habitante del Gran Buenos Aires paga U$S 10,5 el mw/h, mientras que el precio debería estar entre U$S 77 y U$S 84", anticipando un incremento en moneda extranjera del 700%, según Spotorno.

