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Entrevista: Bill Condon le contó a Infonews cómo fue trabajar con Ian McKellen y Helen Mirren

El director de "El buen mentiroso", estrenada hace unos días en Argentina, se refirió a su ecléctico trabajo en cine, Hitchcock, Netflix y de qué se trata mentir cuando se hace una película.

Bill Condon ingresa a la sala en la que se entregará a la entrevista pautada con Warner Bros y lo hace con una sonrisa amplia, saluda, se sienta en una de las sillas disponibles y se entrega a la charla que se extenderá por unos 25 minutos. 

Bill Condon
Bill Condon

Los cinco periodistas que formamos parte del combo que le tocó en suerte (tres de Estados Unidos, uno de México y quien firma, por Argentina) veníamos de dialogar con Helen Mirren y Ian McKellen, los protagonistas de El buen mentiroso (The Good Liar), el film que días atrás estrenó en Argentina y unas semanas antes en el mercado anglosajón.

Entrevista: Infonews con Ian McKellen y Helen Mirren

Condon tiene tras de si una filmografía nutrida y ecléctica, que va de La bella y la bestia a Dioses y monstruos (opus con McKellen y Brendan Fraser en los que quizá sean los mejores papeles de sus carreras), pero también va de dos films de la saga Crepúsculo a Mr. Holmes, interesante trabajo de suspenso también con McKellen.

Y The Good Liar, precisamente, se ubica entre lo más interesante que dio este realizador inglés enclavado en Hollywood al cine contemporáneo.

—¿Fue difícil juntar a Mirren y McKellen?

Bill Condon: —No, para nada, Creo que fueron hechos el uno para el otro. Ian vino primero y luego le dije a Helen que la película era con él... y creo que eso fue parte del atractivo.

—Y es tu cuarta película con McKellen... ¿Es ya una asociación lo que tienen ambos?

BC: —Absolutamente, y leyendo esta novela, el productor (Greg Yolen) lo recomendó y parte de la gracia fue hacer otra película con Ian. Estoy en una competición privada con Peter Jackson, quién hizo seis películas con él (las sagas de El señor de los anillos y El Hobbit), pero es trampa porque ahí fue Gandalf, es un solo papel, así que creo que puedo alcanzarlo (risas).

—¿Qué podrías contarnos sobre cómo se trabajaron las diferencias entre la novela original y el film?

BC: —La novela es un estudio sobre un estafador sociópata, remontada en cinco zonas horarias distintas, donde capitulo por capitulo volvés a cada una de ellas. Es un poco más abstracto. Pero yo pensé que la historia más atrapante era la del presente, la que tiene a Helen y Ian. Cuando recien empezabamos a trabajar con (el guionista) Jeffrey Hatcher dijimos de tratar de contar la historia con referencias varias al pasado. Sentimos que dado que ambos interpretan al personaje principal iba a ser una película dramáticamente más interesante.

Mirran y McKellen en The Good Liar
Mirran y McKellen en The Good Liar

—En otra entrevista te referiste a la forma de trabajar de Ian y Helen, y remarcaste que tienen estilos muy distintos. ¿Cómo fue combinar esos estilos?

BC: —Fue increíble verlos, porque se refleja en los personajes que interpretaban, porque ambos tienen secretos. Pero Roy (el personaje de McKellen) es alguien que realmente no está en contacto con quién él es; y vemos que le pasa a lo largo de la película: esta conflictuado. Quizá no deberia llegar tan lejos o no dejar ir a cierta víctima y no puede evitarlo pero no sabe el porqué. Pero ella, aunque también tienen secretos, es muy clara respecto a quién es. El approach actoral de Helen es mucho más de trabajar en el momento, no discute las cosas, confía en que va a encontrar en ella algo que la conecte al personaje. Ian en cambio trabaja y se asegura de que cada nivel de lo que está pasando su personaje sea compartido y comunicado. Eso, para mi, fue muy reflectivo de quienes son los personajes.

—¿Creés que el personaje de Roy está conflictuado con su historia?

BC: —Ese fue el mayor descubrimiento al poner todo junto. Porque Roy es un villano sociópata, sí, pero yo siempre pensé, quizás por mi crianza católica, que hay un momento de compasión que podés tener por alguien, cuando ves su cara al final... hay o hubo un niño ahí que fue dañado enormemente y lo convirtió en quién es. Pero... ese fue el gran cambio que hubo cuando mostré por primera vez la película. 

En ese momento Condon se toma unos minutos para contar que en las proyecciones de prueba al público no le gustó el cariz absolutorio que sintió que había hacia el personaje que interpreta McKellen, un villano perfecto y salvaje, algo que también puede comprobarse en la novela de Nicholas Searle, una historia de oscuridades varias y traumas mal resueltos.

En otro momento de la charla el director reconoce que él, por su oficio, por su capacidad de recortar lo que el público ve o no ve de una historia, también es un gran mentiroso. "Creo que es parte del trabajo", dice. En lo puntual, respecto de The Good Liar, dice haberse dado cuenta de ello en la sala de montaje, porque "a la hora de hacer el guion cada vez que alguien nuevo se sumaba a la película era cómo´este es el departamento de arte´ y luego discutís cosas y alguien dice ´oh, tengo una pregunta sobre esto´ y es cómo ugh, por qué siempre hay problemas... y luego lo armás y te das cuenta de que la audiencia es mucho más inteligente de lo que uno piensa y todas esas pequeñas cosas que te preocupaba explicar no eran necesarias".

—¿Es más difícil hacer que una película como esta sea aprobada, debido a que tiene actores más viejos en una cultura obsesionada con la juventud?

BC: —Greg y yo nos preguntabamos en el set ´cuándo nos van a decir que paremos´ y no lo podíamos creer... esto fue fácil, y eso es crédito de New Line Pictures, que entendió la novela. Creo que Warner Brothers también; dcidieron que querían hacer películas eclécticas. Tuvimos suerte. En cuanto a si fue facil, todavia no sabemos, estamos en medio de una revolución que todavía no terminó. Mirás a lugares como Netflix y te preguntás si son películas que hay que ver. Y yo creo que esta es una película que vale la pena ver en el cine porque hay un "uhhh” comunitario cuando pasan ciertos giros en la trama que uno no tiene en casa; pero al mismo tiempo Netflix en los últimos tres meses del año tienen Marriage Story, The Irishman y Two Popes y es como ¡wow!, esas no son tradicionales. Two Popes incluso tiene dos actores mayores. Específicamente creo que, sin importar cuál se vuelva el nuevo modelo, sin importar si son box office o algoritmos, sospecho que la gente se empezó a dar cuenta de que hay una gran audiencia de gente mayor que quiere ver películas

—¿Cómo reaccionaste cuando confirmaste que Helen y Ian iban a estar juntos?

BC: —Ian fue parte de la idea original, pero ella fue igualmente la primera opción... se vuelve bastante fácil cuando ves lo que el papel demanda, pero, específicamente, lo que más me gusta de esta historia es que cualquier indicio de mortalidad, el cojeo de Ian y los medicamentos y esas cosas son todas una estafa. Ellos están perfectamente sanos; cambia nuestra idea cliché sobre qué es lo que las personas en sus setentas u ochentas piensan o viven, y me parece que Helen, esa vitalidad y cierta sexualidad... todo eso parecía parte de el personaje original de la novela.

—Dijiste algo muy interesante sobre Helen y que la gente la conoce...Hasta qué nivel los actores, específicamente los mayores, traen una carga, o una herencia a cada nuevo rol?.

BC: —Absolutamente, eso es lo maravilloso: los actores, especialmente los de cine, y quienes pudieron elegir los papeles que hacen... podés ver a cualquiera y su filmografía se vuelve su autobiografía, no tienen ni que escribir un libro, vos sabés quienes son por ese proceso. Ian, si tuvo alguna duda, tiene esa energía vibrante y ese brillo, y de hecho eso no es en lo que su legendaria carrera teatral se basó; hubo mucho Shakespeare y muchos villanos y no fue hasta Gandalf qué cambió cómo lo veíamos, y ese es su papel más famoso. En cierta forma, él aporta todo eso para este papel,, para gente que lo vio en teatro o incluso para quienes lo vieron en Richard III...él tiene una habilidad única de humanizar a esos villanos.

—Hay mucho Hitchcock en la película... ¿fue parte de un plan de estilo para el film?

BC: —Bueno sí, inevitablemente. Pero creo que la novela en si es como una novela de Patricia Highsmith, con una mezcla de complicidad y mala conducta y esa cosa que hacía Hitchcock de hacerte querer que el malo se saliera con la suya. Todo eso, pero Hitchcock es un primer amor mio, asi que poder mostrar su trabajo fue una gran oportunidad.

—¿Cómo fue el trabajo con Ian para su personaje?

BC: —Con él hubo una conversación constante. Fui a su casa y vimos el guion y cuatro horas después habíamos visto solo doce páginas, porque discutimos muchas cosas... eso pasó muchas muchas veces y continuó cuando grabamos las escenas... él siempre fue así.

—Mencionaste a Patricia Highsmith y, pensando en los film que hiciste, ¿es la intriga algo muy importante para vos en un film?

BC: —Creo que si, el misterio de quién es realmente la persona, eso es lo más interesante para hacer en una historia y explorarlo. Recuerdo cuando hicimos esa película sobre Alfred Kinsey (Kinsey, su título) hubo un momento cuando Laura Linney, que interpreta a su esposa, se da cuenta de que él se mutiló a sí mismo en su cuarto, y me di cuenta de que es la primera escena Hitchcock que filmé,, aunque fue en un drama biográfico, pero es lo mismo que él hace, una mujer que sube las escaleras, abre la puerta y algo terrible pasó tras esa puerta. Y esa intriga, aunque estés en medio del estudio de un personaje, es esa idea básica de Hitchcock de hacerle saber a la gente que algo esta pasando y luego moverse hacia ese suspenso...es la esencia de las películas.

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