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Entrevista: Infonews con Ian McKellen y Helen Mirren

Desde Nueva York. Infonews fue el único medio argentino que participó de la ronda de notas con estas dos leyendas de la actuación con motivo del estreno de "El buen mentiroso".

Mirren y McKellen (foto: Warner Bros)
Mirren y McKellen (foto: Warner Bros)

La mañana fuera del Crosby Street Hotel del Soho, en Manhattan, es fría pero amable en medio de un otoño neoyorquino que suele asegurar tanto días templados con sol como jornadas de 1 grado Celcius y lluvias repentinas.

Adentro del hotel, en el piso 10, está todo listo para las entrevistas que concederán a periodistas de distintas partes del mundo los británicos Helen Mirren y Ian McKellen, quienes este jueves estrenan en Argentina El buen mentiroso (The Good Liar), opus de suspenso a la Hitchcock dirigido por el ecléctico Bill Condon.

La recepción del piso en el que se realizarán las notas incluye un catering de ensaladas con abundante salmón, pinchos variados, agua Evian y gaseosas, coronado todo por un salón de estilo barroco con agentes de prensa que van y vienen ante la llegada de las estrellas.

El momento en el que el representante de la productora/distribuidora Warner Bros. hace pasar a los periodistas a la sala (entre ellos este cronista) es la clave de la jornada. El lugar consta de una mesa con varias sillas, dos de ellas reservadas para el dueto protagonista.

Cuando Helen Mirren ingresa a la sala,.la luz y el tono general se transforman, no porque alguien ponga en marcha bizarros efectos lumínicos sino porque la actriz británica porta un charme con marca registrada que la caracteriza desde sus primeros años de carrera y que la acompaña hasta hoy. "Entró la reina", susurra en perfecto inglés una periodista estadounidense embelesada ante la —en ese momento— dueña de la escena, en referencia a su rol más popular, el de la Reina de Inglaterra en The Queen. de Stephen Frears.

El vestuario de la actriz que coprotagoniza el film que nos tiene reunidos combina colores de alto contraste con aros y pines haciendo juego. Sin embargo, lo primero que hace al sentarse y en respuesta a la atención que generó su ingreso, es decir: "no soy fashionista, para nada". Y se ríe.

imagen: Warner Bros
imagen: Warner Bros

En medio de la risa de Mirren entra, con remera lisa, bufanda roja y saco, Ian McKellen, el hombre que pasó de Ricardo III a Gandalf, de ahí al Magneto de los X-Men y de él a Roy, el estafador que compone en The Good Liar.

"Él no es fashionista"; dice su compañera de film señalándolo y sumando nuevas risas al diálogo. McKellen, eterno bohemio con un pie en la incorrección y otro en la diplomacia, sonríe con aceptación pero también como si dejara caer un ¿y qué?

Llega un té para Helen y, entonces, sí, comienza la entrevista.

No es la primera vez que Mirren y McKellen trabajan juntos; hace casi dos décadas se unieron sobre un escenario para interpretar Dance of Death, la obra de Strindberg. Sin embargo, sí es su primer cruce ante una cámara de cine. ¿Cómo fue ese trabajo en conjunto en un set en relación a lo que cada uno sabía de la labor del otro?

Ian McKellen: —Creo que hay que remarcar que la reputacion de Helen no sorprende. Es muy profesional, siempre lista y preparada, seria en el trabajo pero a la vez divertida.

Helen Mirren: —¡Oh, gracias! La reputacion de Ian es que la rompe, es un perfecto matador de la actuación. Es un hombre divertido, hermoso y fantástico. Como actor es tan bueno que es como ir a una competencia de esgrima como amateur contra el mejor esgrimista del mundo: tenés que ser tan bueno como puedas.

IMc: —Acá estamos, en los fines de nuestras carreras, queriendo mejorar. Y te moviliza el seguir aprendiendo. Veo mis primeros trabajos y son tan malos... dan verguenza.

HM: —¡Eso es mentira y está documentado! Siempre fuiste fantástico y mucho trabajo se perdió porque fue en teatro...

IMc: —Eso es algo muy bueno en verdad... (risas)

HM: —Yo creo que hubiera sido fantástico verlo.

IMc: —Inglaterra es un país pequeño. Trabajamos para los mismos directores en distintos momentos. Es como si fueras parte de una gran unión, o una gran familia.

HM: —Trabajamos con los mismos directores y actores en el pasado y algunos son muy buenos amigos. Estuvimos nadando en el mismo lago este tiempo.

—¿Qué pensaron cuando descubrieron que trabajarían juntos?

IMc: —Yo dije "oh, eso va a lucir bien en los posters" (risas)... Parece hasta clásico si tenés a Helen... me pareció excelente.

HM: —Es tan raro que nunca hayamos trabajado juntos en un film... Y no te olvides que cuando éramos jóvenes la industria cinematográfica en Gran Bretaña era muy mala. Cuando estaba en mis 20 años creia que me iba a hacer conocida en la industria a esa edad y no más tarde, pero en ese momento el cine inglés era casi inexistente. Los trabajos importantes e interesantes estaban en televisión. Ian y yo tuvimos que venir a Estados Unidos, o especificamente a la industria americana, para encontrar nuestras carreras. Esa es una de las razones por las que... es verdad, es raro que no hayamos trabajado juntos antes pero es bueno que no lo hayamos hecho. Porque al ser esta la primera vez nos da cierta emoción.

IMc: —Si hubiéramos trabajado juntos antes, la audiencia diria "oh, ahí van ellos otra vez". Además, es importante para la trama de la película que sientas que ellos no tienen conexión alguna.

—¿Hay ahora más oportunidades para actores mayores que en el pasado?

IMc: —En todas las áreas de la vida, creo... La última vez que me dieron una medalla real...

HM: (sorprendida por la revelación): —¿La última vez? ¿Fuiste a más de una?

IMc: —¡Sí! (risas). La última vez, cuando me estrechó la mano la Reina, me dijo: "llevás en esto un muy largo tiempo". Y yo dije: "no tanto como vos" (risas). En esa ocasión mantuve un almuerzo con los chicos que iban a mi clase en la escuela. Todos tienen 80 años o más. Algunos no fueron porque murieron o estaban enfermos. Pero volviendo a la pregunta... Mucha gente quiere ver a quienes todavía siguen actuando. Si fuéramos atletas o bailarines ya estaríamos acabados.

HM: —Tenés toda la razón; tenemos muchas más oportunidades en el mundo de la televisión, el cine, el teatro.

Mirren, entre otros episodios extra cinematográficos que en distintos momentos de su carrera la pusieron en los titulares de los medios, es conocida por haberse plantado con fuerte pulsión feminista en medio de una industria violentamente machista (puede encontrarse en Youtube la célebre respuesta que en la década del 70 disparó a un periodista que remarcó el tamaño de sus pechos). En este caso, la actriz reafirma su lugar de pensadora del mundo femenino más allá (y más acá) de la actuación.

"En el pasado yo estaba acostumbrada a decir ´no te preocupes por los roles femeninos´. Y sí hay que preocuparse por los roles femeninos, pero en la vida real. Porque si están dirigiendo grandes compañías de teatro, eso vas a verlo reflejado en la pantalla. Así que trabajá, poné tus energías en cambiar el rol de la mujer en la realidad. Ambas cosas interactúan. Cuanto más ves algo en la pantalla, más se convierte en tu modelo a seguir. Margaret Thatcher, si bien no era mi heroína politica en absoluto, era la role model más increible para las mujeres", dispara, y agrega: "En la mente de una niña de cuatro años entra la idea de que las mujeres pueden ser premier de inglaterra. Cuando yo era niña eso no existía; cada voz de autoridad, cualquiera que estuviera en televisión hablando de lo que fuera era siempre un hombre. Y los hombres no lo entienden, porque, digo, imaginate si todas fueran mujeres: cada vez que vas a tu trabajo fueran 80 por ciento mujeres... Pensalo".

—¿Para ser un buen actor hay que ser un buen mentiroso?

IMc: —Creo que ser actor no es sobre mentir sino sobre usar tu imaginación, aunque quizá también eso sea mentir. Para vivir nosotros tratamos de decir la verdad sobre una situación, de iluminar y clarificar, no oscurecer. Yo creo que soy muy mal mentiroso, pero puedo actuar. ¿Cuál es el propósito de mentir? ¿Es poner a la otra persona en desventaja? Si ves esta película, la respuesta es sí. Pero la mayoria de las mentiras son sobre hacer las cosas más fáciles para la otra persona. ´Te ves increíble hoy, me gusta tu ropa´, etc. Sin embargo, las mentiras en esta película no son bien intencionadas.

—Ian, ¿cuánto hay en vos del impostor que componés en The Good Liar, Roy, y cuánto del James Whale (director de los años 30s, entre otros films del Dracula con Bela Lugosi) al que diste vida en Gods and Monsters?

IMc: —Mucho de James... y vuelvo sobre la mentira... Yo menti mucho durante los primeros...47 años de mi vida y no podia hablar o pensar sobre ser gay. Evadía eso. ¿Y es como mentir, no? Lo corría a un costado. Mucho en mi vida fue mentir con buenas razones, porque sino podría haber terminado en prisión. Dije que no soy bueno mintiendo... pero sí lo era... En cuanto a Roy... no, no tengo nada de él.

HM: —Él no es Roy, jamás podría serlo.

Entre mentiras y verdades, una constante que sobrevuela la charla es la cuestión de la vitalidad, y de una que se sostiene incluso a los 70 u 80 años. ¿Hay una clave para una longevidad tan activa?

IMc: —Dormir lo suficiente (risas)

HM: —...Y genética. Honestamente, eso es importante. Uno solo tiene suerte...

—¿Y para la longevidad de carreras como las de ustedes?

HM: —Esa es otra cosa y... no sé... para.mi... y viendo el trabajo de Ian, hay cierta similitud en el sentido de que constantemente nos movemos entre el cine, el teatro y a veces la televisión, nunca quedándonos solo en una cosa. También variando los roles. Si ya hiciste un rol entonces no vas a hacerlo por las próximas cinco películas. Si hacés algo que es un éxito, las próximas cinco cosas que te van a ofrecer van a resultar similares, entonces tenés que tener la fuerza para decir que no a esas hasta encontrar la que sea sorprendente.

IMc: —Yo me tomé un tiempo de la actuación para hacer otras cosas como ir a museos, caminar por Londres, viajar, ver a mis amigos. Pero lo que extrañé fue sentir que hago algo bien que es mío y reafirma que Ian McKellen existe en el mundo. Eso es lo que me hace mejorar, me recuerda que estoy vivo, que hay un propósito en la vida.

—Habiendo estado ambos en grandes producciones pero también en teatro y películas independientes, ¿en esta parte de sus carreras qué clase de proyectos o roles quieren hacer?

HM: —La última vez que me hicieron esa pregunta cometi un gran error, dije: "me gustaria ser ´Catherine The Great´ (risas)

IMc: —Ese no es un error...

HM: —Pero resultó serlo y me estanqué. Asi que no respondo esa pregunta. Pero vos básicamente la respondiste: las películas independientes son maravillosas para actuar. Luego tenés los blockbusters. Yo estuve en Rápido y Furioso con Vin Diesel, que es un gran amigo con quien me divertí unos dias. Después volvés al teatro y estás absolutamente aterrada, transpirando... y eso es lo que queremos, estar constantemente cambiando.

IMc: —Yo quiero que Helen actúe de lo que ella quiera en teatro porque eso sería muy bueno. Creo que si los actores no vuelven al teatro temo que las audencias se vayan. Creo que es muy precioso el teatro en vivo como para que muera.

HM: —No creo que jamás muera; los jóvenes van a mantener el teatro vivo porque lo aman y aman hacerlo.

El asistente de prensa indica que la entrevista terminó debido a que Helen y Ian tienen otras notas que hacer en una sala contigua. En ese momento, mientras Helen se levanta, Ian mira a este firmante, lo señala, y le termina de responder la pregunta sobre cuánto hay de Roy y James Whale en él.

"Hay una frase de James Whale que dice: ´hacer películas es la cosa más maravillosa del mundo; trabajando con amigos, entreteniendo gente´, dispara.

"Entreteniendo a veces, no siempre", acota entre risas su colega, que luego pide que le lleven el té que todavía no tomó.

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