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“Para ser buena, debo competir con las mejores”

El año pasado decidió subir al circuito WTA y ya jugó una final en Bogotá. Se convirtió en la número 1 de Argentina, pero se lo toma con calma: “Tengo muchísimo por aprender.”

La actualidad de Paula Ormaechea, la mejor tenista argentina del momento (136ª en el ránking WTA), va muchísimo más allá de su derrota de ayer en la primera ronda de la qualy de Miami ante la rusa Nina Bratchikova, por 6-3 y 7-6 (5). La realidad de esta santafesina de 20 años, que reconoce la derecha como su mejor golpe, y al polvo y el cemento como sus superficies preferidas, comenzó a forjarse hace sólo siete años, cuando dejó Sunchales para venir a Buenos Aires a dedicarse full time al tenis. Con un único sponsor y en plena adolescencia, Paula tomaba las decisiones más importantes: a los 15 años se hizo profesional y a los 18 se fue a vivir sola. Y el año pasado, junto a su entrenador Federico Paskvan –su novio hace dos años y medio–, eligió un rumbo clave: dejar los torneos ITF para apuntar a los WTA, el circuito de la élite mundial. “Si querés ser buena, tenés que competir con las mejores. Entrenarte, perder, ganar… Pero estar ahí”, cuenta quien, ahora, sonríe con lo conseguido: el mes pasado brilló en Colombia para conseguir las mejores actuaciones de su carrera, al ser semifinalista en Cali y finalista en Bogotá.

–¿Cómo fue esa primera final de tu carrera?
–Fue el fruto de años de trabajo. Estuve bastante nerviosa, no pude soltarme; para mí era un escenario nuevo y sé que me va a servir para la próxima. Ahora sé cómo es jugar una final… Porque jugarla en un future o un challenger no es lo mismo.
–Volviendo a tu realidad actual, ¿qué significa ser la número uno de Argentina?
–La verdad, es algo a lo que nunca le di demasiada importancia, porque yo sé que, en realidad, a lo que apunto todavía está mucho más lejos… No creo que haya marcado un cambio en mí. Está bueno y lo tomo como una motivación. Y ojalá sea por muchos años más…
–Además del circuito, jugaste nueve veces la Fed Cup, tras tu debut en 2009. En un momento en el cual se habla de priorizar el circuito, ¿cuál es tu posición sobre este torneo?
–La Fed Cup no es nada fácil, porque el calendario siempre está complicado… De cualquier modo, siempre jugar para el país es algo muy lindo. Yo no descarto, igualmente, no jugarla si en algún momento tuviera que priorizar el calendario. Mi sueño es ser la número uno del mundo y ganar la Fed Cup también podría ser, pero, sinceramente, no tenemos equipo. Ojalá algún día sí, pero hoy, seamos realistas, no lo tenemos. Siempre que pueda, la voy a jugar.
–Y para esta temporada, ¿cuál es tu objetivo?
–Tratar de entrar al cuadro principal de Roland Garros: me quedan pocos torneos para sumar y, además, no reparten muchos puntos. Por eso, si no se llega a dar, no pasa nada… El otro, obviamente, es seguir escalando en el ranking. Pero no me pongo números en la cabeza. Si no, me vuelvo loca.
Elige no enloquecerse, Paula, quien ahora, con la cabeza puesta en el WTA de Charleston, sabe que una derrota –como la de ayer– está lejos de definir algo. Es joven y lo tiene  claro: “El camino es largo y tengo muchísimo para aprender. Tengo 20 años y no me quiero apurar: esto es una maratón, no una carrera corta.”

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