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Científicos cuestionan las bondades de sentarse con la espalda erguida

Cambio de paradigma. Según los científicos no tienen ningún sentido invertir en sillas ergonómicas y que "sentarse bien" es otra cosa.

Durante décadas hemos vivido con la certeza de que sentarse con la espalda erguida es mejor para la salud del cuerpo y evitar problemas en los huesos. Sin embargo, científicos aseguran que no hay al respecto evidencia alguna y que todo se trata de una costumbre folclórica, una tradición cultural afirmada por el tan sobrevalorado "sentido común", el mismo que incluso lleva a gastar altas sumas de dinero en sillas ergonómicas que prometen una panacea para la espalda.

Sobre la cuestión de la buena posición, el tan mentado "sentarse bien", se refirió un científico de la Facultad de Medicina y Ciencias de la Salud de la Universidad de Catalynya, quien sostuvo que los faraones egipcios "fueron los primeros en utilizar sillas como elemento ceremonial mientras los miembros de su corte permanecían de pie a su alrededor".

Martín E. Barra López, profesor del Departamento de Fisioterapia de la facultad mencionada, remarcó en el mismo sentido que, pasado el tiempo, los tronos que construyeron aquellos faraones como el de Tutankamon, tenían el respaldo reclinado hacia atrás.

Asimismo, pone como ejemplo que John F. Kennedy, que sufría terribles dolores de espalda, se sentaba siempre que podía en una mecedora, lo que le permitía tener la espalada inclinada hacia atrás, según puntualizó ante la agencia de noticias EFE.

¿Quiere esto decir que para sentarse bien y con una buena posición de la espalda es mejor un respaldo algo reclinado? Según parece, la clave es tener en cuenta las diferencias morfológicas de las personas y las patologías que puedan padecer, ya que frente a la postura recta hay otros modos de sedestación que se pueden combinar.

"La clave es el tiempo, no la postura", afirma el especialista, quien recomienda, como práctica, sentarse al borde de la silla, con la rodillas dobladas y la pelvis un tanto inclinada hacia adelante, ya que esta postura permite liberar la contracción muscular y disminuye la presión que soportan nuestros discos intervertebrales.

“Hay que moverse. Hay que levantarse cada cierto tiempo, porque cualquier postura, si se mantiene durante horas puede causar dolor o cansancio”, puntualiza, al tiempo que agrega que lo que se recomienda es adoptar distintas posturas corporales, “pero construir una única postura por definición es absurdo”.

Algunas investigaciones señalan que quienes se sientan de forma intuitiva, sin seguir una norma prefijada, llevan mejor el sedentarismo y tienen menos dolores.

En la opinión del profesor Barra López, y a pesar de las incontables recomendaciones sobre sentarse con la espalda erguida y los múltiples intentos por diseñar sillas ergonómicas, de las que dice no han logrado un éxito rotundo, la gran mayoría de las personas son incapaces de mantener esa posición. Y es más: añade que no faltan las teorías que relacionan los dolores de espalda con forzar una espalda erguida.

En este marco, el especialista señala que es clave cambiar de postura e incluso estando sentados en la misma silla.

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